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Denuncian la enorme violencia contra la mujer
Por Agustín Durán reportero de La Opinión Digital - Los Angeles, 24 de abril de 2005

Casi 1,300 mujeres fueron asesinadas en tres años, tres veces más que en Ciudad Juárez en 10 años

El número de mujeres asesinadas en Guatemala ascendió a 527 víctimas el año pasado, lo que significa casi 10 mujeres por semana violadas, ultrajadas, golpeadas, acuchilladas, torturadas, degolladas y/o mutiladas en toda la nación, denunciaron activistas de ese país en una visita a Los Ángeles.

El total de mujeres eliminadas en el país centroamericano, según la Organización de Mujeres Tierra Viva en Guatemala, suman casi 1,300 en cuatro años, cifra similar a los soldados muertos en Irak y tres veces más que las 400 mujeres que han perecido en Ciudad Juárez, México.

Este año ya llevaban contabilizadas un total de 116 hasta el 16 de marzo y, a pesar de las innumerables protestas, plantones, vigilias y súplicas por parte de la sociedad civil, hasta el momento no se han visto acciones concretas por parte de las autoridades para detener los homicidios.

“Hemos tocado a todas las puertas, hecho cabildeos en el Congreso de la República para poder incidir programas que fortalezcan los procesos de investigación, para sensibilizar a la gente y darle la importancia necesaria”, explicó a La Opinión Norma Cruz, representante de la Organización de Mujeres Tierra Viva en Guatemala.

“El gobierno y la sociedad civil hicieron un plan a corto y largo plazo del 2004 al 2014 para erradicar la violencia familiar, pero no se ha podido hacer nada por falta de fondos”.

De acuerdo con datos de la organización, de los 527 casos el año pasado, sólo 127 han pasado a la fiscalía guatemalteca para ser investigados y sólo en uno han castigado al culpable. “Lo que significa que el 99.9% de los casos queda impune, lo cual invita a que se sigan cometiendo, porque no pasa nada si matas a una mujer”.

No hay pautas

Una de las particularidades de los asesinatos es que no hay perfil alguno, explicó Cruz, se han encontrado a mujeres jóvenes, adultas y ancianas; de bajos recursos y de la clase alta, ladinas o indígenas, no importa qué tipo.

“El grueso de las mujeres asesinadas está entre los 13 y 25 años, pero se han dado casos de mujeres de la tercera edad, incluyendo una de 80 años”, indicó la activista.

Guatemala es un país de 14 millones de habitantes, donde poco más del 50% de la población es femenina, pero donde todavía existe una tradición patriarcal que impide que la sociedad considere el acoso sexual como un delito.

Los datos de la organización revelan que el 70% de las guatemaltecas no sabe leer ni escribir y muchas mujeres no tienen ni siquiera documentos de identificación, particularmente en la zona rural.

Apenas en 1998, la sociedad derogó un artículo del Código Civil que exigía a la mujer permiso de su marido para poder trabajar, pero deja en su lugar el Artículo 13 de la Constitución que indica que pueden trabajar fuera del hogar siempre y cuando no perjudique el interés y cuidado de los hijos ni las demás atenciones del hogar.

El año pasado, los representantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) visitaron el país para investigar la situación de la mujer y luego hicieron recomendaciones de las que hasta el momento no se ha sabido nada.

El gobierno

Fernando Castillo, cónsul de Guatemala en Los Ángeles, dijo que el gobierno del presidente Óscar Berger está investigando el problema para sacar a la luz los verdaderos móviles de los asesinatos, pero subrayó que actualmente lo que sucede en su nación no se puede considerar como un ataque directo a las mujeres de la sociedad chapina.

“Hasta el momento no se han podido confirmar las 527 víctimas del año pasado, porque se cree que muchas de esas muertes podrían haber sido producto de la delincuencia común”, explicó el funcionario. “No creemos que la mujer sea por sí sola el blanco en particular, sino que estamos hablando de un fenómeno más complejo que afecta a toda la sociedad civil en general”.

Agregó que el crimen organizado, el narcotráfico y la delincuencia han tenido que ver no sólo con los asesinatos de las mujeres, sino con la inseguridad en general, pero señaló a las pandillas o maras como uno de los más preocupantes que todavía están tratando de descifrar para atacar el problema de lleno.

“El tema de las maras es un tema nuevo para Guatemala y se ha sabido que varias mujeres han muerto a manos de los miembros de estos grupos”, indicó Castillo, quien agregó que el gobierno ya ha instaurado programas de rehabilitación juvenil para contrarrestar el crimen derivado de las maras que provienen de Estados Unidos.

Cruz indicó que el presidente Óscar Berger anunció en 2004 la Unidad de Homicidios contra las Mujeres, pero en dos años de instaurado el programa no ha recibido presupuesto.

Lucha contra un pulpo

Lo peor del caso es que las cerca de 15 organizaciones en Guatemala que luchan por erradicar la violencia contra la mujer no saben a ciencia cierta contra quién están luchando.

“Creemos que la violencia viene de diferentes grupos de la sociedad y que está causada por la cultura patriarcal que viven nuestros pueblos, que llegan a ver a la mujer como un objeto y no como un ser humano”, explicó la representante de Mujeres Tierra Viva.

“Existe el crimen organizado y las maras [pandillas] que han aterrorizado a la sociedad y en varios casos se les ha señalado como principales autores intelectuales porque fueron vistos por los mismos familiares de la víctima”, indicó Cruz. “Pero, por el tipo de hechos y como se han dado, es indudable que en algunos casos se utiliza una logística, vehículos, un plan y protección del Estado para moverse con tanta libertad. En ese aspecto, pensamos que hay fuerzas del mismo gobierno involucradas”.

La activista también menciona una cultura de violencia que dejaron 36 años de guerra civil, la inmunidad de la gente ante tantos hechos sangrientos, todo combinado con la cultura machista que en muchas ocasiones culpan a la misma mujer de lo ocurrido.

“Es muy fácil escuchar a las autoridades salirse por la tangente y decir que la mujer fue víctima de un crimen pasional o una venganza de narcotraficantes, una mujer de la vida alegre o ella se lo buscó”, indicó la activista.

Luego de varios años de luchar contra el monstruo de las mil cabezas, la Organización de Mujeres Tierra Viva finalmente tuvo eco en Estados Unidos en la organización Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala, con la que recorrió varias universidades en el sur de California para presentar el problema del feminicido.

“En Estados Unidos hay 1.5 millones de guatemaltecos y nosotros somos en remesas el primer ingreso económico del país”, explicó Lucía Muñoz, representante de la organización guatemalteca en Estados Unidos.

“Lo que buscamos es hacer presión internacional en los organismos humanitarios, la Iglesia y otros gobiernos para que investiguen el hecho y obliguen al gobierno centroamericano a realizar acciones concretas”, expresó Muñoz, “Es urgente detener este feminicidio en un país que no ha dejado de sangrar a pesar de haber firmado los acuerdos de paz, luego de 36 años de guerra”.

Tomado de www.laopinion.com


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