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Quema de diablo provoca daños ambientales, advierten
Por MGT/CAR - La Habana, 6 de diciembre de 2008

La advertencia del Ministerio de Ambiente sobre los daños al entorno por la “quema del diablo”, genera hoy una polémica en la sociedad guatemalteca, donde la tradición se mantiene viva desde hace varios siglos.

Cada 7 de diciembre las familias limpian su casa de objetos en desuso, recolectan papeles y ramas secas y prenden una gran fogata para expulsar todo lo malo de sus vidas y empezar el año sin espíritus negativos.

Según el Ministerio de Ambiente, sólo en esta capital se encienden unas 500 mil hogueras, las cuales emiten la misma cantidad de dióxido de carbono que las generadas por un millón de vehículos.

Los contaminantes liberados por la quema de la basura quedan en la ciudad durante dos o tres días y después el viento los traslada hacia la costa sur, advirtió el titular de la cartera, Luis Ferraté.

Señaló Ferraté que estas sustancias tienen efectos negativos en el entorno, contribuyen al calentamiento global y afectan la salud, sobre todo de los niños.

A pesar de esta realidad, el cronista de la ciudad, Miguel Álvarez, considera muy difícil erradicar una tradición arraigada en la población y que simboliza el triunfo del bien sobre el mal.

“En el siglo XVI se encendían lámparas el 7 de diciembre en la víspera de la fiesta de la inmaculada concepción de la Virgen María, y a finales del siglo XIX se folclorizó como quema del diablo”, dijo Álvarez a la prensa.

Durante el gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes (1958-1963) se quiso prohibir la quema del diablo, pero fue cuando más se practicó, recordó el historiador.

La solución está en educar a la ciudadanía sobre la necesidad de no quemar objetos altamente contaminantes, como colchones, llantas, pinturas y plásticos, pero no en tratar de eliminar una expresión que forma parte de la cultura guatemalteca.

Fuente: www.prensa-latina.cu- PL-83 - 051208


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