Guatemala, un eslabón del affaire Irán-Contras
Por Emilio Godoy - México, 30 de diciembre de 2006
A 20 años del escándalo estadounidense
A 20 años de ocurrido, el caso Irán-Contras se mantiene como uno de los mayores escándalos de la política exterior de EEUU, el cual también involucró a Guatemala.
El 25 de noviembre de 1986, el entonces presidente Ronald Reagan reconoció en conferencia de prensa en la Casa Blanca que fondos provenientes de ventas secretas de armas a Irán habían sido usados para armar a la guerrilla antisandinista en Nicaragua.
Casi cinco años antes, el propio Reagan, quien murió en junio de 2004, había firmado un documento de un párrafo de extensión en el cual autorizaba a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) a realizar una guerra paramilitar en contra del régimen sandinista de Daniel Ortega.
La operación implicaba una peligrosa triangulación. EEUU buscaba el apoyo de Irán para liberar a rehenes estadounidenses en Líbano y a cambio le vendería armamento clandestinamente.
En la otra línea de acción, los recursos obtenidos serían trasladados a la llamada Resistencia nicaragüense, también conocida como Contra o “luchadores por libertad”, los mercenarios bautizados por Reagan.
Además, el Gobierno estadounidense se alió también a narcotraficantes para financiar las operaciones secretas en Nicaragua.
En un intento por fortalecer el funcionamiento de la Contra, el entonces director de la CIA William Casey, propuso en junio de 1984 a Guatemala, El Salvador, Honduras y un país sudamericano –presumiblemente Argentina-, como posibles fuentes de apoyo, según documentos desclasificados por el Departamento de Estado y dados a conocer por el Archivo de Seguridad Nacional, una organización con sede en Washington dedicada a difundir información secreta de EEUU.
A mediados de noviembre de 1984, un oficial de la CIA reportó a la base en Washington el deseo de Guatemala y Honduras de apoyar la resistencia. Guatemala había proveído de aviones y había acordado facilidades para el envío de municiones y otros materiales.
Los memos desclasificados dan cuenta de que el entonces gobierno de facto del general Óscar Humberto Mejía Víctores –hoy reclamado por la justicia española por crímenes de genocidio- puso certificados de usuario final falsos para que la Contra recibiera misiles antiaéreos vendidos por China, en una operación originada en Canadá, y municiones por unos US$8 millones.
El general retirado Richard Secord consumó la transacción y arregló el envío vía Guatemala. La CIA reportó los detalles de esta transacción a Robert McFarlane, asesor de Seguridad Nacional de Reagan.
En enero de 1985, McFarlane visitó Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá, a cuyos gobernantes les pidió mantener el apoyo a la Contra.
Guatemala continuaría con ese apoyo a cambio de que EEUU le facilitara asistencia financiera, créditos, apoyo diplomático u otras formas de ayuda.
En marzo de 1985, el teniente del Cuerpo de Marina Olliver North, el ejecutor en el terreno de la operación secreta antisandinista, le propuso a McFarlane el envío de un memo a los secretarios de Estado George Shultz; de Defensa, Caspar Weinberger, y al director de la CIA Casey, con la sugerencia de incrementar la ayuda a Guatemala vía el Departamento de Estado.
North avisó a McFarlane de que la asistencia era una forma de compensar el apoyo que Guatemala estaba dando a la Contra. EEUU ya sabía por boca de un alto mando militar guatemalteco que ese gobierno estaba interesado en seguir respaldando a los mercenarios nicaragüenses.
Las municiones y las armas eran trasladadas en varios envíos a recibir por militares guatemaltecos y a entregar a delegados de la Resistencia en el sitio de llegada.
En mayo de 1985, Reagan aprobó una mayor ayuda especial para Guatemala y Honduras para programas conjuntos en esos países.
Con la llegada del democristiano Vinicio Cerezo Arévalo al poder en enero de 1986, las demandas de ayuda guatemaltecas aumentaron.
En septiembre, Cerezo, hoy diputado, se reunió con un funcionario de EEUU y a quien le dijo que intentaría perseguir los objetivos del gobierno estadounidense en Centroamérica, incluyendo apoyo específico para la Resistencia armada.
En retorno, Cerezo pretendía que EEUU triplicase la asistencia militar a Guatemala, duplicase la asistencia económica y asumiese otras formas de ayuda.
En 1987 una comisión de investigación a cargo del exsenador John Tower condenó la actuación presidencial, aunque no probó el uso del dinero proveniente del tráfico de armas para financiar a la Contra.
En agosto de 1993 apareció el informe final de la Oficina del Fiscal Independiente para el caso Irán-Contras, a cargo de Lawrence E. Walsh. Un año antes, el presidente George Bush padre indultó a los seis altos funcionarios que estaban en prisión por mentir al Congreso sobre la venta de armas a Irán. La justicia guatemalteca nunca investigó a Cerezo y otros posibles implicados.
Fuente: www.prensalibre.com - 291206 |