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Nos deja el gato viejo
Por Marta Sandoval, Luis Aceituno y la redacción de El Periódico - Guatemala, 1 de noviembre de 2004

El pintor y escritor Marco Augusto Quiroa falleció ayer por la mañana. Su cuerpo será cremado hoy y sus cenizas se esparcirán en el Lago de Amatitlán.

Fragmentos de una entrevista publicada en “elAcordeón”, el 4 de julio de 2004.
Marta Sandoval

“Yo he sido siempre lo que se llama exactamente un proletario. Me considero un proletario, no porque no tenga cosas, sino porque esas cosas no me importan, no me cambian la vida. Ahí como me ve, yo compro ropa de paca.”

“Lo único que yo compro son libros. Antes compraba cigarros y trago. Pero como ya ni bebo, ni fumo, ni bailo pegado, no tengo en qué gastar”.

“Usted sale de la Escuela de Artes Plásticas con un cartoncito, una brocha, la tela y sabe la técnica. Lo que no sabe usted es qué pintar. Tiene qué salir a la calle a confrontarse con el medio”.

“Para mí, el arte es comunicación, si no cumple con ese cometido, puede ser artesanía u otra cosa. ¿Cómo se consigue esa comunicación? Cuando el artista crea o recrea un lenguaje que le permita comunicarse con los demás, mostrarse.”

“El arte siempreha sido un mal necesario, pero yo creo que ahora es un mal innecesario, porque no forma parte de la vida, no es algo que al individuo le haga falta”.

“El arte no sirve para botar gobiernos, sirve para contar realidades”.

“Lo que gano con vender un centenar de libros, lo gano con un dibujito de media carta. La vida del pintor es más suave, al menos ahora, porque cuando empezamos, los pintores éramos unos parias”.

“A mí me da vergüenza, a mis 67 años, ser representante de la izquierda en el Congreso. Ahí debería estar un muchacho de 25 años. Yo, mis guerras ya las gané, ya las perdí, yo ya debería estar en una hamaca.”

“Yo pensé que no se le notaba a mi pintura la carga social que tiene. Creía que lo disfrazaba muy bien y que no me daba color de izquierdista, hasta que me di cuenta de que todos los que veían mis cuadros, me decían: ésa es una pintura con mucha carga social o popular.”

“Ni la política sirve para hacer arte ni el arte para hacer política.”

“El arte es para la élite. Es la élite la que tiene la ansiedad por el arte. La mayoría de ciudadanos están ausentes de esto, porque no les han enseñado que una vida integral también necesita arte.”

“Hay que convertir esa rebeldía de los jóvenes en una actitud revolucionaria, contestataria, de acción. Como diría tío Carlitos Marx, eso significa otro nivel de conciencia, de actitud ante la vida. Los jóvenes están ahí para cambiar el mundo.”

Marco Augusto Quiroa, pintor, escritor, diputado y columnista de este matutino, falleció ayer domingo a las 11:00 de la mañana en su residencia de Amatitlán. A su lado se encontraban los miembros más cercanos de su familia y amigos, quienes le acompañaron desde su regreso de Cuba.

Quiroa viajó a la isla caribeña en busca de ayuda para el tratamiento de un cáncer linfático que le afectaba desde mediados del año pasado. Luego de varios análisis y tratamientos en nuestro país, el pintor buscó ayuda en la medicina cubana.

A su llegada a la isla, fue recibido por una delegación del Comité Central del Partido Comunista Cubano que, en representación de Fidel Castro, le acompañó en su traslado a un hospital, relata Julio César Macías, amigo y colaborador del difunto.

Durante los cinco días que duró la visita de Quiroa, los médicos cubanos le diagnosticaron tres grados de cáncer. Posteriormente, y luego de varios análisis realizados con tecnología de punta, los galenos se dieron por vencidos y le informaron que no había nada por hacer, recuerda Macías.

Quiroa y sus acompañantes volvieron a Guatemala en un avión enviado por el presidente Óscar Berger. A su regreso fue trasladado a su residencia en Amatitlán, donde falleció la mañana de ayer.

En la vivienda fueron recibidos amigos cercanos al maestro, tales como el médico y escritor José Barnoya, quien acudió a presentar sus respetos y dar el pésame a los dolientes. Sin embargo, la familia hizo circular un correo electrónico en el que informaba del lugar y la hora en que el cadáver sería velado, esto con el fin de que sólo familiares acudieran al domicilio.

Fue por este correo como allegados al fallecido se enteraron de lo ocurrido.

Los restos de Marco Augusto Quiroa son velados en Funerales Reforma de la zona 9 y serán cremados hoy lunes, a las 15:00 horas.

De acuerdo con los familiares, posteriormente se programará una fecha para esparcir sus cenizas en el Lago de Amatitlán.

El Congreso declaró ayer, por medio de un acuerdo, tres días de duelo. El próximo miércoles se le rendirá un homenaje póstumo en el hemiciclo parlamentario.

Vida del maistro Quiroa
Luis Aceituno

Marco Augusto Quiroa fue una de las personalidades más sobresalientes de la cultura nacional de las últimas cinco décadas. Murió a la edad de 67 años.

“Por fa, guárdenme un pushito de fiambre aunque sea de curtido con salchicha o de perdis una enchilada copetona. Y mantenga el tacuche del alma y el alma a resguardo de malos pasos o peores pensamientos”. Así se despedía Marco Augusto Quiroa de sus lectores en la última columna que publicó en este diario el pasado domingo 17 de octubre. En ésta anunciaba su decisión de viajar a Cuba para someterse a un tratamiento intensivo que le curara del cáncer, que padecía desde principios de este año.

Pero a mitad de su curación pidió regresar a Guatemala: quería morir en su casa y en su tierra. Y en efecto así sucedió: El pintor, escritor y una de las personalidades más importantes de la cultura nacional de los últimos 50 años, falleció la mañana de ayer en su residencia de Amatitlán. Tenía 67 años.

Oficio de pintor

El maestro Quiroa había nacido en Chicacao, Suchitepéquez, en 1937. Ingresó a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en los años 50, en plena época revolucionaria. Ahí cultivó su oficio de pintor, pero también una inquebrantable conciencia política que lo acompañaría a lo largo de su existencia y que lo hizo militar en distintas organizaciones de izquierda. Una de ellas, la ANN, que lo llevó a una curul en el Congreso en las pasadas elecciones.

A principios de los años 60 fundó con otros pintores el Círculo Valenti, colectivo que se autodefinía como “un grupo de artistas rodeados de momias con la dura sensación de vivir en un ámbito de cosas muertas para el arte”.

Su primera exposición individual data de 1958. “Las primeras obras de Quiroa en pintura, dibujo y grabado –escribe Roberto Cabrera en Guatemala, arte contemporáneo 1947- 1997– tenían algo de (Carlos) Mérida antes de sus abstracciones netamente geométricas, aunque le rendían tributo a (Rufino) Tamayo, en pinturas de los años 50 como Músicas dormidas, Terror cósmico o sus famosas sandías”.

“Quiroa es, desde los tiempos de estudiante y al inicio de su vida profesional como pintor, un figurativista que va del expresionismo de recreación latinoamericana a un tipo de realismo social que se nutre de las culturas populares guatemaltecas”, agrega Cabrera.

En 1969, junto a Elmar René Rojas y Roberto Cabrera, funda Vértebra, un grupo que defiende el figurativismo en la pintura como única expresión válida para denunciar la crítica situación social y política que atraviesa el país. El grupo se convertiría en uno de los referentes fundamentales para comprender la pintura guatemalteca de finales del siglo XX. Su influencia llega hasta nuestros días.

“Gato viejo, ratón tierno”

Durante los años 80, surge con fuerza una faceta de Quiroa que el pintor cultivaba –“con ojos y corazón de niño, pero con sorna de gato viejo”, como apunta la doctora Lucrecia Méndez de Penedo– desde sus años de estudiante: la literatura. En 1983 funda con otros escritores el grupo literario “La rial academia”, cuyo espíritu anárquico e irreverente cae como una bocanada de aire fresco en la Guatemala de la dictadura militar y la represión contra el pensamiento crítico. Los escritos colectivos del grupo –desde las páginas del suplemento Tzolkin, Prensa Libre o Siglo Veintiuno– gozan de una amplia aceptación popular.

En 1984 aparece Semana Menor, la primera recopilación de sus escritos. “Escribí estos cuentos –dice Quiroa– para que vayan por el mundo sin padre que saque la cara por ellos. Al nomás nacer los eché a la calle a que se defiendan por sí mismos, a que pregonen su verdad, que no oculten sus defectos. Si un día regresan, quiero que vengan manoseados y sucios, con las esquinas dobladas, los márgenes ensalivados y las letras gastadas de tantos ojos que los vieron”.

A Semana Menor le siguen Gato viejo (1989), el más celebrado y emblemático de sus libros, y Recetas para escribir un cuento(1996). Mario Monteforte Toledo dijo de este último: “Apenas al abrir el texto aparece el bosque de palabras, el canto general del barroco, la inextricable mezcla de los ojos del pintor, la mano del poeta y la astucia del narrador. A la delicadeza del trabajo se une la rudeza, máscara de un gran sentimental y en el fondo de un alto campesino, lastimado por la ciudad a la cual nunca podrá ver sin un amor preñado de odio o si se quiere sin odio estropeado por el amor”.

Marco Augusto Quiroa fue, además, una de las personalidades que le dio vida desde su fundación, hace ocho años, a elPeriódico de Guatemala. Desde noviembre de 1996 hasta el pasado mes de octubre, mantuvo ininterrumpidamente su columna dominical, que siempre se caracterizó por una irónica y franca crítica al stablishment político y social, y por un magistral uso del lenguaje popular. La penúltima página de nuestra edición de los domingos extraña desde ya sus palabras.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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