Reclaman su lugar en la sociedad
Por Samuel Flores - Guatemala, 13 de agosto de 2006
Según el Censo IX de Población de 2002, en Guatemala conviven cuatro millones 411 mil 964 indígenas, junto a más de seis millones de ladinos en todo el país.
La exclusión, rezago, desigualdad y discriminación continúa hacia una población cuya identidad es reconocida por la Organización de las Naciones Unidas, ONU.
Los 21 grupos mayas existentes en el país reclaman derechos que durante muchos siglos les fueron vedados y en la actualidad, tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1996, resurgen para demandar a todos los sectores mayor espacio y el cese de la desigualdad.
De acuerdo con Juan Tiney, el indígena reclama un cambio profundo en la sociedad guatemalteca donde el racismo desaparezca desde “el vocabulario” hasta las instancias mayores que gobiernan el país.
“Necesitamos un presupuesto y planes de Estado propios, que se otorgue una apertura a nuestra participación política en espacios estratégicos que permitan la toma de decisiones”, dijo.
A consideración del dirigente, si el Gobierno designó a funcionarios indígenas en algunas dependencias públicas, son espacios que no permiten una participación coyuntural. “Más que todo son nombramientos cosméticos para aparentar nuestra inclusión”, dijo.
La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció mediante la resolución número 49/214 de fecha 23 de diciembre de 1994, el Día internacional de Poblaciones Indígenas a celebrarse el 9 de agosto de cada año durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo.
En ese contexto, en agosto de 2004 se promulgó el acuerdo gubernativo número 229-2004 del Ministerio de Cultura y Deportes, en el que se establece la declaración del Día Nacional de los Pueblos Indígenas de Guatemala.
Acceso a servicios públicos
Las mujeres indígenas viven en situación de precariedad de servicios básicos, electricidad, abastecimiento de agua, transporte y comunicaciones, especialmente en las zonas rurales y las zonas urbanas empobrecidas.
Esta carencia causa problemas de salubridad y proliferación de enfermedades, genera desgaste físico y consumo de tiempo adicional que impide a la mujer dedicarse a actividades que permitan su desarrollo integral, según expone el análisis Situación y Derechos de las Mujeres Indígenas en Guatemala: Situación Social, Económica, Política y Cultural, de la Defensoría de la Mujer Indígena.
El 34% de mujeres guatemaltecas son analfabetas en todo el país, y de estas, el 58.8% son mujeres indígenas del área rural, quienes constituyen el 37% de la población femenina adulta.
Además, las niñas indígenas de las áreas rurales tienen un promedio de menos de un año de escolaridad.
La discriminación étnica y de género y los procedimientos tradicionales excluyentes mantienen a muchas mujeres indígenas en una situación de indefensión.
Las mujeres indígenas tienen maneras propias de asumir las problemáticas que enfrentan y presentan modalidades de resolución de conflictos y procedimientos de compensación que siguen normas comunitarias.
La desnutrición crónica en los niños de mujeres indígenas es el doble del observado entre los hijos de mujeres no indígenas, (67% y 34%).
El mayor riesgo y mayores tasas de desnutrición crónica, aguda, y global se encuentran en los hijos de madres indígenas, que viven en áreas rurales, que no tienen servicios de educación y que viven en el noroccidente y suroccidente del país.
Las mujeres indígenas presentan los índices más altos de fecundidad de 6.2 hijos, mientras el índice nacional establece un número de 5 hijos promedio por mujer.
Ambiente, acceso a la tierra y vivienda
La mayoría de mujeres indígenas rurales trabaja la tierra y no tiene posibilidades de beneficiarse de ella.
Esta condición se debe a un conjunto de situaciones discriminatorias de orden económico, ideológico y cultural.
No sólo existe inequidad de género, también se niega y desvaloriza el aporte de las mujeres indígenas al desarrollo sostenible. Debilidades y vacíos se encuentran en instrumentos legales, como la certeza jurídica, y en los prejuicios y discriminación contra las mujeres en todos los ámbitos de la vida nacional.
Violencia
Las mujeres indígenas afrontan una situación de violencia física, psicológica y patrimonial que limita su desarrollo humano.
Ante esta circunstancia, la Defensoría de la Mujer brinda atención integral a mujeres indígenas violentadas en sus derechos, a través de brindarle asesoría jurídica, social y sicológica gratuita en su idioma materno.
Así como también promueve el desarrollo de políticas públicas orientadas a erradicar esta violencia y elevar la calidad de vida de este grupo vulnerable.
Sin embargo, es indispensable ampliar y diversificar las acciones tanto estatales como de sociedad civil para dar una respuesta efectiva en la erradicación de la violencia contra las mujeres indígenas.
Es importante destacar los aportes que las mujeres indígenas han desarrollado para abordar esta problemática, lo cual se ve reflejado en un mayor nivel de organización e incidencia en políticas públicas, legales, regionales y nacionales, así como en el incremento del número de mujeres indígenas profesionales que brindan aportes valiosos desde su perspectiva en distintas instancias.
Setenticinco expedientes
La Comisión Presidencial contra la Discriminación y Racismo, CODISRA, lleva registrados 75 casos ante el Ministerio Público, MP, y que van en aumento las denuncias de discriminación étnica con la finalidad de informar a la población que no se tolerará ningún acto que degrade la dignidad de los pueblos indígenas.
El comisionado presidencial Ricardo Cajas dijo que en estos expedientes se incluyen las sentencias aplicadas en el caso de Rigoberta Menchú, criterio de oportunidad en el proceso de María Olimpia y procedimiento abreviado al caso de María Tuyus, sentencia por la Corte de Constitucionalidad de la acción de amparo a Vicente Lem Macs y sanción administrativa por el Régimen Disciplinario del Organismo Judicial del caso de Willvany Jiatz.
Cajas enfatizó que con CODISRA no desaparecerán los problemas que han agobiado a los mayas durante muchos siglos; sin embargo, su funcionamiento es el inicio de un proceso de apoyo al grupo más vulnerable de la población y que está a disposición de los indígenas para apoyarlos en sus demandas.
Los indígenas guatemaltecos poseen una herencia cultural que refleja la grandeza de esta población que durante su historia permaneció marginada. Hoy demandan espacios para poder reclamar reivindicaciones que les permitan acceder a buscar su desarrollo en una sociedad flagelada por la desigualdad.
Población maya
En el Censo XI de Población de 2002, de 11 millones 237 mil 196 habitantes, cuatro millones 411 mil 964, son mayas, 16 mil 214 son xincas, cinco mil 040, garífunas. Seis millones 750 mil 170 son ladinos.
De acuerdo con la pertenencia a algún grupo étnico, el 39 por ciento de la población total pertenece a alguno de los 21 grupos mayas existentes en el país, a la fecha del censo. Del total de personas que declararon pertenecer al grupo maya, los cuatro grupos predominantes en el país son el quiché (28.8 por ciento), el quekchí (19.3 por ciento), el cachiquel (18.9 por ciento) y el mam (14.0 por ciento).
Emigración internacional. En el Censo de 2002 se investigó hogares que en los últimos diez años, alguna persona se fue a vivir permanentemente a otro país. Total 132,228.
Población maya por sexo, según pertenencia étnica. Censo 2002.
Pertenencia étnica maya total
Total 4,411,964
hombres: 2,166,408
mujeres: 2,245,556
Achí 105,992
Acateco 39,370
Awacateco 11,068
Chortí 46,833
Chuj 64,438
Itzá 1,983
Ixil 95,315
Jacalteco 47,024
Cachiquel 832,968
Quiché 1,270,953
Mam 617,171
Mopán 2,891
Pocomam 42,009
Pocomchí 114,423
Kanjobal 159,030
Quekchí 852,012
Sacapulteco 9,763
Sipacapense 10,652
Tectiteco 2,077
Zutujil 78,498
Uspanteco 7,494
Investigación: Samuel Flores - Fuente: Instituto Nacional de Estadística, INE.
Fuente: www.lahora.com.gt - 120806 |