Desde el Ártico hasta Guatemala
Por Lorena Seijo - Guatemala, 22 de octubre de 2006
Prototipo de indígena pobre y sin voz que está presente en la mente de casi todo guatemalteco, debido a la marginación de la que ha sido objeto, se rompe al conocer a los samis.
Los jóvenes sami, que aún conservan su forma tradicional de vestir, aspiran poder formar parte de su parlamento.
Los vernáculos de Escandinavia y Rusia tienen una gran capacidad adquisitiva, su propio parlamento, medios de comunicación en su idioma, universidad y una clara intención de internacionalizar la lucha por los derechos de los pueblos oriundos.
Dentro de esta concepción se enclava el apoyo a los movimientos indígenas que están surgiendo en Guatemala. El primer paso ha sido la creación de una organización conjunta que apoye los proyectos de desarrollo en el país.
Sami-Maya está ubicada en Chimaltenango, y ya ha recibido la visita de varios de los líderes indígenas noruegos, entre ellos, Ole Henrik Magga, calificado por los suyos como el “Mandela Sami”.
“Trabajamos en diferentes partes del país, con el objetivo de fortalecer a los indígenas y aumentar su capacidad de desarrollo”, cuenta María Estala Icurruchiche, integrante de la asociación.
Sus proyectos iniciaron en 1998, y van desde el fortalecimiento de radios comunitarias y creación de centros artísticos, hasta la capacitación de mujeres indígenas.
El propio Magga reconoce que el interés de los samis por tener una cercanía mayor con los indígenas guatemaltecos es grande. “Desde que Rigoberta Menchú ganó el Nobel de la Paz y vino a Noruega, hemos estado pendientes de Guatemala”, asegura.
Gran parte del interés internacionalista de los samis proviene de que son un número reducido, apenas 70 mil en todo el mundo, y necesitan fortalecerse por medio de alianzas.
Los samis están ubicados en la región escandinava (Suecia, Finlandia y Noruega) y Rusia.
Todos tienen su propia lengua, sus trajes típicos y un especial interés en seguir manteniendo su estilo de vida. Los que viven en la costa se dedican, en términos generales, a la pesca y los que viven en el interior al pastoreo de renos.
Se fortalecen
La lucha de los samis tampoco ha sido del todo fácil, a pesar de habitar en una de las regiones con mayor calidad de vida del mundo. Hace 50 años tenían prohibido utilizar su idioma en lugares públicos, eran insultados por la calle, y nadie los reconocía como indígenas. Pero poco a poco su lucha se fue fortaleciendo.
El momento clave fue en 1978, cuando se unieron en contra de la instalación de una hidroeléctrica en su territorio. La demanda de las comunidades indígenas para que se les consultara cuando fueran a ser explotados sus recursos o si el gobierno central iba a tomar decisiones que afectaran notablemente su forma de vida desembocó en la constitución de su propio parlamento, en 1989.
Aunque éste es sólo un órgano de consulta no vinculante, ha alcanzado gran capacidad de influencia, aseguró Leif Dunfeelj, asesor de la Presidencia.
Lo que también hay que tener en cuenta es que la mayoría de recursos petroleros y pesqueros están en la zona sami, lo que convierte a sus líderes en agentes políticos clave.
Aunque lo más destacable de la estrategia de los samis es su visión a largo plazo. Han instalado sus propios medios de comunicación, que se transmiten a los cuatro países con población sami, y han constituido un instituto de enseñanza superior en el que imparten los valores fundamentales de su cultura. Enseñan artesanía, crianza de renos, espiritualidad, derecho y hasta periodismo.
“A través de este tipo de enseñanza, intentamos que nuestros jóvenes formados académicamente no olviden de dónde vienen y no vean la cultura sami como algo del pasado, sino como un recurso para el futuro”, contó Kristine Nystad, representante del Samy University College.
El instituto, asentado en Noruega, también beca a indígenas de otros países. “Tenemos programas de intercambio para que vengan a estudiar unos meses aquí”, dijo Nystad. Por ahora ningún indígena guatemalteco ha accedido a estos programas, pero la posibilidad está abierta.
Este año dos estudiantes guatemaltecos de música tradicional han iniciado clases en el municipio de Tromso, gracias a una beca otorgada por la Embajada de Noruega.
A pesar de la distancia y de las grandes diferencias entre Guatemala y Noruega, hay bastantes coincidencias entre la cosmovisión sami y la maya. La comunicación constante con la naturaleza y el respeto al medio ambiente como valor fundamental es común a ambas culturas.
También las ceremonias en las que se comunican con los espíritus del pasado, que para los samis están presentes en la aurora boreal. “Somos muy distintos, pero nuestras demandas y nuestra forma de entender el mundo es muy parecida”, recalcó Magga.
Seminario: Convenio 169
La primera semana de octubre se celebró en la universidad de Tromso, Noruega, un seminario sobre la participación política de los indígenas en Latinoamérica. Tres representantes de organizaciones mayas guatemaltecas acudieron a la reunión en la que pudieron reflexionar sobre los derechos a la tierra, la implementación del convenio 169 y las estrategias de defensa de sus derechos políticos.
En lo que hubo consenso generalizado fue en la necesidad de transferir a la legislación interna el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Carlos Romero, miembro de la asamblea constituyente de Bolivia, contó que este pueblo ya lo había integrado hasta en la Constitución, para evitar que su aplicación dependiera de la voluntad de los diferentes gobiernos.
Este convenio establece la obligatoriedad moral de los gobiernos de consultar a los indígenas cuando se vayan a explotar recursos naturales en sus tierras. Los samis también tienen legislación interna al respecto, y el mecanismo de consulta es a través de su parlamento. Fuente: www.prensalibre.com |