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Pobreza y deforestación, causas de la tragedia en Guatemala
Por la redacción de La Nación de Paraguay - Guatemala, 10 de octubre de 2005

"Existen varios factores, pero el principal es la deforestación de los bosques, ese es el gran problema", afirmó a la AFP el experto del Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) Juan José Sinai.

Datos de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) indican que, además de las 519 víctimas mortales, las lluvias dejaron 338 desaparecidos, 95 heridos, 130.179 afectados, 89.675 evacuados en 288 albergues, 5.225 casas afectadas y 1.298 destruidas en 421 comunidades.

Uno de los departamentos más afectados era Sololá, al oeste de la capital, donde los deslaves arrasaron con dos poblaciones donde la estela de muertos es incalculable, pues los cuerpos de socorro han rescatado más de 70 cadáveres, pero estiman que 1.400 personas más están desaparecidas.

El experto explicó que en Guatemala los aludes se clasifican en tres tipos: caídas, deslizamientos y flujos, estos últimos los más peligrosos, debido a que son repentinos y pueden alcanzar grandes velocidades.

"Llegan a tener tal poder de arrastre, que pueden arrasar bloques de piedra de varios metros de diámetro y, debido a sus características, una vez iniciado el flujo, éste es capaz de moverse por áreas relativamente llanas o de poca inclinación, pero las más peligrosas son las localizadas en el fondo de un cañón", puntualizó.

Entre tanto, César George, otro meteorólogo del Insivumeh consideró que la pobreza y la saturación de los suelos son factores determinantes para que los deslaves ocurran.

"Son lamentables estos suceso, porque la gente es pobre y tiene que vivir en las laderas de cerros y montañas, lo que los deja indefensos ante una tragedia de esta magnitud", lamentó.

"La saturación de los suelos también influye, porque la tierra absorbe mucha agua, por ejemplo lo usual es que caigan 200 milímetros de agua, y en esta semana han caído más de 600, ante eso la tierra tiene que ceder", precisó.

Para el dirigente campesino Gilberto Atz, la pobreza y el abandono de las comunidades indígenas por parte del gobierno son las principales causas de estas desgracias, pues la mayoría de víctimas mortales son descendientes de los mayas.

"Los fenómenos naturales siempre evidencian la situación de pobreza del área rural. Los deslaves y muertos vienen a poner al descubierto que el Estado por muchos años ha deja sin atención a esta población", dijo a la AFP el dirigente de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC).

"Estas poblaciones viven en laderas y a orillas de los ríos por sus escasos recursos, no tienen infraestructura las viviendas, no hay escuelas y no tienen caminos" de acceso, lamentó el dirigente de la CNOC, la más grande de este país.

Las secuelas más dramáticas se observan en el oeste de la capital, que es habitado por indígenas, que representan el 60% de los 11,2 millones de habitantes y donde históricamente ha estado concentrado el mayor índice de pobreza, la cual alcanza al 80% de la población.

El meteoro deja muerte y destrucción a su paso

Sololá. Guatemala. EFE.- "Stan", que llegó a comienzos de la semana y que concluye en México y Centroamérica, dejó muerte y destrucción a su paso por la zona del lago de Atitlán, uno de los más importantes centros turísticos guatemaltecos, en Sololá.

Ocho de las diez comunidades indígenas que rodean el lago están completamente incomunicadas por tierra desde hace días a causa de los daños causados en las carreteras por las lluvias, desbordamientos y aludes de lodo.

En Santiago Atitlán, el poblado más afectado por las lluvias, la comunidad de Panabaj desapareció completamente entre el lodo y las rocas: ni una sola de las cerca de 1.500 casas que existían en ese lugar resistió los embates del alud que cayó sobre ellas el pasado miércoles.

Según datos oficiales, 71 cadáveres han sido rescatados en ese sitio, 30 de ellos son niños, pero los vecinos aseguran que las víctimas pueden sobrepasar las 3.000, debido a que la mayoría de los habitantes se encuentran desaparecidos.

Las lluvias, aunque con menor intensidad que la semana pasada, continúan cayendo en esa región, lo cual dificulta el rescate de cadáveres, así como el envío de ayuda para los afectados por la vía aérea.

Ante el temor de que no lograrán hallar todos los cuerpos, los vecinos evalúan la posibilidad de suspender los trabajos de rescate, y declarar el lugar como un inmenso cementerio.

Las carreteras que desde la ciudad de Sololá, a unos 180 kilómetros al este de la capital, comunican a las comunidades de Panajachel, San Marcos La Laguna, Santa Catarina Palopó, Nahualá, San Lucas Tolimán, San Lucas Tolimán y San Antonio Palopó, han sido completamente destruidas.

Cerros completos han caído sobre los caminos y parte de éstos han sido devorados por los ríos desbordados, lo cual ha impedido que decenas de furgones que transportan ayuda puedan llegar a esas comunidades.

Según expertos del estatal Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), la crisis se puede extender debido a que las lluvias continuarán en las próximas 72 horas, lo cual puede causar más derrumbes.

"Se necesita que cesen las lluvias y que la luz del Sol seque por lo menos durante ocho días consecutivos la tierra, para asegurarse de que no haya más derrumbes", dijo a EFE un funcionario del ministerio guatemalteco de Comunicaciones, que coordina los trabajos de rehabilitación de caminos en la carretera Interamericana, la cual conduce al departamento de Sololá.

Miles de habitantes de Panajachel, el principal poblado de atracción turística de esta región, perdieron sus casas y debieron trasladarse hacía los edificios públicos del centro de esa población que han sido convertidos en albergues temporales.

Decenas de turistas de diferentes nacionalidades que se encontraban en Panajachel se negaron a ser trasladados por las autoridades hacia la capital, y de forma voluntaria se unieron a los vecinos para colaborar con las labores de rescate.

La brigada de doce bomberos y médicos españoles que llegó el pasado viernes al país se encuentra desde ayer, sábado, en las comunidades de Sololá para ayudar con el rescate de las víctimas.

Los socorristas españoles coordinan la asistencia con los funcionarios de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y de la Cruz Roja Española, que se encuentra en el país, así como con otras ONG internacionales, para llegar hasta los sitios en donde aún no se ha recibido asistencia de parte del gobierno.

Miles de campesinos indígenas de las etnias Kaqchikel y Tzutujil, cuyas pequeñas aldeas ubicadas en las áreas montañosas de Chimaltenango y Sololá, también han sido arrasadas por las lluvias, han improvisado covachas con nailon y cartones a la orilla de la carretera Interamericana y claman por ayuda de parte de las autoridades.

Fuente: www.lanacion.com.py - Ref.: AFP


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