Por una reforma agraria integral: Desarrollo económico de guatemala, pasa por el Agro
Por Mario Cordero - Guatemala, 12 de octubre de 2006
La reforma agraria ha sido una combinación de palabras prohibidas para el léxico guatemalteco, desde que se desplomara el intento de realizarla durante el gobierno de Arbenz.
Ayer y hoy, se realizó en nuestro país la Conferencia Internacional sobre una Reforma Agraria Integral (RAI), con la participación de expertos en el tema de varios puntos de Latinoamérica.
En ella trascendió una propuesta de las organizaciones campesinas e indígenas de Guatemala, encabezadas por la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, CNOC (ver “Propuesta de RAI”).
Para Daniel Pascual, líder de la CNOC, “las condiciones socioeconómicas, políticas y sociales de Guatemala nos muestran que hay condiciones para una reforma agraria con nuevos enfoques”.
Según Pascual, en Guatemala es necesaria una redistribución de la tierra, que tenga como base la defensa de los territorios de comunidades indígenas.
En el marco de esta conferencia, Julio Castellanos, experto guatemalteco en Derecho Agrario, indicó que una reforma agraria integral debe poseer cuatro puntos básicos.
El primero debe ser la expropiación de todas las propiedades que sobrepasen las 900 hectáreas. El segundo, que se redistribuyan las tierras entre colonos, subcolonos, arrendatarios e individuos que trabajan la tierra.
El tercer punto se refiere a que se deben conservar las tierras en extensiones medianas y pequeñas con una extensión entre 225 y 450 hectáreas. Por último, la creación de un Instituto Nacional para la Reforma Agraria Integral.
Propuesta de RAI
La propuesta de Reforma Agraria Integral (RAI) que presentó ayer la CNOC, contempla varios puntos importantes, de los cuales se hace la mención:
1. ¿Por qué es necesaria?
• Porque hay pobreza.
• Porque la actual distribución de tierras es un obstáculo para el desarrollo de Guatemala.
• Porque la falta de políticas del Estado sobre la tierra no permite una utilización razonable de ésta.
• Porque nos enfrentamos a una crisis del modelo agro-exportador.
• Porque la actual mercalización de tierras es un fracaso.
• Porque es una estrategia para que los más pobres enfrenten los efectos de la globalización.
2. ¿Cuáles son sus objetivos?
• Promover el desarrollo integral del agro.
• Transformar el bien individual en bien común.
• Desarrollar un Estado regulador.
• Proteger los derechos indígenas y campesinos.
• Fomentar la libre organización y la participación popular.
• Propiciar la equidad de género.
• Dar seguimiento a los Acuerdos de Paz.
• Promover el respeto por el ambiente.
• Reconocer las particularidades regionales del país.
3. ¿Cómo se logrará?
• Se debe crear, en primer lugar, la certeza y la transparencia en la tenencia de tierras.
• Habría que redefinir los conceptos de subutilización y ociosidad de la tierra, según la potencialidad de las tierras.
• Fortalecer la función de FONTIERRAS.
• Desjudicializar los conflictos agrarios.
• Crear la Procuraduría Agraria y Tribunales Agrarios y Ambientales.
• Modificar las medidas fiscales contra la tenencia de tierras, para no favorecer los latifundios y la ociosidad de tierras.
• Confiscar y recuperar tierras, que tienen mal uso (narcotráfico) u ociosas.
4. ¿Cómo es el marco legal existente?
• Los artículos 39, 40 y 41 de la Constitución de Guatemala no favorecen la creación de la RAI, ya que protegen el derecho a la propiedad individual, y haría un nudo legal para poder expropiar tierras ociosas o mal habidas. Estos artículos se refieren a la Propiedad Privada (39), la Expropiación (40) y a la Protección al Derecho de la Propiedad (41).
• Sin embargo, otros artículos de la misma Constitución parecen favorecer. Como el artículo 1, en donde se potencia que el Estado debe buscar el bien común de la persona humana y las familias. Éste no es un artículo muy puntual, pero podría utilizarse como una luz global para la revisión de dudas en materia de derecho constitucional.
• En el artículo 44 también se establece que el interés social prevalece sobre el interés particular.
• Los artículos 67 y 68 favorecen la protección a las tierras agrícolas indígenas.
• También, en el artículo 118, se establece que el régimen económico y social del país se funda en principios de justicia social.
Un poco de historia
La muy temida Reforma Agraria inició como tal con el famoso Decreto 900, sancionado por Jacobo Arbenz Guzmán. Éste sirvió como detonante para el derrocamiento del gobierno revolucionario. Se decía que Arbenz estaba afectando sobremanera a la United Fruit Company, la mayor terrateniente de ese tiempo.
Sin embargo, como dictamina Luis Cardoza y Aragón, en su libro La Revolución Guatemalteca, la Reforma Agraria expropió la mayor parte de tierras (71%) a guatemaltecos y de otras nacionalidades, el 29% fue a la UFCO.
Según Cardoza, la compañía bananera aún conservó 88 mil acres, lo cual era suficiente para combatir alguna plaga, como el “mal de Panamá”, y no tener pérdidas.
De hecho, incluso algunos funcionarios guatemaltecos del gobierno de Arbenz resultaron afectados por la Reforma Agraria, como el canciller Guillermo Toriello Garrido, a quien se le expropió dos fincas de ocho caballerías. También, una sociedad en la que participaba el ministro de Agricultura, Nicolás Brol, fue afectada por la expropiación de cuatro fincas. Sin embargo, Brol y Toriello fueron fieles al régimen.
Propuesta de reformas constitucionales
Para mejorar el marco legal que podría impedir una reforma agraria en Guatemala, la propuesta de la CNOC también incluye una propuesta para modificar los artículos constitucionales que no favorecen el proceso.
Por ejemplo, en el artículo 39, dice:
“Se garantiza la propiedad privada como derecho inherente a la persona humana. Toda persona puede disponer libremente de sus bienes de acuerdo con la ley.
El Estado garantiza el ejercicio de este derecho y deberá crear las condiciones que faciliten al propietario el uso y disfrute de sus bienes, de manera que se alcance el progreso individual y el desarrollo nacional en beneficio de todos los guatemaltecos.”
Y podría modificarse en:
“Se garantiza la propiedad privada. Toda persona puede disponer libremente de sus bienes de acuerdo con la ley. La propiedad privada de los medios de producción se garantiza en función social y sin menoscabo de la garantía a las formas de propiedad comunal, colectiva, de la propiedad agraria, así como el patrimonio familiar y vivienda popular contempladas en los artículos 67 y 68 de la Constitución Política de la República.
El Estado garantiza el ejercicio de este derecho y deberá crear las condiciones que faciliten al propietario el uso y disfrute de sus bienes, de manera que se alcance el progreso individual y el desarrollo nacional en beneficio de todos los guatemaltecos.”
Nos han dado la tierra
Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tepetate para que la sembráramos.
Nos dijeron:
– Del pueblo para acá es de ustedes.
Nosotros preguntamos:
– ¿El Llano?
– Sí, el Llano. Todo el Llano Grande.
Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No este duro pellejo de vaca que se llama el Llano.
Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:
– No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.
– Es que el Llano, señor delegado...
– Son miles y miles de yuntas.
– Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.
– Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.
– Espérenos usted, señor delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...
Pero él no nos quiso oír.
Juan Rulfo
El Llano en llamas
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