Los tribunales de Guatemala ordenaron
hoy la liberación de 29 campesinos detenidos el pasado
31 de agosto durante el violento desalojo en la finca Nueva
Linda, en el departamento de Retalhuleu (suroeste).
La resolución fue dictada por el juez de Primera Instancia
Penal de Quetzaltenango, Juan Luis Nufio, quien alegó "falta
de méritos" para encauzar a los labriegos que
repelieron la acción de los agentes de las Fuerzas
Especiales Policíacas (FEP).
Debido a la brutalidad policial en el desalojo perecieron
siete campesinos y tres policías, en tanto otras 30
personas resultaron heridas y 39 están desaparecidas.
Según Nufio el Ministerio Público (MP) no
pudo comprobar los delitos que se les imputaban a los campesinos,
entre ellos los de asesinato, asesinato en grado de tentativa,
portación ilegal de armas, sedición e instigación
para delinquir.
Esas dos personas serán escuchadas la próxima
semana, según indicó el letrado.
El anuncio de la liberación se conoció luego
de pronunciamientos de sectores civiles, líderes políticos
y campesinos, así como de grupos defensores de los
derechos humanos que exigieron la excarcelación y
que se sancione a las autoridades que ordenaron la expulsión
en Nueva Linda, sin tomar en cuenta advertencias previas.
Informes recabados por la Procuraduría de los Derechos
Humanos (PDH) refieren que la policía fue advertida
de que los labriegos estaban armados y dispuestos a repeler
el desalojo, pues demandaban se esclareciera el paradero
de uno de sus dirigentes, desaparecido el 5 de septiembre
de 2003.
La Fundación Rigoberta Menchú Tum (FRMT) condenó en
un comunicado el violento desalojo y reclamó una investigación
exhaustiva e imparcial.
El texto responsabilizó a los policías de
varios delitos y violaciones de los derechos humanos, entre
ellos ejecución extrajudicial, tortura, desapariciones
forzadas, allanamientos ilegales, tratos crueles, inhumanos
y degradantes a personas detenidas y detención ilegal
de menores.
Cuatro periodistas locales que cubrían los hechos
también fueron agredidos por parte de las fuerzas
de seguridad, y despojados de sus cámaras y equipos
de trabajo cuando filmaban a un uniformado que golpeaba a
un labriego herido de muerte.
Ante las reacciones populares, el presidente guatemalteco,
Oscar Berger, creó una comisión de alto nivel
encabezada por la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta
Menchú, para investigar los hechos y aclarar minterrogantes.
La PDH y el Congreso nacional, por separado, también
abrieron indagaciones sobre la desaparición de 39
personas, entre ellos 25 niños hijos de los labriegos.