El proyecto promovido por Estados Unidos de utilizar productos agrícolas para transformarlos en combustibles ocasionaría una catástrofe alimentaria mundial, advirtieron hoy dirigentes populares y campesinos de Guatemala.
Orlando Blanco, líder del Colectivo de Organizaciones Sociales (COS), declaró a Prensa Latina que utilizar gran cantidad de maíz y otros cereales para extraer un galón de etanol es realmente una ofensa para la gente que se está muriendo de hambre.
"En el caso de Guatemala -dijo- este proyecto provocaría una crisis devastadora ya que haría desaparecer la producción de granos básicos, en un país donde 50 por ciento de la población vive de la agricultura".
Advirtió que desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos existe aquí un riesgo latente porque se promueve la idea de sembrar maíz transgénico, caña de azúcar y palma africana para producir combustibles.
Blanco denunció que Estados Unidos no utiliza su propio territorio para este fin, sino trata de imponer estas tecnologías a América Latina para convertirla en un mercado cautivo.
En un reciente foro mundial sobre soberanía alimentaria, efectuado en Mali, se condenó esta política porque generará más hambre y pobreza, recordó, por su parte, Aparicio Pérez, de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas.
Una eventual aprobación del gobierno de Guatemala a la siembra y exportación de maíz para producir los denominados biocombustibles violaría la Ley de Seguridad Alimentaria vigente en el país, aseguró Pérez.
Señaló que ya existen suficientes problemas de desnutrición, como la hambruna que causó la muerte de numerosos niños hace algunos años en la oriental región de Chiquimula, como para agregar una carga más a la población.
Pérez expresó su preocupación porque se está velando más por los automotores que por la vida de los seres humanos.