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Mujeres demandan compartir el poder
Por Louisa Reynolds - Guatemala, 5 de enero de 2008

A pesar de esfuerzos, participación femenina en política es reducida.

Juana de Jesús Ramírez Méndez, de 32 años y madre de cuatro hijos, describe las dificultades que ha tenido para convertirse en presidenta del Consejo Comunitario de Desarrollo (COCODE) de la localidad de Los Vados, Jocotán, departamento de Chiquimula, en el sur de Guatemala.

Al igual que muchas jóvenes de comunidades rurales, tuvo que casarse a temprana edad porque su familia no podía mantenerla. Ramírez no había aprobado su tercer año de primaria, y cuando decidió volver a la escuela para terminar su educación se encontró con la feroz oposición de su esposo.

“Tuve que decirle a mi esposo: Mira, voy a ir a la escuela te guste o no”, recuerda. Ramírez logró terminar la primaria y ahora asiste a la secundaria.

Como líder comunitaria tuvo que superar estereotipos sexistas profundamente afianzados. Cuando la comunidad se dio cuenta de que Ramírez era confiable, elocuente y buena para conseguir proyectos de desarrollo financiados por el gobierno o la cooperación internacional, fue elegida presidenta del COCODE, pero eso no les gustó a su predecesor y sus seguidores.

Ramírez fue acusada de usurpar el cargo sin haber sido elegida por la comunidad, y llegó a recibir amenazas. Sin dejarse intimidar, contactó a la Defensoría del Pueblo que le ofreció apoyo y consejo. Actualmente es una respetada líder comunitaria y modelo para otras mujeres de la localidad.

Dominio masculino
Su caso de hecho es único debido a que la prevalencia de estereotipos sexistas ha hecho que la política en Guatemala sea de dominio enteramente masculino, y las mujeres, especialmente en zonas rurales, deben luchar con uñas y dientes para ser respetadas como iguales.

La política guatemalteca continúa siendo dominada por hombres. En comparación con otros países centroamericanos, las mujeres están muy poco representadas en cargos de gobierno a nivel local y nacional, debido principalmente a la prevalencia de actitudes sexistas y elevadas tasas de analfabetismo, que impiden que muchas mujeres se dediquen a la política. Las mujeres indígenas son las más excluidas, ya que sufren discriminación racial, por género y clase.

Sin embargo, las elecciones generales del 9 de setiembre fueron especiales, pues dos mujeres postularon a altos cargos: Rigoberta Menchú, candidata presidencial del centroizquierdista Encuentro por Guatemala, y la socióloga feminista Walda Barrios, candidata a la vicepresidencia en la fórmula de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), la ex guerrilla convertida en partido político.

Núcleo de Lucha contra el Patriarcado, grupo feminista dentro de la URNG, dirigido por Barrios, obligó a los líderes del partido a establecer una cuota mínima de 30% para incrementar las candidaturas de mujeres, indígenas y jóvenes. Con esto logró que 29% de los candidatos al Congreso y 18% a cargos municipales de la URNG fueran mujeres.

La URNG propuso un sistema conocido como “trenza”, según el cual cada lista de candidatos debe incluir un hombre, una mujer, un indígena y un joven líder, que le permita ser más representativa en términos de género, edad y origen étnico.

Según el estudio “Más mujeres, mejor política”, publicado este año por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, Costa Rica, Panamá y Honduras aprobaron leyes estableciendo cuotas mínimas para la representación femenina en puestos de gobierno en 1996, 1997 y el 2000, respectivamente.

En los tres países mejoró la participación femenina, especialmente en el Legislativo. Desde que la legislación entró en vigencia en Costa Rica, el porcentaje de mujeres en altos cargos gubernamentales se incrementó de alrededor de 17% a más de 38%, y en Honduras de 5.5% a más de 23%.

Sin embargo, no todas las candidatas mujeres defienden las cuotas obligatorias. Ana Luisa de Córdoba, ex candidata al Congreso por el partido evangélico conservador Visión con Valores, dijo: “No creo que las cuotas sean la solución. Se llena un número pero ¿qué tan efectivo es? Las cuotas sólo producen más mujeres florero”.

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Fuente: www.noticiasaliadas.org


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