Familias viven en un submundo
Por María Peters - Tapachula, Chiapas, Mexico, 8 de mayo de 2006
Basurero: Guatemaltecos se disputan desechos con buitres y perros
Con el rostro marchito, la mirada fría y dura, centenares de niños del altiplano guatemalteco que huyen de la pobreza extrema, pierden su infancia y sobreviven en condiciones infrahumanas en la frontera sur de México.
Y es que Tapachula se ha convertido en el lugar de concentración de miles de guatemaltecos, en muchos casos familias completas, algunos de paso a Estados Unidos, y otros porque allí encuentran una forma de sobrevivencia.
Ante esa necesidad son explotados como pepenadores de basura por caciques de la basura o sus propios padres, sin que los organismos defensores de los Derechos Humanos frenen las vejaciones y abusos.
En el basurero municipal de Tapachula, ciudad que se localiza a escasos kilómetros de la frontera con Guatemala, los indígenas, la mayoría mujeres, niños y jóvenes con los pies desnudos y sus hijos en la espalda, hurgan entre toneladas de basura, en busca de papel, cartón, desechos sólidos y desperdicio para alimentarse.
Insalubridad
En este submundo los niños carecen de medidas de seguridad; en lugar de jugar y tomar alimentos limpios e higiénicos, libran ardua lucha contra perros, gaviotas, roedores y zopilotes para que no se lleven los pocos alimentos que son botados allí.
Bajo los candentes rayos del sol, gruesas nubes de moscas danzan sobre animales domésticos muertos de este basurero, en donde una veintena de “comerciantes” controlan y se enriquecen con el sudor de los guatemaltecos provenientes de San Marcos, Huehuetenango y Totonicapán.
Apenas despunta el sol sobre el horizonte, los infantes avanzan sobre las montañas de basura, mientras sobre sus espaldas las jóvenes mujeres cargan a sus pequeños hijos-recién nacidos-, quienes ya presentan severos problemas dermatológicos y respiratorios por el contaminado ambiente que existe en ese lugar.
Con sus manos sucias y pestilentes, María seca el sudor que escurre sobre la frente de su bebé, quien cuelga sobre su espalda, aprisionado por un pedazo de raída sábana. En una enramada de nylon y cartón, descansa, limpia sus manos en la descolorida falda, desamarra a su hija y la amamanta.
Con desesperación el bebé succiona con sus blancos y resecos labios el flácido seno de María, que aprovecha el tiempo para revisar y cambiar el pañal del infante, para poder continuar con sus labores.
Las aves rapaces ya no se intimidan ante la presencia humana; ahora comparten los cerros de basura, llegan y se van casi a la misma hora que los pepenadores.
Lamenta situación
El cónsul de Guatemala, Aldo Isaac Herrera, calificó de lamentable e inhumana la situación que viven centenares de niños, mujeres lactantes o embarazadas en el basurero municipal de Tapachula.
“Nos preocupa esta situación; ya tienen conocimiento nuestras autoridades del Trabajo. La verdad, no es humano como viven, menos nuestros niños”, citó.
Acerca de qué hará el Gobierno de Guatemala, respondió: “Para nosotros la preocupación es total para velar por los connacionales, esa es nuestra misión. Yo propondría establecer una mesa, acercarnos a dialogar en donde participen las partes que tengan que ver, como son salud, laboral, migratoria”.
Otras autoridades locales dijeron que el tema de la niñez debería estar en la agenda binacional de Guatemala y México.
Somos de San Marcos
Sin interrumpir sus tareas, los menores Yosira Romera y David Arnoldo contestaron que con recoger basura ganan dinero para vivir y, además, que allí encuentran algunos alimentos.
Ambos son originarios de Tajumulco, un municipio del altiplano marquense.
¿Cómo te llamas?
Yosira Romera.
¿Cuántos años tienes?
No sé.
¿De dónde vienes?
De Toquián Grande, Tajumulco, San Marcos.
¿Cuánto ganas a diario?
Cincuenta pesos.
¿Cuántas horas trabajas?
De las siete de la mañana para las seis de la tarde.
¿Por qué abandonan sus comunidades?
Venimos por necesidad y es que allá en Guatemala no hay trabajo.
¿Qué recolectan?
Plástico, cartón, aluminio y un poco de todo. Aquí encontramos comida, arroz, galletas y huevos.
¿Se han enfermado?
Sí, de granos en la piel.
¿Cómo te llamas?
David Arnoldo.
¿Cuántos años tienes?
Diez.
¿Qué recolectas?
Lata, plástico, paletas, jugos, leche en polvo y comida.
¿Qué haces con el dinero?
Compramos frijol, azúcar y maíz.
Fuente: www.prensalibre.com |