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Las reservas biológicas
de Izabal brindan al visitante un paisaje embrujador, pero
también es una región
donde impera la impunidad ambiental. En consecuencia, ahora
las autoridades y organizaciones ambientales se unen para detener
el ecosidio.
“En la región de Recosmo (proyecto Región
de Conservación y Desarrollo Sostenible Sarstún-Motagua),
en los últimos cuatro años han ocurrido, al menos,
cuatro asesinatos vinculados al tema ambiental”, señala
Marco Vinicio Cerezo Blandón, de la Asociación
Regional de Organizaciones Ambientales.
También se han producido atentados con arma de fuego,
retenciones e intentos de linchamiento de funcionarios de los
parques, así como la destrucción de una estación
biológica y un refugio de guardaparques, además
de amenazas constantes contra ambientalistas, añade.
Fuera de control
El proyecto Recosmo busca la conservación de especies
y ecosistemas del sector. Pero “el problema en el área
rebasa nuestra competencia por lo que vemos la necesidad de
contar con otros apoyos, porque sin gobernabilidad es difícil
rescatar esas áreas”, agrega Ana Luis Noguera,
secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de Áreas Protegidas
(Conap).
La impunidad no incluye sólo a los delitos actuales,
sino también la constante contaminación del área.
Al gobernador de Izabal, José Antonio López,
nada más le queda el recuerdo de un río, cercano
a Puerto Barrios, donde se podía pescar róbalo.
Noel Vargas, alcalde de la ciudad porteña, considera
vital iniciar un proyecto de recolección de las aguas
negras de esa población, porque en la actualidad esos
desechos líquidos llegan directamente a la bahía,
con todos su contaminantes.
“A eso se suma la actividad portuaria sin control, la
cual también contamina las aguas del lago de Izabal”,
añade el jefe edil.
Ecoturismo
De no actuar ahora, se podría perder el potencial turístico.
Sólo de febrero a mayo de este año, arribaron
15 cruceros con 200 turistas cada uno, quienes visitaron el área
protegida Cerro San Gil y cada uno gastó US$200, comenta Édgar
Oswaldo Calderón director de esa área protegida.
Por ahora se trabaja en capacitar a los habitantes de las
comunidades aledañas para mejorar sus ingresos con artesanías
y productos del bosque, sin deteriorarlo, señala la
educadora María Lucrecia Morataya.
Las carencias son muchas, como en la comunidad de la Laguna
Santa Isabel, en Punta de Manabique, donde se necesita un maestro
para sus 27 niños, indica Eustaquio Ochoa López,
líder comunal.
Pero para combatir la depredación y la impunidad ambiental,
es necesario terminar con la pobreza, dice la embajadora de
Holanda, Bea Ten Tusscher.
Fiscalía ambiental
Autoridades locales e internacionales concretaron un frente
contra la impunidad ambiental. El primer paso es crear una
Fiscalía contra Delitos Ambientales en Izabal y apoyar
el sistema de justicia, explicó Juan Pablo Corlazzoli,
representante residente del Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD).
Proyecto Recosmo
Es ejecutado por organizaciones ambientalistas no gubernamentales.
En los últimos seis años la comunidad internacional
ha invertido más de US$8 millones para conservar y rescatar
algunas áreas protegidas en el departamento de Izabal.
El proyecto termina este año, pero Holanda donará otros
US$8 millones para continuar una fase similar.
En su nueva fase, además de buscar la protección
de los recursos naturales, apoyará la lucha contra los
delitos ambientales.
Tomado de Prensa Libre - www.prensalibre.com |