Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

La espiral de violencia opaca "la eterna primavera"
Por FG/Ulises Canales - 4 de mayo de 2004

Con 55 asesinatos de menores de 23 años en un mes, el apacible clima de Guatemala, que le ha merecido el bautizo de país de la eterna primavera, cede de modo indetenible ante una atmósfera de violencia común sin precedentes en Centroamérica.

Según un reciente informe de la organización no gubernamental Casa Alianza -dedicada a proteger los derechos de la niñez, la adolescencia y la juventud- la capital de esta nación es la ciudad más violenta de todo el istmo, dado el alto número de crímenes que se cometen a diario, con muy poco esclarecimiento judicial.

A lo largo del pasado mes de marzo, refieren datos de Casa Alianza, se registraron en la ciudad 55 ejecuciones extrajudiciales de menores de 23 años, 52 de ellas con arma de fuego, lo cual situó a Guatemala "a la cabeza de la lista de los países más violentos para la niñez y juventud en Centroamérica".

En opinión de analistas locales, las cifras que maneja la morgue del Organismo Judicial en la capital van sobre una línea similar, pues en esa instalación se recibe un promedio de 15 cadáveres por día, de los cuales nueve corresponden a hechos de sangre.

Las edades de las víctimas oscilan entre 17 y 25 años, y la mayoría de los cuerpos presentaban tatuajes, lo que indujo a pensar que se trataba de jóvenes que pertenecieron a las pandillas juveniles, conocidas en la región como maras.

"En el departamento de Guatemala (donde se asienta la ciudad homónima) se reportaron más asesinatos que en Honduras, Nicaragua y Costa Rica juntos", señaló con alarma la institución que dirige en Latinoamérica el británico Bruce Harris.

Casa Alianza afirmó que el 94 por ciento de esos asesinatos fueron perpetrados con armas de fuego, y el resto con armas blancas, "aunque los cadáveres presentaban quemaduras", y recordó que en 2003 documentó un total de 747 ejecuciones extrajudiciales en la capital guatemalteca, a un promedio de 60 muertes por mes.

Honduras, donde la acción de la delincuencia común es bien marcada, en ese mismo período contabilizó 557 casos.

Para la entidad, "las muertes en la Ciudad de Guatemala son sumamente graves, pero es aún más grave el hecho de que las investigaciones no están señalando a los responsables con la rapidez que estos crímenes ameritan".

De hecho, un influyente diario local destacó que la lentitud con que operan las autoridades suele ser mucho más desalentadora, en tanto la Fiscalía Metropolitana, que conoce todos los hechos delictivos en esta ciudad, recibió en los primeros cuatro meses de este año 17 mil 454 casos.

En dicha dependencia, cada fiscal conoce un promedio de 100 expedientes, de los cuales 30 son violentos, pero los procesos demoran en ser concluidos, cuando no quedan engavetados por alegadas faltas de pruebas.

Observadores consultados por Prensa Latina sostienen que la espiral de criminalidad no refleja otra cosa que la descomposición social por la que atraviesa Guatemala, máxime cuando un alto número de las víctimas son jóvenes que hallan la muerte por el simple hecho de querer romper con sus pandillas.

Las organizaciones dedicadas a velar por la seguridad ciudadana reclaman a las autoridades que asumieron el poder el pasado 14 de enero definir una política en esa materia, pues si bien se constatan capturas de malhechores y criminales, los índices de violencia no disminuyen de manera significativa.

La violencia juvenil, aseguran diversas fuentes, es, sin embargo, sólo una arista del complejo tema de la criminalidad, pues tanta o más fuerza letal tienen los ajustes de cuentas que aparecen como pleitos comunes, pero están ligados al narcotráfico o, en algunos casos, a divergencias políticas.

Reportes policiales aseveran que los mareros suelen ser utilizados como piezas del lucrativo negocio ilícito de drogas.

Para el comisionado presidencial de Seguridad y Defensa, Otto Pérez, las encuestas realizadas por el Ministerio de Gobernación indican que los niveles de violencia bajaron 3,4 por ciento, lo que inyecta optimismo al ejecutivo que advierte con cuestionado convencimiento que comenzó la curva descendente.

Sin embargo, el homicidio de más de 75 mujeres en los primeros cuatro meses de 2004 -antecedido por más de mil 100 asesinatos de personas de ese sexo de 2001 a 2003- brindan una señal diametralmente opuesta a la percepción oficial.

Tomado de www.prensalatina.com.mx


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.