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Homenaje a destiempo a José M. Mérida Escobar
Por Claudia Méndez Arriaza - 19 de abríl de 2004

El detective de la Policía Nacional será homenajeado en el mismo sitio donde fue asesinado. La CIDH ordenó al Estado reconocer la labor de este detective que llevó el caso Mack.

Esta mañana se celebrará un acto de homenaje póstumo a José Miguel Mérida Escobar, policía asesinado hace 12 años frente al palacio de la Policía Nacional Civil (PNC). El caso de Mérida Escobar es especial: la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el caso que siguió por el asesinato a la antropóloga Myrna Mack Chang, ordenó al Estado de Guatemala a reconocer en forma pública el trabajo de este detective. En el fallo, Mérida Escobar fue reconocido como un policía “ejemplo” para las nuevas generaciones.

Mack Chang fue asesinada el 11 de septiembre de 1990 y, cuatro días después, el jefe del Departamento de Investigaciones Criminológicas (DIC) asignó el caso a Mérida Escobar. En las audiencias ante la CIDH en febrero de 2003, Rember Larios Tobar, jefe del DIC en esa época, explicó a los jueces por qué lo escogió: “Tenía conocimientos, preparación y experiencia en la investigación de homicidios, (además de) firmeza de carácter, tenacidad y persistencia”.

El elemento policial llegó a la conclusión de que el autor material del asesinato de la antropóloga era Noel de Jesús Beteta Álvarez (ahora condenado a 30 años de prisión por ese asesinato), miembro del Estado Mayor Presidencial, cuerpo élite del Ejército de Guatemala. En un informe remitido a su jefe, Mérida dijo que el motivo de la muerte podía deberse al trabajo que Mack Chang realizaba con los desplazados internos. Un móvil que abría la posibilidad de considerar este asesinato como un crimen político en plena guerra.

El ex jefe del DIC declaró que el reporte de Mérida Escobar fue remitido al director de la Policía Nacional, coronel Julio Caballeros. “Nos ordenó mantenerlo en secreto y no enviarlo al tribunal, porque sus vidas corrían peligro”. En cambio prepararon un segundo informe ante los tribunales. “La diferencia sustancial”, dijo Larios Tobar, “era que éste establecía el robo como móvil del crimen”. En medio de estas acciones, los jefes policíacos sancionaron a Larios Tobar y Mérida Escobar, e hicieron creer que eran policías con mal récord. “Pero él sólo tenía méritos y felicitaciones por su lucha contra el crimen”, aseguró Larios Tobar.

En aquel tiempo, Mérida Escobar ya era vigilado y recibía amenazas. La familia de Mack Chang lo propuso al policía como testigo ante los tribunales. El 5 de agosto de 1991, sólo semanas después de su declaración, fue asesinado. Murió a 100 metros del palacio de la Policía Nacional. “Había un pelotón completo de policías armados que se limitaron a observar cómo se ejecutaba el crimen, en pleno día, en un parque”, recordó Larios Tobar en la CIDH. “Lo dejaron tirado como a un animal herido”.

La CIDH, en la misma sentencia que reconoce el asesinato a Mack Chang como un crimen de Estado, ordenó que se reconociera en acto público el papel que realizó Mérida Escobar en esta causa.

 

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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