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Investigación:Medicinas
Por Amafredo Castellanos - Guatemala, 10 de noviembre de 2004

IGSS amenaza con retirarse de contrato abierto

Las empresas farmacéuticas transnacionales anuncian que activarán legalmente contra la nueva licitación

Hace dos años, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), con Carlos Wohlers a la cabeza de la junta directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), estableció un sistema de compras de medicinas por contrato abierto que causó pérdidas al Estado por más de Q368 millones, debido a que los precios se elevaron hasta en un 500 por ciento en 50 medicamentos, cuyo suministro fue adjudicado con exclusividad a compañías transnacionales.

Este sistema, que consistía en la simple marca con un doble asterisco (**) sobre cada uno de los medicamentos, eliminó ofertas de productos genéricos más baratos.

Por ello, las actuales autoridades del IGSS, y los ministerios de Salud Pública y de la Defensa Nacional dieron, en octubre pasado, el primer paso para convocar a una nueva licitación, con el fin de revertir las pérdidas millonarias sufridas por el Estado durante los años 2003 y 2004.

Sin embargo, cuando estaba a punto de realizarse el primer evento, el pasado viernes, las autoridades establecieron que las bases de la licitación contenían deficiencias que abrían la puerta para que el Estado siguiera perdiendo millones de quetzales por la compra de medicinas por la vía del contrato abierto, pese a la eliminación del doble asterisco.

Por ello, solicitaron al Ministerio de Finanzas Públicas, para que a través de la Dirección Normativa de Contrataciones y Adquisiciones del Estado, incluyera una modificación para corregir la debilidad existente.

La acción de los compradores no fue bien vista por las compañías transnacionales, que anunciaron impugnar el evento por la vía legal, con lo que todo el proyecto para evitar mayores pérdidas al Estado podría derrumbarse; lo que llevaría a otras consecuencias como un posible desabastecimiento de medicinas a partir del 31 de diciembre, cuando vence el actual contrato abierto.

¿No más contrato abierto?

Frente a esto, el IGSS –el mayor comprador de medicinas por contrato abierto– tiene contemplado retirarse de este sistema si las empresas farmacéuticas transnacionales concretan su propósito.

El presidente de la Junta Directiva de la institución, Carlos Torrebiarte, dijo que el IGSS optaría por realizar compras “directas”, cumpliendo con las normas establecidas en la Ley de Compras y Contrataciones del Estado.

“Tenemos muchas salidas legales para hacer nuestras compras, no sólo por contrato abierto”, aseguró.

El funcionario alabó el sistema de contrato abierto, pues considera que es de “beneficio para el país” (cuyas ventajas consisten en un menor precio por mayor volumen de compra), pero advirtió que el IGSS no puede correr el riesgo de caer en una situación de desabastecimiento de medicinas, ya que se pondría en riesgo la salud de los afiliados.

La preocupación institucional radica en que una acción legal dejaría en suspenso y, eventualmente, anularía el actual proceso, con lo que la garantía de suministro de medicamentos sólo alcanzaría hasta el 31 de diciembre.

De ocurrir esto, el IGSS “evaluará alternativas legales, o hacer un nuevo evento junto con el Ministerio de Salud, o hacer eventos individuales, de acuerdo con la Ley de Contrataciones”, insistió Torrebiarte.

Esta preocupación es compartida por el Ministerio de Salud, que también analiza otras opciones para abastecerse de medicamentos a partir de enero, declaró Julio Valdez, asesor encargado del tema en dicha cartera. El IGSS, el Ministerios de Salud y también el de la Defensa se surten de medicinas por esta modalidad.

Pese a ser un mecanismo concebido para obtener precios más bajos por parte de los proveedores, el contrato abierto fue utilizado, mediante la marca de doble asterisco para compras a precios más altos por parte de estas instituciones dirigidas por Wohlers y el ex ministro de Salud, Mario Bolaños.

Esta marca definía una serie de requisitos técnicos que debían cumplir cada uno de esos productos, pese a ser innecesarios, según las normas locales e internacionales. Las primeras bajo tutela del Departamento de Registro y Control de Medicamentos, y las segundas, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con estos requisitos quedaron eliminadas las empresas que producen genéricos en Guatemala, y la exclusividad de participación en el concurso de licitación correspondió a los productos de marca.

Otra vía a la exclusividad

Con el fin de corregir las irregularidades, un nuevo proceso de licitación se inició el 14 de octubre, cuando se dieron a conocer las bases del concurso, dejando un plazo hasta el 26 de octubre para que los oferentes hicieran consultas y objeciones antes del primer evento (de cuatro) que fue fijado para el pasado 5 de noviembre.

Sin embargo, de acuerdo con Luis Velásquez, presidente de la Asociación de Industriales Farmacéuticos de Guatemala (Asinfargua), que reúne a los fabricantes de genéricos, las bases contenían una nueva modalidad, similar o peor, que el doble asterisco.

Consistía en no consignar completo un artículo del Reglamento para el Control Sanitario de los Medicamentos y Productos Afines, que inicialmente se incluía en las bases de la licitación.

Este inciso establece que los oferentes deben presentar una declaración jurada indicando bajo cual de las farmacopeas (libro en que se expresan las substancias medicinales que se usan más comúnmente y el modo de prepararlas y combinarlas) elaboró su producto. Velásquez dijo que, por ser nuevos, muchos productos no aparecen en las farmacopeas, pero el mismo artículo contempla en su segundo párrafo que cuando no aparecen en ellas, es posible presentar la información de so porte que sirvió para que el producto obtuviera el registro legal ante el Gobierno de Guatemala, de acuerdo con las normas dictadas por la OMS. Este segundo párrafo del artículo, sin embargo, no fue incluido en las bases.

Según el empresario, esta situación dejó al margen a más de 200 productos genéricos, incluyendo a la mayoría de las opciones que ofrecen precios más bajos que los 50 contratados por doble asterisco.

Por este motivo, el IGSS y los ministerios de Salud y de la Defensa solicitaron la modificación consistente en adicionar el párrafo no incluido.

Transnacionales alegan ilegalidad

Por su parte, el representante de la Federación Centroamericana de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma), Rodolfo Lambour, dijo que “cualquiera de los oferentes puede impugnar lo que consideran fue una violación al proce- dimiento que establece la Ley de Compras y Contrataciones”.

Explicó que las modificaciones aparecieron “sorpresivamente” en Guatecompras el 2 de noviembre, lo cual consideró “anómalo” porque “las bases fueron publicadas con anterioridad”.

Consideró que esta situación “pone en riesgo los requisitos técnicos que aseguran la calidad de los productos, y pueden ser nocivos para la población usuaria de esos medicamentos”, por lo que son “circunstancias válidas para iniciar alguna acción legal contra el proceso”.

En cuanto al motivo de la modificación, Lambour señaló que las bases de la licitación no necesariamente tenían que incluir el artículo completo del reglamento. “Si se trata de un producto innovador (de marca), perfectamente puede presentar toda la documentación porque ese producto ya la tiene, pero aquellos productos que son copias de un producto innovador y no es farmacopéico, no la tiene”, comentó.

Datos curiosos

Q368 millones. Fue lo que perdió el Estado de Guatemala por el sistema del doble asterisco (**), que era una modalidad para exigir requisitos innecesarios a los productos genéricos, aunque éstos ofertaban hasta 500 por ciento por debajo del precio de los productos de marca. Según los fabricantes de genéricos, aunque ahora la licitación para 2005 no incluye doble asterisco, una nueva modalidad aplicada a las bases aseguraba la exclusividad a los productos de marca.

28% de utilidades. Es lo que obtiene la farmacéutica transnacional Pfizer. Esto le asigna el primer lugar de rentabilidad en las diferentes actividades comerciales en Estados Unidos, por encima de General Electric (10%), ExxonMobil (6.2%), la cadena de tiendas Walt Mart (3.3%) y General Motors (0.9%), según la revista Time.

US$14 mil. Era el costo anual de un tratamiento de sida en 1998 en Brasil y Sudáfrica. Con la entrada a estos mercados de productos genéricos, el costo por tratamiento anual descendió a US$ 289, de acuerdo con Médicos Sin Fronteras (MSF).

US$40 mil millones. Son las ganancias que dejan las diez drogas más vendidas en el mundo. La primera de ellas es Lipitor, de Pfizer, cuyo genérico es la atorbastatina, con utilidades de US$8 mil millones, indica la revista Time.

US$272 millones. Son los ingresos anuales del presidente de la transnacional farmacéutica Parke Davis en concepto de salario y premios en acciones. Su colegas de Bristol Myers Squibb y Pfizer ganan US$199.3 millones y US$145.9 millones, respectivamente, según datos de 1999 del SEC Archivos de Estados Unidos (www.sec.gob).

Q 39 millones de pérdidas en un sólo medicamento

>En un solo producto de los más de 700 que se licitarán en el sistema de contrato abierto para la compra de medicinas, el Estado de Guatemala perderá alrededor de Q39 millones en un año al excluirse del concurso, por medio del establecimiento de requisitos dudosos, a oferentes de genéricos, con ofertas más bajas que las de las compañías transnacionales.

>Este es el caso del Cilazapril, un medicamento para la hipertensión, cuya exclusividad de contratación quedó asegurada a favor de una transnacional, que distribuye en Guatemala la compañía J.I. Cohen, por un monto de Q78 millones.

>Una oferta de genéricos con la misma composición, a mitad de precio, quedó fuera del concurso, porque la Dirección Normativa de Contrataciones y Adquisiciones del Estado del Ministerio de Finanzas Públicas accedió favorablemente a una solicitud de la transnacional para que sólo se aceptaran las ofertas de tabletas “ranuradas”.

>Los dos tipos de tabletas, tanto la ofrecida por la transnacional como la genérica, son de 5 mg y cuentan con el registro legal correspondiente para su uso y comercialización. La única diferencia entre ambas es que la tableta de la transnacional tiene una pequeña ranura en medio.

>Esta disposición “elimina al único competidor y le da exclusividad a la transnacional y a su distribuidor en Guatemala, a un precio más alto”, reclama Luis Velásquez, presidente de la Asociación de Industriales Farmacéuticos de Guatemala (Asinfargua).

>Según Velásquez, este tipo de hechos remarcan las dudas sobre la licitación de contrato abierto para la compra de medicamentos, cuya realización es ahora incierta por una eventual acción legal de las compañías transnacionales, inconformes por modificaciones a las bases de licitación que consideran “ilegales” por haberse planteado “fuera de tiempo”.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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