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Guatemala, país con más índice en crímenes de mujeres
Por Carlos Tárano - 26 de abríl de 2004

En lo que va del año van 141 asesinadas, estadística que supera con creces a la de Ciudad Juárez, Chihuahua

GUATEMALA.— Flor América Valdez, joven morena de 26 años de edad, jamás pensó que salir aquella noche a bailar e ir de ligue a la discoteca del barrio significaría la última fiesta de su vida. Según testigos, a Flor le atrajo un joven delgado, de cabello rizado, que bailaba muy pegado con otra mujer, la que, en apariencia, era su novia.

El asunto no le importó. Flor continuó flirteando (coqueteando) con el muchacho, que de a poco empezó a responder a las llamadas de atención de aquella trigueña que nunca había visto antes. Así que decidió ir a dejar a su novia y regresar a la disco, donde le acompañó la suerte, pues Flor aún se encontraba ahí. Se acercó, hablaron y bailaron unas cuantas piezas (canciones), tras las cuales los vieron salir juntos.

“Alexander la convenció para irse a su casa, pero encontró oposición al querer propasarse con ella y por eso la mató y tiró al barranco”, afirmaron el lunes 19 de abril investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) a cargo del caso, uno de los 141 asesinatos de mujeres cometidos en Guatemala desde el 1 de enero de este año, una estadística que supera con creces a la de Ciudad Juárez, Chihuahua, México.

El cadáver de Flor América fue localizado el domingo 18 de abril en el fondo de un barranco de un sector marginal del sur de la capital guatemalteca, conocido como Ciudad Real, un barrio antiguo y populoso, donde el valle de Guatemala desciende hacia las planicies de la costa del Pacífico. Su cuerpo tenía 13 heridas de cuchillo.

El presunto autor material fue capturado porque la policía encontró un rastro de sangre desde la habitación alquilada que éste ocupaba en una casa de inquilinos, hasta la orilla del barranco donde arrojó el cuerpo. Alexander Garzo García es descrito por sus vecinos como “un individuo tranquilo, que no se metía con nadie”, como nadie sabe las razones que lo habrían impulsado a atacar de esa manera a Flor.

Sólo un día después, vecinos de la popular colonia Ciudad Quetzal, cercana a la capital guatemalteca, informaron a la propietaria de una casa del sector que de ahí emanaban malos olores. Al denunciar el caso, la policía descubrió el cuerpo de una mujer dentro de un tonel enterrado en el piso de suelo de tierra de un cuarto en construcción.

“Tenían dos meses de alquilarme la casa”, relató después Tabila Rosales, dueña de la vivienda donde se encontró el cadáver de Mary Amanda Cruz, de 26 años, compañera de Ricardo Xiquín, quien hace dos semanas dejó la casa y a los tres hijos de la pareja “recomendados con una vecina”.

El mismo lunes 19 de abril, Juana Canel González, indígena de 40 años de edad y madre de cinco niños, hacía tortillas de maíz para vender en su casa de la colonia capitalina Lomas de Villalobos, cuando un pandillero conocido como “El Guanaco” entró portando una pistola. El hombre hizo dos disparos para ahuyentar a los niños, de entre 2 y 14 años, antes de asestarle a Juana dos balazos, uno en la cara y uno en el pecho, para después abandonar tranquilamente la casa. Nadie conoce las razones del crimen.

Como “obra de un maniático” considera la PNC el crimen cometido el mismo lunes en un hotel de paso de la ciudad de Guatemala. Ahí, en un cuarto sucio y destartalado, investigadores se encontraron el cadáver de una mujer, aún no identificada, con 10 pinchazos en un seno y 10 más en el cuello, y con la nariz y la boca rellenas de papel higiénico. En la cabecera de la cama había cinco huevos de gallina.

Indiferencia estatal

Según datos de la policía, del 1 de enero al 20 de abril de 2004 han sido asesinadas 141 mujeres en Guatemala. Los departamentos donde más crímenes se han producido son los de Guatemala, donde se asienta la capital del país, y Jutiapa, hacia el oriente, limítrofe con El Salvador.

Para el titular de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), Sergio Morales, en Guatemala no existe el mínimo respeto por la vida, ni siquiera por la condición de mujer o madre de familia.

“Las autoridades tienen la obligación de esclarecer los crímenes y capturar a los responsables para ponerlos a disposición de los tribunales”, afirmó el magistrado de conciencia.

Durante su campaña electoral del año pasado, el ahora presidente de la república, Oscar Berger, prometió dedicar esfuerzos extras para frenar los asesinatos de mujeres, pero a la fecha éstos más bien se han incrementado con relación al año anterior.

“Pese al elevado número de crímenes, el Estado no ha hecho una sola investigación seria”, denuncia Telma Cortés, que labora en la Defensoría de la Mujer de la PDH. Por su parte, durante el desfile del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo anterior, Hilda Morales, de la Organización no Gubernamental (ONG) Red de la No Violencia contra la Mujer, llamó “a reivindicar a las que han muerto ante la indiferencia del Estado”.

Datos escalofriantes

Guatemala es el país con mayor número de asesinatos de mujeres en el hemisferio occidental, de acuerdo con cifras de distintos organismos. La Red estima que de 2001 a 2003 fueron asesinadas unas 978 mujeres entre los 12 y los 64 años de edad.

No obstante, Yakin Ertürk, relatora especial de las Naciones Unidas para la Mujer, informó durante su visita a Guatemala, en febrero, que la cifra de mujeres asesinadas en los últimos tres años y dos meses era de 1,101, además de 20 mil casos de violencia intrafamiliar, por lo que la funcionaria internacional se declaró “alarmada”.

“La estructura social guatemalteca promueve esta violencia en contra de la mujer”, afirma Elsy Camey, consultora de la Unidad de Género de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un patrón común de los crímenes es que la mayoría de las mujeres fueron violadas y torturadas con saña, señala un informe de la PDH.

Y no es todo. De acuerdo con cifras del Ministerio Público (MP), en 2002, que es el último año para el cual hay datos confiables, un total de 9,144 mujeres fueron víctimas de violencia de todo tipo, pero sólo 609 pueden considerarse como “violencia sexual”.

Según el Ministerio de Gobernación (Interior), en los tres primeros meses de 2004 se habían cometido 709 crímenes en todo el país, 50 de los cuales involucran a mujeres como víctimas, es decir, el 7% del total. La dependencia indica que, de acuerdo con sus investigaciones preliminares, los asesinatos han sido cometidos por miembros de pandillas o maras (20%), por rencillas personales (20%), por problemas pasionales (10%), por intento de robo (10%), por narcotráfico (10%) y por causas desconocidas (30%). El 41% de estos crímenes fueron cometidos en la capital del país, ciudad de 2.5 millones de habitantes, que es la quinta parte del total nacional.

Entre las causas de los crímenes mencionadas en las investigaciones de Gobernación se asegura que 251 mujeres fueron asesinadas con arma de fuego, 57 con arma blanca, 26 estranguladas, 21 con arma contundente y 3 por un artefacto explosivo.

Con las manos vacías

“Principiamos por la edad, después enfatizamos en las ocupaciones de las víctimas, y nos topamos con que son diferentes”, afirma el viceministro de Gobernación encargado de Seguridad, Angel Conte, al explicar que la falta de un patrón que motive los asesinatos es uno de los principales obstáculos para investigar.

Conte es un abogado curtido en labores de policía, pues fue director de la PNC durante el gobierno del empresario de derechas Alvaro Arzú (1996-2000). Arzú regresó el año pasado a la política para competir y ganar la alcaldía capitalina.

Tanto la Red de la No Violencia contra la Mujer como la PDH concuerdan en que el departamento de Guatemala, asiento de la capital, del mismo nombre, es la región donde se producen más actos de violencia contra las mujeres. Durante el año pasado y hasta marzo del actual, ahí han tenido lugar al menos 148 asesinatos de mujeres. Le siguen, en orden decreciente, los departamentos de Escuintla, al sur (47); Alta Verapaz, al norte (24); Quetzaltenango, al occidente (21), e Izabal, al nororiente (18).

Por otra parte, ambas instituciones indican que la mayor parte de las víctimas de violencia en el año 2003 fueron amas de casa, con 87 casos, seguidas de aquellas dedicadas a ejercer oficios domésticos, con 47 víctimas; 36 eran estudiantes y 190 de otros oficios o actividades.

El mayor número de víctimas fueron mujeres entre los 26 y los 59 años de edad, con 160 casos (44.5%). Tras ellas se ubican las de 18 a 25 años, con 91 víctimas (25.5%); y de 14 a 17 años, con 43 asesinadas, equivalente al 11.9%.

A la fecha, y tras casi cuatro años de un inusual aumento de violencia contra las mujeres, poco o nada han hecho las autoridades. “El sistema de justicia es inoperante y discriminatorio”, afirmó en una entrevista con un diario local Rosa María Bran, madre de Odilí Peña, joven estudiante asesinada hace un año en la capital. El caso fue archivado, pese a que Bran trabajó durante 17 años en el Servicio de Investigación Criminal (SIC), cuerpo de elite de la PNC para la investigación de casos como el de Odilí.

“No puedo hablar, ahí dejé toda mi vida, desearía que hicieran a un lado lo negativo para que la muerte de mi hija no quede impune”, implora Bran.

Tomado de www.laopinion.com


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