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“Un Nobel por unanimidad”:Miguel Ángel Asturias, Nobel de Literatura en 1967
Por Lucía Herrera - Guatemala,10 de diciembre de 2007

“Lo felicito por el Premio Nobel” llegó a decirle a la embajada a Miguel Ángel Asturias, el embajador de Suecia, el 19 de octubre de 1967. “La notificación oficial ya fue entregada”, agregó.


Así fue como, según el diario El Gráfico del 20 de octubre de ese año, se enteró Asturias sobre el galardón que le sería otorgado.

Más tarde el escritor acudió a un banquete en honor del alcalde de la ciudad de Guatemala, Ramiro Ponce de León, quien visitaba París por la inauguración de la Plaza Guatemala en esa capital.

Durante la comida, ofrecida por The Associated Press, se le felicitó con estas palabras “Hoy cumple sus 68 años, y hoy la Academia Sueca que atribuye el Premio Nobel de literatura, entre las memorias y antimemorias ha preferido la creación, vuestras creaciones”.

Asturias respondió: “Lo importante es que la gran recompensa del premio Nobel haya sido otorgada a un escritor de un país muy pequeño; es más significativo que si lo hubiesen dado a uno de un país con un arsenal de bombas atómicas.

(...) Lo que también es importante es que el premio fue dado a un escritor que representa a la literatura comprometida, no a la literatura gratuita”. A su regreso a la embajada, el escritor fue recibido por un grupo de estudiantes guatemaltecos en trajes típicos que interpretaron La Chalana, canción de la que Asturias fue coautor en 1922. (Prensa Libre, 20 de octubre 1967).

Entre las vastas preguntas de la prensa, respondió, entre otras cosas, que su principal propósito como novelista era “tratar de hacer una conciencia universal libre para mi país. Yo creo que es necesario dar a conocer los problemas de nuestro país y la mejor forma es por medio de la novela y la literatura”. Además, mencionó que el autor que lo influenció más en la vida fue Francisco de Quevedo, contemporáneo de Cervantes.

Andre Osterling, presidente de la Academia Sueca, ante la prensa calificó al escritor y su obra como “representante prominente de la literatura latinoamericana, que desde su juventud mostró un fuerte amor por la naturaleza y el mundo de los mitos de su país.

Latinoamérica presenta hoy un grupo activo de escritores importantes, un coro de muchas voces en la cual puede ser difícil distinguir la contribución personal. La obra de Asturias sin embargo, es suficientemente notable, franca y fértil para capturar el interés, más algo, su ambiente limitado geográficamente en un rincón del mundo lejano de nosotros”, según Prensa Libre del 20 de octubre.

El laureado no dejó de recibir homenajes y requerimientos de entrevistas por parte de periodistas tanto de Europa como de Latinoamérica. El premio no era para Asturias sino para toda el habla hispana, ya que era el segundo Nobel literario, después de Gabriela Mistral, en toda Latinoamérica, y el primero en Centroamérica.

Al acercarse el día de la entrega, en los diarios se publicaba infinidad de notas sobre el homenajeado y actividades que se realizaban en torno a él. En Guatemala, artistas de todas las ramas efectuaban presentaciones para acompañar y rendir tributo al escritor por su gran logro.

Las librerías lucían fotos de Asturias en sus vitrinas, los libros se agotaron, no sólo los escritos en español, sino los traducidos en más de 30 idiomas.

En una entrevista con Manuel José Arce, publicada el 10 de diciembre en El Gráfico, entre otras preguntas escribió: ¿Cuál viene a ser el significado real del Premio Nobel para un escritor y –a la vez- para los lectores de su obra?, Asturias respondió: “Es una forma de llamar la atención de los lectores, a escala universal, sobre la importancia de un escritor; sin embargo, el Nobel se otorga a la obra de un autor, y no precisamente al escritor” y “¿Qué sentimiento ha despertado en usted el Nobel?” Asturias dijo: “Me enorgullezco de tener este galardón que incide a todo el pueblo de Guatemala.

Es un reconocimiento, más que para mí, para toda América Latina; el premio habla de la tradición cultural de muchos siglos de nuestros países en los que, como en el caso particular de Guatemala, se confunden dos grandes culturas; la indígena y la española.

Estoy, además, seguro de que este premio despertará en el mundo un vivo interés por los escritores latinoamericanos, quienes, fuera de nuestra lengua, eran hasta la fecha conocidos casi solamente por los especialistas”.

La entrega

El día de la ceremonia de entrega la reacción de la prensa internacional fue de un entusiasmo unánime. Todos los periódicos de Francia le dedicaron la primera plana, con titulares que hablaban muy claro de la simpatía de que gozaba el escritor: “Un Nobel justo”, “Un descendiente de los mayas ha triunfado en el Nobel”, “Asturias: Premio Nobel por unanimidad”, “Un gran Nobel: Miguel Ángel Asturias”, según publicó El Gráfico del 11 de octubre. “Incluso la prensa sueca ha llegado al grado de entusiasmo que uno de los principales periódicos de Estocolmo tituló la noticia Gracias Academia”, agregó el rotativo.

El acto se llevó a cabo en el Palacio de Conciertos, a las 16.30 h (8.30 h de Guatemala). Los ocho laureados de ese año estaban en estrados especiales frente al lugar de honor del Rey Gustavo Adolfo IV, quien les entregó la presea. Al acto asistieron unos 10 guatemaltecos, en su mayoría diplomáticos.

El Nobel de Literatura fue anunciado por Osterling quien dijo: “El motivo del premio concedido por la academia se debía a su obra literaria, rica en colorido, basada en la originalidad del pueblo y en las tradiciones indígenas”.

“Asturias recibió sereno el galardón pero al terminar el acto y recibir el abrazo y beso de su esposa, Blanca Mora y Araujo, pudimos presenciar su emoción y ojos humedecidos”. (Prensa Libre del 11 de diciembre de 1967).

Al finalizar el acto hubo una cena en el Palacio del Ayuntamiento, donde Asturias ofreció las palabras de agradecimiento.

EN EL TIEMPO

1899

Nace el 19 de octubre, en la 13 av. y 15 calle zona 1, conocida como Avenida de la Caballería, en el hogar del licenciado Ernesto Asturias y María Rosales.

1904

Debido a problemas de su padre con el dictador Manuel Estrada Cabrera, toda la familia se traslada a Salamá, Baja Verapaz. Allí realiza sus primeros estudios, hasta 1908, cuando regresa a la capital.

1912 - 1922

En 1912 estudia bachillerato en el Instituto Central para Varones. En 1918 cambia la Facultad de Medicina por la de Ciencias Jurídicas y Sociales de donde egresa con su polémica tesis El problema social del Indio. Ese mismo año es cofundador de la Universidad Popular.

1924 - 1932

Viaja a Londres y en 1925 se traslada a París donde es discípulo de Georges Raynaud, director de estudios sobre las Religiones de la América precolombina, en la Escuela de Altos Estudios de París. En Europa entabla amistad con escritores de todas latitudes.

1933 - 1938

En 1933 regresa al país. Un año después funda el diario Éxito el cual cierra en 1935. Pasa al diario oficialista El Liberal Progresista hasta 1937. En 1938, junto con Francisco Soler y Pérez, funda El diario del aire, primer radioperiódico de Centro América.

1939 - 1944

En 1939 se casa con Clemencia Amado, muere su padre y nace su hijo Rodrigo. En 1941 nace su hijo Miguel Ángel. Ubico lo nombra diputado de la Asamblea Nacional en 1942. No rompe con el régimen en 1944.

1945 - 1948

En 1945 viaja a México y en 1947 publica El Señor Presidente. Ese año se divorcia y trabaja como diplomático del gobierno de Juan José Arévalo. En 1948 muere su madre, por quien sintió siempre un profundo amor.

1949 - 1960

Vive una vida dedicada a la literatura y la diplomacia (renuncia a ésta última en 1954). En 1959 se casa en Montevideo con Blanca Mora y Araujo.

1966 - 1967

En 1966 se instala en París y es nombrado embajador. Ese año gana el premio Lenin de la Paz y un año después gana el Nobel de Literatura.

1968 - 1974

En vida fue objeto de homenajes. En 1974 cae enfermo y fallece el 9 de junio, a las 14.30 h. en el Hospital de la Concepción de Madrid. Fue enterrado en el cementerio Pere Lachaise.

Bibliografía

Obras escogidas.

Algunos de los libros más conocidos y traducidos del Nobel de Literatura 1967

Leyendas de Guatemala (1930)

El señor Presidente (1946)

Hombres de maíz (1949)

Viento fuerte (1950)

El Papa verde (1954)

Week-end en Guatemala (1956)

Los ojos de los enterrados (1960)

El alhajadito, (1961)

Mulata de tal (1963)

Cuentos y leyendas (1965)

Clarivigilia primaveral (1965)

El espejo de Lida Sal (1967)

Maladrón (Epopeya de los Andes verdes)(1969)

Viernes de Dolores (1972)

América, fábula de fábulas (1972)

Fuente: www.prensalibre.com


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