Un total de 21 migrantes guatemaltecos murieron en lo que va del año en el desierto estadounidense de Arizona, en su intento por alcanzar el llamado sueño americano, según estadísticas oficiales publicadas hoy.
La cifra subió en relación con 2006, cuando se reportaron 14 fallecidos en el trayecto hacia Estados Unidos.
De acuerdo con el embajador guatemalteco en Washington, Guillermo Castillo, el endurecimiento de los controles migratorios obliga a quienes viajan sin documentos a buscar caminos cada vez más peligrosos.
Las altas temperaturas en el desierto, de hasta 45 grados centígrados, la falta de agua y alimentos suficientes y el abandono de que son víctimas por parte de los traficantes, son las principales causas de los decesos, dijo Castillo.
A fin de evitar más tragedias, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala divulga desde hace meses entre la población los peligros de un viaje en condiciones precarias hacia Estados Unidos.
Sin embargo, el Movimiento de Inmigrantes Guatemaltecos en el país norteño considera que esto no es suficiente y hacen falta políticas públicas integrales para resolver el problema y evitar que más connacionales pierdan la vida en esas circunstancias.
Asegura la organización que sólo con la disminución de los elevados índices de pobreza se frenará el intento de miles de personas por buscar otras alternativas.
La Conferencia Episcopal de Guatemala pidió a los candidatos a la presidencia para las elecciones de septiembre que incluyan el tema de los migrantes en sus proyectos de trabajo.
Los obispos demandan a las próximas autoridades un esfuerzo por alcanzar una propuesta conjunta de toda América Central para que en Estados Unidos den un mejor trato a los indocumentados.