Comunidades indígenas q'eqchi's
exigieron hoy el cese de las actividades de la empresa minera
EXMIBAL en el departamento de Izabal, nororiente de Guatemala,
por considerarlas un peligro para la vida, la cultura y el
medio ambiente.
Pobladores del Sector V del Consejo Comunitario de Desarrollo
(COMUDE) de El Estor, en Izabal, expresaron que las labores
de extracción destruyen los bosques, los ríos,
las plantaciones, provocan enfermedades y violan los derechos
indígenas contemplados en los acuerdos de paz suscritos
en 1996.
Además instaron a respetar el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), referido
a los derechos de los pueblos aborígenes, y pidieron
a diputados guatemaltecos tomar cartas en el asunto.
"Exigimos el retiro inmediato de la EXMIBAL de las áreas
ocupadas y una indemnización por los daños
provocados a los cultivos, y que las reuniones convocadas
por la comuna sean amplias, con la participación de
los asesores y grupos pro derechos humanos", expresaron
los q'eqchi's en un comunicado difundido este jueves.
El texto subrayó que los pobladores no han recibido
información acerca de los proyectos mineros que realiza
la referida empresa en El Estor y "están cansados
de los engaños de las autoridades, especialmente la
municipalidad, que favorece a las compañías
y no a los indígenas".
Los campesinos e indígenas pidieron que, además
de los diputados al Congreso por Izabal, intervenga el Fondo
de Tierras para verificar la legalidad de la concesión
a favor de la EXMIBAL.
Asimismo, demandaron la restitución en el cargo del
representante comunitario ante el Sector V del COMUDE, Oscar
Coy, y responsabilizaron al alcalde, Rigoberto Chub, de cualquier
represalia que ocurra contra los dirigentes del movimiento
opuesto a la actividad de la compañía canadiense.
Por otro lado, los comunitarios pidieron el fin de los desalojos
campesinos ejecutados por fuerzas policiales, en particular
los ocurridos recientemente en varios lugares de la Región
Q´eqchi´, donde las familias han sido sacadas
violentamente de sus propiedades ancestrales.
Actualmente, 385 regiones montañosas del país
están en la mira de las empresas mineras, muchas de
ellas realizando procesos de exploración y explotación,
lo que es rechazado por entidades y activistas ambientales
ante la presunción de que "el suelo quedará inservible
y los recursos naturales desaparecerán".