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Falleció José Manuel Fortuny
Por la redacción de La Hora - Guatemala, 20 de marzo de 2005

El 18 a eso de las 22 horas dejó de existir en la ciudad de México el histórico dirigente comunista guatemalteco José Manuel Fortuny, quien fuera uno de los personajes más destacados de la Revolución de Octubre de 1944. Su deceso se produjo por una insuficiencia cardiaca y complicaciones de la próstata; tenía 89 años al momento de su muerte.

José Manuel Fortuna (Ché Manuel) figuró en el gobierno de Arbenz como una de las figuras prominentes. Junto a Víctor Manuel Gutiérrez y Carlos Manuel Pellecer se convirtieron en los principales dirigentes del Partido Guatemalteco del Trabajo, PGT y conocidos como "Los Tres Manueles", eran sin duda alguna la columna vertebral del régimen en materia social, laboral y agracia.

Destacó desde su juventud como periodista y fue uno de los dirigentes del movimiento del 20 de Octubre de 1944. Formó parte de la Constituyente de 1945 y en la misma principió a perfilarse como uno de los representantes del sector popular.

En el gobierno de Arévalo tuvo participación destacada, pero fue hasta en el gobierno de Arbenz cuando alcanzó su máxima cuota de poder, al punto de que se le consideró siempre como el principal consejero del Presidente y de su esposa, la señora María Vilanova.

Con la intervención militar de Estados Unidos en 1954 José Manuel Fortuny se refugió en la Embajada de México junto a los principales funcionarios del régimen y desde entonces salió al exilio del que no volvió sino recientemente cuando se presentó en el país el libre "Fortuny; un comunista guatemalteco" que contiene sus memorias recopiladas por Marco Antonio Flores.

Vivió durante algún tiempo en Brasil y en Cuba. En este último país se le reconoció como un dirigente de talla continental. En las conclusiones de sus memorias relata que nunca le sorprendió lo ocurrido en la Unión Soviética porque desde que fue a ese país la primera vez entendió que "allí algo andaba mal".

Sus últimos años los pasó en la ciudad de México, donde le aquejaron problemas prostáticos y en los últimos tiempos sufrió las dolencias cardiacas que al final le pusieron fin a una vida agitada, prolífica y en la que dedicó su entusiasmo a la causa en la que siempre creyó y al país al que siempre amó, sobre todo cuando le tocó verlo desde el exilio y comprobar los escasos avances de la sociedad.

Fuente: www.lahora.com.gt


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