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El asesinato de mujeres e impunidad, retos para el gobierno
Por Mariela Pérez Valenzuela - Guatemala, 28 de marzo de 2008

El asesinato de mujeres y la impunidad de que gozan quienes todos los días enlutan a decenas de familias constituyen problemas a resolver en Guatemala, donde en el último lustro fueron asesinadas unas tres mil.

Esta situación, que en los últimos años se agudizó en la medida en que aumentaron el número de fallecidas y el de los supuestos culpables que se pasean por las calles, llevó al gobierno y a la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala (CICIG) a suscribir un acuerdo.

Se trata de un convenio para que la CICIG investigue la violencia de género en esa nación, donde, a decir del director de ese organismo, Carlos Castresana, “el binomio entre crimen y castigo se tiene que restablecer aquí porque es la única manera de reducir los feminicidios”.

Los resultados de las investigaciones de la CICIG serán entregados al Ministerio Público, el cual se encargará de intentar se haga justicia.

El aumento de los asesinatos llevó a la primera dama Sandra Torres a lamentar que la ley para tipificar la violencia por motivo de género no se haya aprobado en el Congreso y llamó a los diputados a priorizar la adopción de esta idea que prevé castigos más severos.

Pero los asesinatos son solo una arista de los problemas que golpea hoy a la mujer en Guatemala, nación centroamericana de 14 millones de habitantes, la mitad de ellos descendientes de los pueblos maya y el resto mestizos de indígenas con europeos.

En ocasión de celebrarse la semana pasada el Día Internacional de la Mujer, el Procurador de los Derechos Humanos Sergio Morales lamentó la falta de oportunidades y la violencia que sufren las guatemaltecas.

“La mayoría de las mujeres viven situaciones que les niegan derechos fundamentales o las ponen en desventaja para acceder a la educación, la salud, el trabajo, la asistencia social o el descanso”, apuntó Morales, quien manifestó su preocupación por la ola de violencia que en los últimos cinco años causó la muerte a dos mil 591 mujeres, de ellas 139 en lo que va de 2008.

“No se trata sólo del número de asesinatos, sino también de la saña con que se cometen y de la impunidad en la cual quedan la aplastante mayoría de estos casos”, agregó.

El Defensor del Pueblo pidió al Congreso de la República aprobar la ley marco para prevenir y sancionar la violencia por motivos de género, y llamó a crear un movimiento nacional en contra de la violencia intrafamiliar.

Resolver esta situación de explotación, marginación y discriminación que padecen las guatemaltecas es uno de los retos que tiene por delante el gobierno del presidente Álvaro Colom, ingeniero de profesión y político socialdemócrata que representó a la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) en las últimas elecciones generales.

Pese a sus enormes riquezas naturales y culturales, este país de economía fundamentalmente agraria es señalado en América Latina por sus elevados índices de pobreza y el alto grado de violencia urbana.

Colom heredó de su antecesor Oscar Berger una insuficiente gestión contra la mafia organizada, las pandillas juveniles conocidas como Maras y el éxodo de la población atemorizada por los altos niveles de criminalidad y pobreza, que afecta a más de la mitad de la población.

Analistas consideran que al presidente le será difícil gobernar con el nuevo Congreso, en el que la UNE tiene el mayor número de diputados, pero no la mayoría de 158 escaños, por lo cual muchos proyectos legislativos pueden no llegar a concretarse.

Fuentes: www.mujeres.cubaweb.cu


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