La carencia de recursos y la saturación de las instalaciones tienen hoy al sistema hospitalario guatemalteco al borde de una crisis que deberá enfrentar el próximo gobierno, revela un estudio de la Procuraduría de los Derechos Humanos.
Un monitoreo a 40 de los 46 centros de atención pública a la población destaca el mal estado y la falta de equipos especializados, insumos y medicamentos.
Según los datos recabados por la institución humanitaria, 25 por ciento de la lista de fármacos básicos no están disponibles y 38 por ciento de los pacientes dijo no haber recibido medicinas cuando las necesitaba porque no había.
Además, el 93 por ciento de las cinco mil 51 camas están en uso, lo cual indica una saturación de los servicios y la falta de capacidad para atender una emergencia nacional, como una catástrofe o una epidemia.
Según Rolando Yoc, de la Procuraduría de los Derechos Humanos, el estado del sistema de salud pública será una de las materias que este gobierno dejará pendiente a sus sucesores.
Precisamente en sus discursos de campaña durante este fin de semana, los dos candidatos a la presidencia de Guatemala, Alvaro Colom y Otto Pérez Molina, se refirieron a la salud como uno de los temas prioritarios de su plan de trabajo.
Ambos coincidieron en la necesidad de aumentar la inversión en esta materia, que no pasa en la actualidad del uno por ciento del Producto Interno Bruto -la más baja de Centroamérica- y en mejorar la atención en el área rural.
Más de cuatro millones de guatemaltecos que residen en el campo reciben alguna atención primaria de organizaciones no gubernamentales, mientras en las ciudades los hospitales ya no son suficientes para atender a la población.