El gobierno guatemalteco abogó por el diálogo para neutralizar un levantamiento popular, sin embargo, líderes campesinos advirtieron hoy sobre la necesidad de propuestas concretas antes de sentarse a negociar.
"Creo importante hacer en este momento una llamada a una profunda reflexión y a la comprensión colectiva para prevenir acciones que amenacen con la polarización", indicó el presidente guatemalteco, Oscar Berger, en un comunicado a la nación.
Al respecto, el líder de la Comisión Nacional Indígena y Campesina (CONIC), Juan Tiney, declaró a Prensa Latina sobre la imposibilidad de resolver los conflictos sin políticas claras y recursos destinados a enfrentar la pobreza y la marginación.
La CONIC, el sindicato de maestros y otras organizaciones sindicales y populares anunciaron bloqueos de carreteras, paros y protestas generalizadas a partir de esta semana ante la falta de respuesta del gobierno a un pliego de nueve demandas.
Entre ellas, figura la solución de unos 100 conflictos de tierra, la condonación de la deuda agraria a miles de familias campesinas, el cese de los desalojos violentos, acceso a programas de desarrollo y el fin de las concesiones mineras a extranjeros.
En una reciente conferencia de prensa, el movimiento indígena y popular anunció que no les queda otro camino que el levantamiento popular, tal y como ocurrió en Bolivia y Ecuador.
"No aceptaré la violencia de ninguna forma", adelantó en tono enérgico Berger en su discurso este domingo a la nación, y añadió: "la democracia es el único mecanismo para dirimir las diferencias y la tolerancia y el diálogo el único camino".
Para Tiney esta, en vez de una invitación al diálogo, es una amenaza a la lucha que el pueblo está librando en estos momentos. "No se puede construir una concertación nacional con esta amenaza", sentenció.
Añadió Tiney que el levantamiento nacional convocado por las organizaciones indígenas, campesinas y sindicales está en pie, mientras no haya una respuesta seria, responsable y profunda a las demandas del movimiento popular.
En su discurso a la nación, el presidente guatemalteco reconoció que en el país existe pobreza, marginación y desigualdad, pero, para la CONIC, lo que no está claro es con qué política el gobierno va a enfrentar esta situación.
Según la ONU, Guatemala es uno de los países del mundo con mayor disparidad en la distribución de la tierra y del capital.
El 62,5 por ciento de las áreas cultivables del país están en manos de 1,5 por ciento de terratenientes, mientras que 94,1 por ciento de la población apenas dispone de 18,6 por ciento de la tierra.
El gobierno admitió que en estos momentos hay más de 600 mil personas, integrantes de 128 mil familias, con problemas de tierra, lo cual es un grave problema en este país, que ocupa el tercer lugar en Latinoamérica con mayor porcentaje de población rural.