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El estigma de nacer niña en Guatemala
Por Maitte Marrero Canda - Guatemala, 14 de octubre de 2019

Matrimonios forzados, embarazos a temprana edad, muchos marcados por la violencia sexual, y machismo, condenan hoy a las niñas en Guatemala a una vida marcada por la desigualdad desde que nacen.

'Las niñas no se tocan, no se violan y no se matan' es el lema que enarbolan este 11 de octubre ocho organizaciones que trabajan en el país en favor de que se cumplan los derechos de las menores.

Según las cifras divulgadas, de enero a septiembre de este año el Ministerio Público contabiliza tres mil 127 denuncias por el delito de violencia sexual, le siguen otras mil 739 por agresión sexual, seis mil 699 por maltrato, 98 por trata de personas y 13 corresponden a pornografía.

Asimismo, nueve de cada 10 pruebas que realiza el Instituto Nacional de Ciencias Forenses por delitos sexuales corresponden a niñas y adolescentes.

Otro flagelo que sigue imparable y revela un triste drama es el de 85 mil 619 embarazos en menores, de ellos, tres mil 785 entre 10 y 14 años de edad.

La situación se agudiza, según el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (Osar), por la falta de acceso a servicios de salud y el nivel de impunidad en la justicia para castigar la violencia sexual, delito en menores de 14 años en cualquier circunstancia.

La mayoría de esos abusos, lamentablemente, se produce dentro de la familia. Padres, abuelos, hermanos, padrastros, tíos, primos, son por lo general quienes atentan contra las menores, y el silencio o la tolerancia de la familia queda como cómplice de la atrocidad, apuntan estudios del Osar.

¿Qué futuro tiene una madre de 15 años con un bebé engendrado con quien tiene parentesco y muy probable vivan en un mismo techo?, alerta el Observatorio al tiempo que considera las acciones del Estado insuficientes ante la dimensión del problema.

Poca educación integral en sexualidad, cultura machista, imaginarios sociales que condenan a la mujer a servir al hombre, son algunas de las causas citadas por expertos en el tema.

La vergüenza, el miedo al rechazo y la culpa de creer que ellas han provocado los hechos están detrás del comportamiento de no denunciar ante las autoridades un embarazo producto de una violación, lo cual puede llevar hasta el suicidio, señalan.

Entonces comienza una cadena que trunca todas sus aspiraciones. Si son madres se reducen sus posibilidades de ir a clases, principalmente en el área rural, donde las niñas se exponen a la discriminación por ser indígenas, pobres y campesinas.

A juicio de Verónica Simán, representante aquí del Fondo de Población de Naciones Unidas, el persistente machismo no halla extraño preguntarse de qué sirve que una niña vaya a estudiar si lo que le toca es casarse y tener hijos. Ellas crecen creyendo en que no tienen otra opción más que convertirse en mamás, apunta.

Ser mujer en Guatemala ya es difícil y si a ello agregamos baja escolaridad y madre soltera, de seguro disminuyen sus posibilidades de encontrar un trabajo.

Las múltiples caras de la exclusión están vinculadas también con desnutrición, trabajo infantil, altas tasas de mortalidad y pandillas.

A finales de 2018, Save The Children evaluó a Latinoamérica y reveló que Guatemala se encuentra en el último puesto cuando se analiza las amenazas a las que se enfrenta su infancia, y lastimosamente, la situación no ha variado mucho.

'Este es el peor país para ser niño, aseguró entonces el estudio, de forma general, pero aquí sí vale la pena emplear la diferencia de género, pues aún es mayor el peligro de nacer niña.

mv/mmc

Fuente: www.prensa-latina.cu


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