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Cinturón de pobreza se extiende en capital
Por Sandra Valdéz y Àlex Fernando Rojas - Guatemala, 29 de junio de 2013

Existen al menos 292 asentamientos que forman un cinturón de pobreza alrededor de sectores urbanos del departamento de Guatemala, de los cuales, por tener poco control municipal y policial, algunos son usados por delincuentes como guaridas, desde donde salen a delinquir a otros puntos de la capital y municipios cercanos.
La capital y Villa Nueva son los dos municipios que concentran casi el 85 por ciento de las invasiones habitacionales, todas en áreas de alta vulnerabilidad, porque están ubicadas sobre cuencas de alto riesgo, expuestas a deslizamientos y a desastres, y que coinciden con los sectores considerados focos rojos de violencia, de acuerdo con el monitoreo de la Policía Nacional Civil (PNC).

“La inmigración hacia la capital ha ido creciendo continuamente y, debido a que no se ha apoyado el desarrollo de proyectos habitacionales para atender a los sectores de más bajos ingresos, continúa la invasión de terrenos baldíos, áreas verdes y zonas de reserva”, apunta el estudio Asentamientos precarios en Guatemala, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), en el cual se calcula que para el 2020 la densidad poblacional en la capital será de cinco mil 870 habitantes por kilómetro cuadrado.

La entidad indica que los primeros asentamientos de la capital se crearon como consecuencia de los terremotos de 1917 y 1918, ya que la crisis financiera causada por la baja en los precios de los productos agrícolas dificultó la reconstrucción de la ciudad.

No delinquen donde viven

Expertos de la misma entidad afirman que los asentamientos no están ligados directamente con la pobreza y la generación de violencia, y la mayoría cuenta con servicios básicos y algunas comodidades.

Sin embargo, la Policía ha identificado las zonas 5, 6, 7 y 18 de la capital, y áreas de Villa Nueva, Mixco, Villa Canales y Chinautla como las áreas donde se refugian integrantes de grupos delincuenciales.

“Alrededor de esas comunidades viene la extorsión, porque salen a cometer sus actos fuera de su comunidad. En Villa Nueva se refleja un alto índice delincuencial. Sin embargo, no hay nadie que viva y cometa actos en su mismo lugar de residencia”, explicó Ervin Ilario, director de Desarrollo Comunitario de Villa Nueva.

Esto coincide con los datos de la PNC y del Observatorio 24-0, adscrito al Ministerio de Gobernación, ya que, a pesar de que la Policía define Guatemala, Villa Nueva, Mixco, Villa Canales y Chinautla como municipios de donde se genera más violencia, estos no aparecen entre los más violentos en el monitoreo del Observatorio.

Este análisis ubica a los 334 municipios del país en un ranquin de violencia de acuerdo con el número de muertes violentas ocurridas en cada lugar en el mes recién pasado, donde el último lugar es el más violento.

En esa lista Guatemala aparece en el lugar 302; Villa Nueva, 273; Villa Canales, 261; Mixco, 222, y Chinautla, 200.

Sin embargo, investigaciones policiales ubican en la zona 5 algunas colonias que están en La Limonada, asentamiento que data de 1959.

En la zona 6 señalan los asentamientos San Julián, Jocotales y Santa Faz como lugares donde opera una pandilla que era liderada por un reo que fue reubicado en la cárcel Fraijanes 1. La historia se repite en asentamientos cercanos a las colonias Castillo Lara y La Verbena, y en los asentamientos Paraíso 1 y 2, y El Milagro.

En Villa Nueva se ha identificado a miembros de un grupo de la mara Salvatrucha como residentes de los asentamientos Mario Alioto y La Paz, y la colonia Linda Vista. Carolingia, zona 6 de Mixco. En las barriadas Tierra Nueva 1 y 2, Chinautla, la PNC ubica a la banda Little Psyco Criminal.

DEMANDA DE SERVICIOS

Según las municipalidades, cada asentamiento exige al poco tiempo la atención de la comuna, pero son áreas que no pagan ningún tipo de arbitrio.

Por su ubicación, las nuevas áreas habitacionales carecen de todo tipo de urbanización.

Los servicios básicos que demandan en primera instancia son agua y energía eléctrica.

La construcción de drenajes, muros de contención y taludes se hace necesaria, debido a la vulnerabilidad en las áreas invadidas.

Otras obras, como caminamientos y áreas verdes, también son exigidas por los nuevos vecinos a las comunas.

Azotadas por violencia

Zona 5: áreas del asentamiento conocido como La Limonada.
Zona 6: colonias San Julián, Santa Faz y Jocotales
Zona 7: colonias Castillo Lara y La Verbena
Zona 18: colonias Paraíso 1 y 2
Villa Nueva: asentamientos Mario Alioto, La Paz y colonia Linda Vista
Villa Canales: en este municipio las autoridades aún no identifican el sector donde podrían residir o refugiarse delincuentes.
Chinautla: Tierra Nueva 1 y 2
Mixco: colonias Carolingia y El Milagro

Identifican a las pandillas
El viceministro de Seguridad, Edi Juárez, indicó que ya tienen identificadas las áreas donde residen personas que van a delinquir a otros sectores, así como a las pandillas a las que podrían pertenecer.

Nos exigen servicios básicos
Las municipalidades de Guatemala y Villa Nueva coinciden en que las áreas invadidas no aportan ingresos a las comunas, pero son las que más demandan servicios y pueden consumir hasta el 35 por ciento del presupuesto.

Ya no hay espacio
Las invasiones, aunque se han registrado, han sido en menor cantidad durante la última década, debido a que las fincas estatales ya se han ocupado casi en su totalidad, de acuerdo con registros de la Unidad de Vivienda Popular (Udevipo), del Ministerio de Comunicaciones.

Este extremo es compartido por Roly Escobar, de la organización Movimiento de Poblaciones, quien afirmó que las ocupaciones que se han dado en los últimos años han sido en fincas privadas, con mucho más riesgo de desalojos, incluso violentos.

“Tierras del Estado ya no hay, ya se las han ido terminando. Algunas son asentamientos; otras, colonias, y otras les han quedado a funcionarios”, señaló Escobar.

Udevipo también refiere que cuatro de cada 10 invasores son propietarios de otros terrenos adquiridos de la misma manera y que luego venden.

Al respecto, Escobar expresó que en cada ocupación existe “anarquía” y parte es responsabilidad del Estado, que aún no impulsa una ley de vivienda.

“Hemos identificado casos de aprovechamiento y se han denunciado. Se les da terreno a la mamá, al hijo, al nieto, y no estamos de acuerdo, porque no hay para todos”, aseguró.

El investigador de Asíes, Juan Pablo Pira, identifica la razón de la expansión de los asentamientos humanos en la disponibilidad de trabajo, concentrada en su mayoría en la capital, y la necesidad de acceder a estas fuentes de empleo que no se ofrecen en la provincia, lo que causa la migración interna.

Fuente: www.prensalibre.com


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