Muchos católicos visitaron la tumba de monseñor Gerardi al cumplirse
hoy el sexto aniversario de su muerte.
A seis años de aquel 26 de abril de 1998, la Iglesia y el pueblo católico
siguen recordando a monseñor Juan Gerardi Conedera, continúan haciendo
memoria de su vida y de su compromiso por los demás.
Los guatemaltecos evocaron el aniversario de la muerte del
obispo con visitas a su tumba, la cual adornaron con flores
y emotivos pensamientos.
Una empresa asombrosa
El trabajo de REMHI ha sido eso, una empresa asombrosa de conocimiento, profundización
y apropiación de nuestra historia personal y colectiva.
Ha sido una puerta abierta para que las personas respiren y hablen en libertad,
para la creación de comunidades con esperanza. Es posible la paz, una
paz que nace de la verdad de cada uno y de todos. Verdad dolorosa, memoria de
las llagas profundas y sangrientas del país; verdad personificante y liberadora
que posibilita que todo hombre y mujer se encuentre consigo mismo y asuma su
historia; verdad que a todos desafía para que se reconozca la responsabilidad
individual y colectiva y haya empeño para que esos hechos no vuelvan a
repetirse.
La obligación de este proyecto con la gente que dio su testimonio ha sido
recoger su experiencia en este Informe y apoyar globalmente las demandas de las
víctimas. Pero entre las expectativas y el compromiso también se
encuentra la devolución de la memoria. El trabajo de búsqueda de
la verdad no termina aquí, tiene que regresar de donde nació y
apoyar mediante la producción de materiales, ceremonias, monumentos y
otros, el papel de la memoria como un instrumento de reconstrucción social.
Esto es lo que ha hecho el Proyecto REMHI en Guatemala. Conocer la verdad duele
pero es, sin duda, una acción altamente saludable y liberadora. Los miles
de testimonios de las víctimas, los relatos son la actualización
de la figura del "Siervo sufriente de Yahvé", encarnado en el
pueblo de Guatemala y estas palabras muestran cuáles fueron las auténticas
motivaciones del Proyecto REMHI.