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Tensión alrededor de las mineras
Por Lorena Seijo - 27 de diciembre de 2004


Población afirma que detendrá la excavación


Todo empezó con buenos augurios en San Marcos. La mina iba a llevar trabajo y desarrollo para las comunidades de ese departamento, pero el sueño se quebró cuando “abrieron la montaña”.

“La minería es culpable de todas las desgracias de nuestro pueblo”, opinan las comunidades de la montaña de San Marcos. Mientras la empresa pide protección al Estado, la población no descarta la utilización de medidas de hecho si la compañía Montana Exploradora no se retira de sus tierras.

Problemas

Las primeras exploraciones se efectuaron en 1997, pero los trabajos se iniciaron hasta 2003.

Para entonces, los líderes comunitarios ya habían buscado asesoramiento con grupos ambientalistas y abogados.

Su conclusión fue que no querían la minería porque contaminaría el ambiente y habría escasez de agua. Para entonces, todos los permisos estaban concedidos. “La explotación es ilegal porque no se informó a la población”, asegura Roberto Magari, de Sipacapa.

Según un funcionario de Montana que no quiso identificarse, la población ha sido mal informada y se aprovechan de su ignorancia.

Para contrarrestar algunos males, la compañía construyó casas para los pobladores de dos comunidades que tuvieron que retirarse, emprendió jornadas médicas y edificó una escuela.

“El alcalde del FRG fue puerta por puerta para convencerlos de que vendieran sus terrenos, porque si no el Estado se los iba a quitar”, relata Juan Tema, otro líder de Sipacapa.

Aunque muchos se sienten engañados, otros han decidido trabajar para la compañía. Montana ha construido anchas carreteras para el paso de sus camiones, y a cada 500 metros hay carteles que enumeran los beneficios de la minería a cielo abierto.

Se inicia el caos

Pero no todo va bien. La comunidad de Salem llevaba seis meses sin agua porque debido a la excavación de la montaña se rompió la tubería.

Las mujeres, cansadas de la situación, cerraron la carretera a los vehículos de la minera. Una semana después, el agua regresó a sus hogares.

“Como la gente de San Marcos no está interesada en trabajar en la mina, trajeron gente de Honduras y de El Salvador”, dice Tema.

Un salvadoreño estuvo a punto de ser linchado hace dos meses por pasearse desnudo por el pueblo.

Fue amarrado a un poste, y líderes comunales tuvieron que mediar para que lo soltaran.

En Pueblo Viejo fueron violadas dos niñas, y la población le echó la culpa a los mineros. Ahora recomiendan a los extranjeros que no lleguen a la comunidad, pues podrían ser agredidos.

En Tacaná, los trabajadores fueron retenidos y advertidos de que si volvían, los matarían.

Durante tres días Prensa Libre intentó localizar al vocero de Montana, pero éste no respondió a las llamadas telefónicas.

No a las minas

En Sololá se especula con más concesiones mineras, por lo que la población ya se levantó.

El primer incidente fue la quema de un camión de Montana en Cuatro Caminos. “En Sololá nos han ofrecido cinco mil personas para venir a San Marcos a quemar la mina”, comenta Juan Tema.

Si las cosas siguen así, el líder afirma que “cualquier día podría haber una desgracia en el pueblo”.

Los altercados:

En Sipacapa, San Marcos, ha habido intentos de linchamientos, cierre de carreteras para los camiones de Montana e intimidaciones a la población.

En Pueblo Viejo violaron a dos niñas, y ahora ningún extranjero puede pasar por allí.

En Totonicapán retuvieron a varios montañistas extranjeros porque creyeron que hacían exploraciones para la minera.

En Cuatro Caminos, pobladores de Sololá quemaron un camión de Montana.

Tomado de Prensa Libre - www.prensalibre.com


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