Periodistas guatemaltecos recibieron amenazas de muerte por la cobertura del asesinato de tres diputados salvadoreños y su chofer y la posterior ejecución de los autores del crimen, según fue denunciado hoy en esta capital.
Mensajes telefónicos y de correo electrónico conminan a comunicadores de radio, prensa escrita y televisión a bajar el nivel de las informaciones sobre estas matanzas colectivas que estremecieron a la opinión pública guatemalteca y de El Salvador.
En los mensajes se incluye la advertencia de que todos los movimientos de los trabajadores de los medios de comunicación son permanentemente vigilados, de acuerdo con un comentario editorial del noticiero del canal Guatevisión.
El citado medio recordó al ejecutivo guatemalteco, presidido por Oscar Berger, la obligación del gobierno de garantizar la seguridad personal de todos los ciudadanos sin distinción alguna.
"Los periodistas no hacen las noticias, tan solo las transmiten, y no es con intimidaciones que se va a detener su trabajo", señala el editorial.
Durante el último año crecieron las agresiones contra los miembros del sector en Guatemala y, según la Procuraduría de los Derechos Humanos, en 2006 el índice pasó del cuatro al 10 por ciento.
Entre los hechos más lamentables está el asesinato de Heriberto Maaz Bool, de Radio 10, y el atentado en el que resultó herido el comunicador Vinicio Aguilar.
A estos actos se suma el asesinato de la esposa del director de un noticiero, el intento de secuestro del presidente de la Unión de Periodistas Parlamentarios, Emilio Méndez, y las amenazas de muerte contra cuatro profesionales que criticaron a un alcalde.
Recientemente el columnista Miguel Angel Alvizurez dijo a Prensa Latina que en Guatemala el contexto es muy delicado y difícil para el desarrollo de un ejercicio periodístico realmente independiente y objetivo.