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Deterioro en Guatemala por petroleo y oro
Por Alfonso Anzueto - Guatemala, 29 de agosto de 2010

Un continuo deterioro del medio ambiente se registra en Guatemala, donde se pierden bosques y montañas por la extracción de petróleo y oro, así como a causa del mal uso de los recursos naturales.

Entre los casos más conocidos en contra del medio ambiente está la reciente autorización del gobierno para la explotación de petróleo dentro del Parque Nacional Laguna del Tigre, en el norteño departamento del Petén, pese a que es una área protegida.

Dicha autorización, que permite la explotación petrolera por 15 años, fue criticada por sectores ambientalistas e implicará la construcción de vías de acceso y la contaminación de terreno por el petróleo y sus contaminantes.

Según datos de la Escuela de Biología de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en el Parque Nacional Laguna del Tigre se encuentra una zona de reproducción de mamíferos como el jaguar y el tapir y reptiles como el cocodrilo de pantano y la tortuga blanca.
El área también es lugar de anidamiento de la guacamaya roja y refugio de aves migratorias, especies que correrán peligro ante la presencia humana y sus contaminantes.

Mientras que en el occidente del país, específicamente en el departamento de San Marcos, opera desde 2005 la mina Marlin, que realiza la explotación de oro a cielo abierto.

Como resultado de las denuncias de contaminación hechas por los pobladores de las comunidades indígenas de Sipacapa y San Miguel Ixtahuacán, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó en julio al Estado guatemalteco suspender esa mina, fallo que no fue acatado.

Un informe científico de la Universidad de Michigan reveló que los pobladores de las comunidades mencionadas tenían metales tóxicos en su organismo, debido a la polución de ríos y aire del lugar.

Además, un reciente monitoreo de la Comisión de Paz y Ecología de la Diócesis de San Marcos determinó la concentración de metales pesados y otros compuestos químicos peligrosos en fuentes cercanas de aguas a la mina Marlin.

Se determinó la presencia de diversos metales pesados, la mayoría dentro del parámetro permisible, a excepción del manganeso, que es un cancerígeno.

En septiembre pasado, otro estudio había determinado la presencia de arsénico en niveles fuera de lo normal, lo que desencadenó una alarma en las comunidades cercanas.

El viceministro de Ambiente, Luis Zurita, al comentar estos informes, sostuvo que estudios realizados por su cartera no han determinado presencia anormal de metales, pero reconoció que la mina Marlin incumplió ocho compromisos sociales establecidos en el estudio de impacto ambiental.

Pero a los daños causados al ambiente por la explotación del petróleo y oro, deberá sumarse en el corto plazo que en la costa sur guatemalteca se inicie la minería de hierro, la cual utilizará como fuente la arena de origen volcánico de las playas guatemaltecas.

En octubre de 2009 el gobierno otorgo tres licencias de exploración que abarcan 300 kilómetros del litoral guatemalteco, mientras que el pasado abril otra empresa obtuvo la licencia de reconocimiento de un área de 2.492 kilometros.

Esta explotación de las playas se inició en Nueva Zelanda en 1972 y se le denomina Iron Sand.

En el caso de Guatemala pese a que las licencias son sólo de exploración y reconocimiento, cuando estas puedan pasar a la fase de explotación el impacto en el ambiente será directo.

Esto se debe a que la costa sur guatemalteca tiene muchas áreas de manglares, opción de pesca y avistaje de ballenas y delfines en alta mar, además de representar una zona de transición de ecosistemas.

Ante estas situaciones también la iglesia católica se ha unido a los ambientalistas al señalar el deterioro del medio ambiente en el país.
"Somos testigos del deterioro imparable del medio ambiente, la explotación de petróleo, oro y, recientemente, la intención de extraer hierro de la costa sur, nos preocupa", aseguró monseñor Alvaro Ramazzini, representante de la Diocesis de San Marcos. ACZ

Fuente: www.ansa.it


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