Alrededor de un centenar de indígenas
mayas profesionales del Derecho anunciaron hoy la constitución
de una asociación de abogados y notarios como contrapartida
al sistema judicial de Guatemala, el cual tildaron de racista
y excluyente.
Creada por 32 letrados fundadores y compuesta por más
de 60 afiliados y asociados, la Asociación de Abogados
y Notarios Mayas de Guatemala (AANMG) tiene el propósito
de asumir procesos legales a favor de la mayoritaria población
aborigen, que representa más del 50 por ciento de
los 11,2 millones de guatemaltecos.
En declaraciones a Prensa Latina, el abogado Amílcar
Pop, presidente de la AANMG, indicó que la prioridad
será intervenir en litigios y temas de gran incidencia
para los mayas, como pleitos jurídicos y otros vinculados
a petróleo, conflictos de tierra, minorías,
y la defensa del Derecho indígena.
Pop deploró que en un país definido constitucionalmente
como multiétnico, pluricultural y plurilingüe
nunca haya existido representación de magistrados
indígenas en las Cortes ni en las 72 salas de apelaciones
de la nación.
Al pronunciarse por un sistema jurídico nacional
integrado por el Derecho oficial y el Maya, advirtió que "en
la medida en que nuestra mentalidad jurídica no cambie,
la estructura jurídica de este país no cambiará",
por lo que definió como un principio inalienable la
equidad étnica en el ámbito judicial.
Aseguró que los miembros de la AANMG poseen potencial
y capacidad académicos en las diferentes ramas del
Derecho y en particular en el Derecho fundamental, de ahí que
sea inconcebible la ausencia de abogados mayas en instituciones
de gran peso para el ordenamiento del país.
Entre los reclamos de la naciente institución está que
las comisiones de postulación de magistrados de salas
y de Cortes definan un perfil para la elección de
magistrados, buscando que tengan capacidad profesional y
académica demostrada, y sean defensores de los derechos
humanos.
Recomendó que los magistrados conozcan los derechos
individuales y colectivos de los indígenas, tengan
experiencia de formación académica sobre multiculturalidad,
pues "no es concebible un magistrado de Corte que a
estas alturas de nuestra historia no entienda la realidad
cultural de su país".
Los elegidos para esas funciones, además, deben ser
impulsores del pluralismo jurídico, parte de la realidad
nacional y de la sobrevivencia de los indígenas en
ese tema, así como hablar los idiomas mayas en las
regiones donde tengan jurisdicción y haya mayoría
de esa población.
El sistema jurídico nacional, según propone
la AANMG, debe estar en condiciones de incorporar el sistema
jurídico indígena y los mecanismos alternativos
de resolución de conflictos, una categoría
encontrada y definida posterior a los acuerdos de paz de
1996, como un logro importante de la sociedad guatemalteca.
Tras insistir en que "somos un conjunto de profesionales
mayas conscientes de su realidad histórica y comprometidos
con la búsqueda del bienestar del pueblo maya",
Pop reiteró que "están decididos a hacer
valer los derechos individuales y colectivos de las comunidades
aborígenes".