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Aldeas de Alta Verapaz, forman “corredor de la muerte” materna
Por Claudia Palma* - Guatemala, 31 de mayo de 2010

La franja de serpenteantes caminos que recorre Carchá, Campur, Lanquín, Cahabón y que en los últimos meses se ha extendido a Chahal, Chisec y Senahú en Alta Verapaz, es llamada “el Corredor de la Muerte” porque la estadística de salud en la zona indica que, de cada 100 mil nacidos vivos, 266 madres no ven crecer a sus hijos; o mueren durante el parto, o por complicaciones posteriores.

El promedio nacional es de 153 madres por cada 100 mil nacidos vivos, según el informe Línea Basal de Mortalidad Materna de 2000. La Organización Mundial de la Salud (OMS) promedió 148 en 2005. Números de un país donde nace un niño cada minuto y medio. Las peores estadísticas sólo son superadas por Haití (670 por cada 100 mil nacidos vivos).

A Campur, una de las 16 aldeas de Carchá, Alta Verapaz, se llega por un camino de terracería que bordea desafiantes precipicios. Un pequeño camión se prepara para emprender la aventura de descender por la montaña.

La desvencijada carrocería de madera transporta a medio centenar de lugareños, la mayoría son niños. Hace poco, uno de estos vehículos volcó e hizo colapsar el Puesto de Salud de Campur. El resultado: 7 heridos, 2 fueron trasladados en la ambulancia, otros 2 en una patrulla de la Policía Nacional Civil (PNC) y los restantes 3 fueron atendidos en el Centro de Atención Permanente de 24 Horas (CAP).

Ahí los médicos examinan a los pacientes con lámparas de ganso oxidadas, cuentan con un nebulizador que data de hace 20 años, el ventilador manual (para respiración artificial) no sirve, aunque tampoco hay oxígeno. Decenas de madres dejaron su vida en esa sala de partos. “No podemos hacer mucho”, dice Eduardo Thomae, el director del centro.

En su voz hay una mezcla de indignación, disculpa y temor y…, sí, miedo a que la población desesperada por la precariedad los haga correr la misma suerte que a otros pobladores años atrás cuando fueron linchados.

Los seis CAP de Alta Verapaz fueron creados durante este gobierno para mejorar las condiciones de salud en áreas rurales de difícil acceso como Campur, pero no lo están logrando. Viven las peores estadísticas.

Así funcionan ahora, pero temen que empeore con el recorte del 25 por ciento del presupuesto 2009 del Ministerio de Salud, debido a la crisis, aunque el acuerdo gubernamental de austeridad, asegura que no tocará el gasto social.

CON MENOS DE LO BÁSICO

Aunque el 18 de septiembre de 2007 en Alta Verapaz se acordó reforzar los centros de 24 horas, en Campur si un bebé tiene sufrimiento fetal o aspira meconio no hay forma de ayudarlo. Ni siquiera hay sondas nasogástricas usadas para alimentar a los bebés prematuros. En la bodega de la pequeña farmacia sólo había tres ampolletas de vitamina K indicadas para evitar las hemorragias.

Thomae, por su cuenta, lleva estadísticas igual de preocupantes. Después de la incursión del programa Mi Familia Progresa en la aldea, 400 mujeres de 600 que participaban no acudieron por la Depo Provera –la inyección para prevenir embarazos– con la creencia de que al procrear más bebés su remesa aumentaría. Nadie les explicó que no podían embarazarse en un período menor de tres años, aunque lo especifica una de las cláusulas del programa.
A las coberturas de vacunación en Campur nunca se llega porque las estadísticas del centro de salud jamás coinciden con las del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esa entidad reporta 80 mil 570 habitantes y el puesto de salud 56 mil 520 y por esa incongruencia de 30 mil habitantes es que las metas previstas no se alcanzan.

En Campur, no se pueden pedir diferentes medidas de hilos para suturas, de un solo grosor y nada más. Los médicos se lavan las manos con agua racionada, sólo esbozan una risita sarcástica al preguntarles por el jabón quirúrgico.

Pero se trata de un CAP, y como tal las mujeres allí atendidas se cuentan entre el 41 por ciento de las que reciben atención por maternidad. En el vecino país, El Salvador esta atención es del 85 por ciento. Claro, su población es menor, la topografía es casi plana, poseen mejores vías de acceso y un solo idioma.

* Periodista guatemalteca de El Periódico e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género
Publicado por abogadaperito


Un informe del Proyecto por la Promoción de los Derechos del Trabajo Informal (PILAR, por sus siglas en inglés), destaca que desde hace 30 años se carece de estadísticas de empleo, concluye que no existe una sistematización de los datos ni periodicidad para recolectarlos y tampoco hay una coordinación entre instituciones públicas. “Esto tendrá un fuerte e inevitable costo en la formulación, implementación y evaluación de políticas públicas”, advierten.

Aunque se intentó contactar a Marciano Castillo, director del INE, el funcionario nunca atendió las llamadas. Desde hace dos años Guatemala carece de estadísticas vitales actualizadas: “A la mayoría de los niños los registran un año después de nacer, cuando se han ‘logrado’ como dicen aquí.

Si mueren antes nunca existen en papeles”, comenta Carlos Coc, auxiliar de enfermería en Campur, mientras repasa el inventario de medicamentos. Ya no hay multivitaminas para niños ni salbutamol para los asmáticos, tampoco equipo para caterización intravenosa para aplicar sueros.No hay certeza de cuántos nacen o mueren en esta zona. La ausencia de estas cifras no permite proyecciones fiables en cobertura en salud y educación, explican Myrna Montenegro y Myrna Ponce del Observatorio de Salud Reproductiva.A pesar de la poca confiabilidad de los registros, Nancy Azurdia, encargada del Centro de Salud de Carchá se aventuró a hacer un cálculo de 420 niños huérfanos que han dejado 84 madres que murieron durante o después del parto en los últimos 8 años en ese municipio. Ello si se estima que cada madre tiene un promedio de 5 hijos. Pero, “no tenemos una forma exacta de saberlo”, lamenta.La Ley de Desarrollo Social en su Artículo 117 dice que el INE debe recolectar y publicar las estadísticas vitales durante los primeros diez días de noviembre de cada año. La función está a cargo del Registro Nacional de Personas (Renap), que aún no coordina con todas la municipalidades ni hospitales.

A 110 KILÓMETROS DE SOBREVIVIR

En medio de un calor húmedo, en el otro extremo del mapa de Alta Verapaz, en Cahabón, las enfermeras se las ingenian para confeccionar sábanas con piezas que compran en la paca. Es más de lo mismo que en Campur.“De puesto de atención de 24 horas, sólo tenemos el nombre”, dice el director Byron Montoya, quien no ha recibido paga desde hace 4 meses al igual que muchos médicos contratados por Salud en esa zona. Él es ginecólogo, pediatra y traumatólogo en el CAP del lugar.Son los malos caminos, la topografía, las barreras del idioma y el lento sistema al identificar casos de alto riesgo las causas de mortalidad materna. Aunque en los últimos tres decesos registrados la palabra del curandero de la comunidad influyó en la negativa de trasladar a las pacientes a un hospital.

O los mismos familiares se oponen como ocurrió hace un año con Candelaria Tiu Caal. Murió en la pequeña sala de emergencias del Puesto de Salud, atonía uterina y hemorragia vaginal fueron las causas de su muerte. Cuando la familia permitió trasladarla, murió, tenía 16 años. Su único hijo que sobrevivió está al cuidado de su abuela de 35 años.En el país cada, 8 minutos una adolescente es madre, dice Romeo Menéndez, quien representa a Latinoamérica en el Comité Mundial de Maternidad Segura. Los embarazos de mujeres menores de 19 años representan el 20 por ciento del total de nacimientos diarios que anualmente suman cerca de 400 mil partos en el país, agrega.El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) documenta un estudio sobre el derecho a la salud y la educación en conjunto con el Centro para los Derechos Económicos y Sociales con sedes en España y Nueva York que presentará en junio.

El borrador narra el caso de una mujer en Senahú que viajó entre el 27 y el 28 de diciembre de 2007 más de 18 horas en un camión por caminos de terracería. Estuvo a 110 kilómetros de sobrevivir después del largo recorrido entre su comunidad, el hospital de La Tinta y finalmente el regional de Cobán al que nunca llegó. Las estadísticas en mortalidad materna, dice Menéndez, son tan pobres que sólo nos colocan por delante de Haití, pero las estadísticas a fin de cuentas mienten.

* Periodista guatemalteca de El Periódico e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género

Fuentes: mujeresporlademocracia.blogspot.com - 24 y 25 de mayo de 2010 - Ref.: CIMAC


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