La corrupción denunciada por los medios informativos
en las últimas semanas suma ya Q890 millones, dinero
con el cual se podrían haber solventado deficiencias
en salud, seguridad y educación.
La Alianza Nueva Nación (ANN) presentó ayer
un informe en el que revela el costo de oportunidad -lo que
se dejó de hacer- que tuvo para el país el
mal uso de los fondos públicos.
Según el documento, los Q500 millones del robo en
el IGSS, Q40 millones del saqueo en la SAT, Q300 de la malversación
en Guatel y Q10.4 millones triangulados, de los cuales una
parte fue a dos partidos políticos, suman Q850.4 millones.
Si a esto se agregan Q1.3 millones de los viáticos
del ex fiscal Carlos de León, Q14 millones de despilfarro
en Economía y Q25 millones de viajes injustificados
de Evelyn de Portillo, el monto total de lo defraudado asciende
a Q890.7 millones.
Nineth Montenegro, diputada de la ANN, señaló que
es importante que la población entienda que la corrupción
le resta oportunidades de acceso a servicios básicos
como salud, educación y seguridad.
“Hicimos una especie de recuento de los daños.
Con ese dinero se habrían podido hacer muchas cosas,
y eso que sólo incluimos los últimos casos
de corrupción denunciados”, dijo.
Prioridades olvidadas
Según la ANN, si el dinero se hubiera invertido en
educación, habría alcanzado para cubrir un
año completo de alimentación escolar a 1.3
millones de estudiantes -Q780 millones-, contratar a 10 mil
maestros con un sueldo de Q4 mil mensuales, y equipar laboratorios
de computación en escuelas e institutos.
De haberse invertido esos Q890.7 millones en seguridad,
el dinero habría alcanzado para comprar dos mil autopatrullas
nuevos y modernizar la Academia de la Policía Nacional
Civil (PNC). También para fortalecer la Oficina de
Responsabilidad Profesional, implementar comisarías
nuevas en zonas de riesgo y profesionalizar a los agentes
de la PNC.
En salud, se habría mejorado la deficiente red hospitalaria
nacional y construido nuevos centros de atención en
el área rural. Además, alcanzaría para
mejorar las condiciones de los salubristas y comprar 200
ambulancias.
Montenegro indicó que seguirá con la fiscalización
y que la próxima semana citará a la ministra
de Finanzas, María Antonieta de Bonilla, para que
informe sobre el destino que ha tenido el dinero de las transferencias
presupuestarias y de los traslados sospechosos de fondos
que se hicieron en el 2003.