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2010: panorama sombrío para el VIH/SIDA
Por el módulo de investigación de el Periódico - Guatemala, 3 de octubre de 2005

Investigación: VIH/SIDA - Dentro de cuatro años, la población tendrá que aprender a vivir con 111 mil 87 guatemaltecos contagiados con el VIH/sida.

Se necesitarán Q176 millones anuales para atender los casos. Uno de los problemas es el precio de las medicinas.

A paso acelerado, el Virus de Inmunodeficiencia Humana(VIH)yel Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) muestra a los guatemaltecos el lado más cruel de sus efectos, y demuestra por qué en menos de cinco años se ha convertido en la segunda causa de ingreso a los hospitales nacionales.

Sin respetar edades, razas o sexo, el VIH/sida mantiene en estado de alarma a las autoridades de Salud, que ven cómo muere una persona a diario, víctima de la pandemia. Los expertos en el tema, incluso, pronostican que dentro de cuatro años el número de personas fallecidas por el virus podría calcularse en 12 mil anuales.

Ya para 1999, según la Organización Panamericana de la Salud, cerca de 3 mil 600 personas habían muerto del VIH/Sida en este país.

De acuerdo al informe de las Naciones Unidas, Exclusión Social y VIH/sida en Guatemala, el mal contribuirá a elevar el número de muertes principalmente en las personas de 15 a 49 años de edad.

Y es que sus proyecciones, para 2010, de las 27 mil 800 personas que podrían morir en ese período, 10 mil serán atribuidas a la pandemia. Es decir que fallecerán a diario 27 víctimas del VIH/sida en ese grupo etario.

A eso se suman las cifras calculadas por el Programa Nacional de ITS/VIH/sida (PNS) del Ministerio de Salud de 1980 a 2010, que indican que dentro de cuatro años habrá en Guatemala 111 mil 87 personas contagiadas con el virus. Tres veces más del número de personas consideradas para 2001.
Una cadena sin fin

Actualmente por cada caso de VIH/sida que se diagnostica, a decir de la fundación Marco Antonio –que trata con personas contagiadas– hay una cadena de siete personas contaminadas, las cuales a su vez transmiten la enfermedad a otras siete o diez más. Es interminable, admite. Para esta fundación Marco Antonio, eso tiene su razón de ser en la falta de control epidemiológico en el país.

De ahí también la explicación de por qué el informe Vigilancia del sida en las Américas colocara unos años atrás a Guatemala en el sexto lugar de una lista de siete naciones con un escaso control sobre la epidemia, sólo por encima de Nicaragua.

Eduardo Arathoon, director médico de la clínica Luis Ángel García, que atiende por lo menos a 2 mil personas infectadas por el VIH/sida, define la situación en el país como un panorama sombrío. Si bien las cifras oficiales revelan que existen 7 mil 374 personas infectadas, lo que viene es más preocupante, dice el especialista.

Una investigación efectuada por esta clínica, da cuenta de que sólo en la ciudad capital uno de cada 100 guatemaltecos en edad reproductiva está infectado con el VIH/sida. Y lo que es peor aún, los resultados indican que no se trata sólo de guatemaltecos homosexuales o trabajadoras del sexo, aclara Arathoon, hay heterosexuales, solteros y con hijos. A este médico le preocupa porque estas personas deberían estar bajo tratamiento médico, de lo contrario la enfermedad atacará sus órganos y morirán pronto. Lo mismo que su pareja.

El informe de Naciones Unidas indica que la epidemia es un problema oculto, porque hay un período de incubación de ocho años desde que ocurre el contagio hasta el desarrollo de la enfermedad. Y es posible que la mayoría de las personas en Guatemala que tienen sida ni siquiera saben cuándo se infectaron.

El enemigo silencioso

Los hijos de esas personas a las que se refiere Arathoon son los que sufrirán las consecuencias del VIH/sida de sus padres. El Proyecto de Acción Sida de Centroamérica (PASCA) tiene claro que los efectos de esas muertes en los hogares se dejará ver dentro de cuatro años. Si en 1995 el número de huérfanos a causa de la pandemia fue de 680 niños, en 2010 ascenderá a 44 mil, cita PASCA.

El VIH/sida en Guatemala ocurre en su mayoría en las relaciones heterosexuales, y como producto de esas uniones las estimaciones del PNS para el período de 1980 a 2010 indican que en cuatro años, 1,435 niños y niñas vivirán con el VIH/sida.

De hecho, los registros del Ministerio de Salud señalan que de los casos acumulados de personas con VIH/Sida de 1984 a 2004, ya se tienen registrados 398 bebés, niños, niñas y adolescentes infectados.

La Asociación Pro Bienestar de la Familia (Aprofam) señala que el crecimiento de la pandemia se debe en parte a que las relaciones sexuales en este país inician a los 15 años de edad. El PNS no deja de lado ese aspecto y prevé que para 2010, el país podría reportar 9 mil 229 nuevas víctimas adultas.

Con el SIDA se fortalece la tuberculosis

La enfermedad de la tuberculosis era un mal que, aunque no había sido erradicado del todo en el país, ya había sido controlado por los hospitales. Sin embargo, el impacto del VIH en la población trajo nuevamente su presencia.

El informe de Naciones Unidas en el tema del sida para Guatemala, contabilizó en 1995 un promedio de 15 mil 600 enfermos de tuberculosis, de esos casos 700 eran atribuidos al sida, pero las proyecciones de las Naciones Unidas visualizan que el número de casos para 2010 habrán sumado 28 mil 700 de los cuales 4 mil 300 serán consecuencia de la pandemia.

Esta es una razón más por la que los hospitales ya no se dan abasto, indica Eduardo Arathoon, director médico de la clínica Luis Ángel García. El especialista explica que a eso se suma que desde 1982 el Hospital Roosevelt y el San Juan de Dios no han aumentado su número de camas. De 160 que se tienen en el área de medicina, los pacientes con sida utilizan un 10 por ciento junto a enfermos de diabetes, alcohólicos y enfermos del corazón, explica el experto.

Arathoon dice que son esas cosas en las que se deberían fijar las autoridades y cambiar su mentalidad, ya que sólo mantienen la idea de ahorrar en salud, y no invierten en medicina ni espacio, y por eso va a tener que pagar la factura del sida, puntualiza.

El costo de portar el mal a cuestas

Según Fernando Alvarado del Proyecto de Acción de Centroamérica (PASCA), el sida requiere de fuertes cantidades de dinero en medicamentos y hospitales.

Eduardo Arathoon lo ejemplifica con la inversión que representa hospitalizar a un paciente. En este país, la fase final del sida significa un monto de Q4 mil al día. Lo que quiere decir que en 15 días –que es el período sugerido de internamiento– se invierten Q60 mil por paciente.

El documento de Cuentas Nacionales del Gasto en VIH/sida señala que durante el período de 1999 a 2000, los recursos destinados a afrontar la pandemia fueron de US$25 millones.

Y se refiere a lo alarmante que es el poco recurso asignado a la vigilancia epidemiológica, ya que ésta sólo representa el 0.3 por ciento del monto destinado para 2000 el cual asciende a US$14 millones.

Los antirretrovirales son un aspecto costoso para quienes trabajan con pacientes del VIH/sida. El monto por enfermo al mes es de US$800 y muchas de las veces el financiamiento con el que cuentan las ONG para ayudarlos se agota y resulta riesgoso interrumpir la toma de medicamentos.

Estimaciones de las Naciones Unidas determinan que dentro de cuatro años el costo de inversión total para atender a los pacientes con sida será de US$22 millones anualmente.

La ONG Agua Buena, que atiende a pacientes con VIH/Sida, indica que sólo 2 mil 800 personas tienen acceso a los antirretrovirales en este país, y que entre 3 mil 550 a 5 mil personas que viven con VIH/sida no pueden acceder al tratamiento por falta de recursos.

Arathoon explica que eso se debe en parte a que el Gobierno se dedica a pagar el tratamiento de unas 60 personas y abandona al resto cuando es parte de su obligación proveer de medicinas a quienes padecen del virus. Eso ha llevado incluso a por lo menos 50 personas a plantear una demanda contra el Estado ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

Arathoon es de la opinión que hay que buscar los mecanismos más rápidos para obtener medicamento a bajo costo, ya que es mejor romper el círculo vicioso y no que los hospitales se conviertan en hospitales del sida.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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