Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Dudoso negocio de explosivos
Por Jennyffer Paredes - Guatemala, 23 de junio de 2005

Denuncia: Diputada señala al Ejército de estar tras venta ilegal de clorato de potasio a pandilleros

Nineth Montenegro visitó San Juan Sacatepéquez y San Raymundo, donde descubrió que sólo el Ejército podía importar clorato de potasio y lo distribuía sin control.

El Ministerio de la Defensa estaría detrás de un dudoso y millonario negocio de clorato de potasio, un producto químico peligroso que está siendo vendido sin control a grupos de delincuentes, para fabricar explosivos y armas caseras, afirma la diputada Nineth Montenegro.

La legisladora de Encuentro por Guatemala indicó que presentará hoy al Ministerio Público (MP) la denuncia donde documenta las sindicaciones contra los militares.

“En el último año, el negocio dejó ganancias al sector militar por unos Q22 millones”, aseveró.

Montenegro dijo que junto a su equipo de trabajo efectuó una investigación que los llevó a establecer vínculos militares con la venta sin control del referido producto, tanto a coheterías clandestinas como a grupos de pandilleros.

La congresista no descartó que la quema del almacén 11 del polvorín “El Aceituno”, de la Brigada Militar Mariscal Zavala, la noche del viernes recién pasado, esté vinculada a este caso.

El incendio se produjo pocos días antes de que la diputada tuviera lista la denuncia que presentará hoy en la Fiscalía.

El negocio

La documentación que Montenegro presentará al MP señala que el Ejército es el único importador de clorato de potasio en el país, y el encargado de regular su comercio y utilización, por lo que aprovecha esta estructura para formar parte de un negocio dudoso.

Señaló que los militares crearon, a través del Instituto de Previsión Militar (IPM), una empresa de comercialización del producto, de nombre Maya Químicos.

La congresista agregó que, amparados en el secreto militar, importan clorato en grandes cantidades y lo distribuyen a cuatro sucursales, sin que existan controles.

El producto importado por la Defensa también es vendido en el mercado negro a la delincuencia, para la fabricación de explosivos, y también a coheterías clandestinas, señaló la diputada.

“Pueden ir a San Juan Sacatepéquez o a San Raymundo y comprobarán que hay vendedores clandestinos de clorato de potasio que comercian el producto sin ninguna vigilancia, pese a su peligrosidad”, indicó.

“Este es un problema de seguridad nacional. Se está trayendo cantidades enormes de clorato de potasio y se venden como si fueran dulces a los grupos delincuenciales, que luego fabrican sus armas para atacar a la población y sembrar terror”, enfatizó Montenegro.

De las ganancias

Otra parte de la denuncia que presentará la diputada se centra en la forma como se están distribuyendo las ganancias de las ventas del clorato de potasio.

El 70 por ciento de las acciones de Maya Químicos pertenece al IMP, y el 30 por ciento restante está en manos de algunos militares.

De acuerdo con los documentos que se adjuntan al expediente, en el último año Maya Químicos facturó alrededor de Q22 millones en venta de clorato de potasio, pero de ese dinero sólo Q4 millones llegaron al IPM.

“¿Cómo nos explicamos que el IPM es el accionista mayoritario y recibe la menor parte de los ingresos? Me parece que el MP tiene que establecer qué está pasando con esto”, enfatizó.

Montenegro indicó que pedirá al fiscal general, Juan Luis Florido, que se investigue a fondo este caso, para que se establezca quiénes son los responsables del negocio que está llevando a las manos de pandilleros un producto peligroso.

Sindicada: Nadie responde

Prensa Libre se comunicó con la empresa Maya Químicos para obtener su postura respecto de los señalamientos en su contra, pero nadie atendió las llamadas telefónicas.

Maya Químicos ya fue mencionada en años anteriores de estar involucrada en casos de corrupción, entre ellos, las inversiones millonarias del Instituto de Previsión Militar (IMP) que se perdieron en el extranjero.

Hilos sueltos

Todo comenzó con una denuncia de la OIT por la situación de las coheterías clandestinas.

Nineth Montenegro visitó San Juan Sacatepéquez y San Raymundo, donde descubrió que sólo el Ejército podía importar clorato de potasio y lo distribuía sin control.

Citó a autoridades de Defensa, Salud y Economía, para que explicaran el manejo de ese producto, pero se desligaron del tema.

Luego, se estableció que Defensa había creado su propia empresa, mediante el IPM, para comercializar el producto.

Cuando estaban por salir a luz los detalles del negocio, ocurrió el incendio de la bodega 11 del polvorín El Aceituno, de la Brigada Militar Mariscal Zavala.

Montenegro cree que en el lugar pudo haber almacenadas grandes cantidades de ese producto.

Las pandillas buscan ese material —que se vende sin control— para fabricar explosivos.

Ejército: Investigará, dice

El Ministerio de la Defensa nombrará una comisión para investigar todo lo relacionado con el negocio del clorato de potasio.

El coronel Walfred Estrada, jefe del Departamento de Información y Divulgación del Ejército, dijo que son respetuosos de la ley, y que considera importante que la diputada Nineth Montenegro se preocupe por el tema: “La comisión será la encargada de determinar si hay un mercado negro de este producto”.

La pesquisa incluirá a todas la empresas que comercializan ese químico, incluso la del Instituto de Previsión Militar (IPM), agregó.

Al intentar obtener la versión del ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, manifestó que se encontraba en una reunión y que lo llamaran después. Luego, ya no contestó.

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.