Más de 800 campesinos de 24
comunidades aledañas a la hidroeléctrica de
Chixoy, la más importante de Guatemala, mantienen
hoy ocupada esa instalación para exigir resarcimiento
por tierras que aseguran les fueron expropiadas.
Los campesinos, quienes viven en aldeas alrededor del embalse
de la citada hidroeléctrica, tomaron esas instalaciones
y el cuarto de máquinas, ubicado en San Cristóbal
Alta Verapaz, y persisten en sus amenazas de provocar apagones
a nivel nacional, si no se atienden sus demandas que datan
de décadas atrás.
Chixoy es la más grande hidroeléctrica de
Guatemala, pues desde su inauguración en 1983 genera
alrededor del 35 por ciento de la energía total del
país, con una producción de 300 megavatios,
a partir del embalse de 14 kilómetros cuadrados de
igual nombre donde se almacenan 425 millones de metros cúbicos
de agua.
Según confirmó el vocero del Instituto Nacional
de Electrificación (INDE), Fredy López, centenares
de labriegos tienen como rehenes a dos operarios de la sala
de máquinas y presionan para que se cierren las compuertas
que activan las turbinas, con lo cual dejarían sin
electricidad al sector sur del país.
Los inconformes reclaman la compensación económica
prometida tras la reubicación de sus comunidades durante
la construcción de ese proyecto por parte del INDE,
así como por la represión militar sufrida por
su oposición a dejar sus tierras para habilitar la
represa, dijo un vocero de los campesinos a Prensa Latina.
Mario Chen Rojas, líder de los labriegos, explicó que
los manifestantes poseían tierras donde se construyó el
proyecto y ahora exigen se honren las promesas hechas por
empresarios y las autoridades.
Chen aseguró que llevan más de 20 años
de lucha esperando ser resarcidos por el desalojo de sus
tierras, cuando inició la construcción de ese
proyecto.
En ese sentido, exigen la compra de 15 caballerías
de tierra (195 hectáreas), aunque los distintos gobiernos
les otorgaron siete (91 ha) en Rabinal, Baja Verapaz, y cinco
(65 ha) en Chisec, Alta Verapaz, pero aún faltan terrenos,
indicó Chen, quien señaló que las viviendas
recibidas no llenan los requisitos mínimos para ser
habitadas.
El presidente Oscar Berger, que recibe presiones de sectores
campesinos por segunda vez en poco menos de una semana, advirtió que
no tolerará acciones de presión de ese tipo
y manifestó disposición a atender las demandas
campesinas “en la medida en que sean prudentes y estén
dentro del marco legal”.
Por su parte, el gerente del INDE, Luis Ortiz, expresó anoche
preocupación por la toma de la hidroeléctrica
y alertó que “si le pasa algo a Chixoy, esto
generaría muchos daños”, aunque descartó que
los aldeanos tengan capacidad de maniobrar el cierre del
embalse con el que provocarían un apagón generalizado.
Fuentes del sector eléctrico explicaron que la instalación
ocupada “tiene una gran importancia operativa, dado
que con esa planta se realiza el control de la frecuencia
y el intercambio de energía con otros países” de
Centroamérica y el sur de México.
La toma de Chixoy ocurre nueve días después
de que policías guatemaltecos desalojaran de forma
violenta a labriegos que ocupaban la finca Nueva Linda, en
el suroeste del país, incidente en el que murieron
tres agentes y siete campesinos, resultaron heridas unas
45 personas y desaparecidas otras 39 hasta ahora.