Evangélicos en Guatemala: avanza la novedosa "fuerza política" de Dios
Representan al 40% de la población. Apoyan al candidato Pérez Molina, un ex militar de derecha
El templo está lleno y casi mil almas elevan loas al Señor. Desde una pequeña orquesta se asoma el sabroso sonido del saxo. Hay aplausos al final, un hurra a Dios y el pastor aparece desde un flanco del atrio. Sobre un traje gris sin manchas destaca su cabeza de cabellera azabache, lustrada por la gomina, vacía de canas y ocupada por la fe. Sus ojos se mueven rápido de un feligrés a otro, como saltos de pájaro, hasta posarse sobre el fondo de la sala. Lo filman dos cámaras de TV e interpela a los fieles: "Ayer hablamos de la libertad divina. Pero hoy quiero saber ¿cuál es el origen del gobierno?".
Es jueves a la noche y la iglesia evangelista de El Shaddai, en la zona 14 de esta capital, luce iluminada a pleno. El predio ocupa casi una manzana. Como en un shopping porteño, una enorme playa de estacionamiento, con canteros internos, se despliega ante el soberbio edificio abovedado de amplios ventanales. En detalle curioso, la bandera nacional flamea desde un enorme mástil bajo un cielo de luna nueva. A un costado, la librería Kairos ofrece su amplio catálogo para todas las necesidades: libros sobre el matrimonio feliz; la crianza llena de gracia; amor, sexo y pareja duradera; cómo ser padres buenos en un mundo malo; confesiones de un cristiano dolorido; cenando con Jesús; cómo conectarse con Dios en los negocios. Dentro del templo, cientos de fieles cantan, otros ríen, muchos lloran. La devoción impresiona y todo es una digna muestra de fe.
La enorme adhesión evangélica no es un asunto del azar en Guatemala. En verdad, en los últimos años creció tanto que ahora desafía el predominio del tradicional catolicismo. Y constituye un capítulo especial de una controvertida alianza que se fragua aquí entre política y valores religiosos. Si bien no hay datos exactos, el Informe Anual sobre Religión de EE.UU. estima que profesa el credo protestante cerca del 40% de la población de 12 millones de guatemaltecos, repartidos en varios grupos étnicos que hablan 23 lenguas. Pero el dato relevante, de cara a las presidenciales del domingo, es que la cúpula evangélica guatemalteca ha mostrado su apoyo al candidato del derechista Partido Patriota, Otto Pérez Medina, un general retirado que promete aplicar "la mano dura" contra el crimen.
El uso de argumentos religiosos es ya casi una constante en la mayoría de los partidos. "Jehová -ha dicho el militar y segundo en las encuestas- es el dios de los ejércitos". Pero su rival de más peso, el socialdemócrata Alvaro Colom, también apela al argumento emotivo al presentarse como "el candidato que es un hombre de fe".
Con consecuencias polémicas para la sufrida historia de este país, la prédica del pastor de El Shaddai es un sólo un ejemplo del fenómeno: "Las libertades -afirma a sus fieles- no son de origen secular, como se dice. ¿De dónde sale la idea del gobierno como algo divino? Del Génesis, capítulo I, versículos 26-28, donde Dios nos manda a someter a la creación".
Según los expertos, las querellas religiosas han tenido trágicas consecuencias en la historia guatemalteca, herida por una guerra civil de 40 años, que generó 200.000 muertos y una aún impune secuela de genocidio. En principio, la religión desunió a los indios, la mayoría de la población, y los separó de sus creencias rituales, adormeciendo su costado naturalmente rebelde. Pero también aplacó a una sociedad que era muy politizada y que hoy, en parte, pretende ver toda la realidad mundana con los ojos de Dios.
"El catolicismo se estancó y creció el evangelismo, con menos requisitos doctrinarios. La solución ya no era política sino de Dios. La gente confía en solucionar su vida con lo divino. Si no tengo empleo, la culpa es del diablo. Hoy hay una explotación de la ignorancia en un país con un 80% de pobres y casi un 35% de analfabetos en varios sectores", dice a Clarín Gabriel Zelaya, del Centro de Estudios del Desarrollo Social.
Pero como en todo, aquí también hay un pasado. El mismo dictador Efrain Ríos Montt fue un pastor protestante y fundador de la Iglesia del Verbo.
Invocando a la Biblia, han sido trágicamente famosas sus filípicas en cadena nacional contra "los valores retrógrados" del comunismo, que el hombre veía incluso dentro de las escuelas. Hasta se diría que fue todo un precursor de la nueva ideología según la cual la salvación guatemalteca está a la distancia de una oración.