El cierre de 51 maquiladoras el año pasado en Guatemala forma parte de una estrategia para explotar más a los trabajadores centroamericanos, afirmó hoy Carolina Enríquez, del Instituto Sindical de América Central y el Caribe.
Entrevistada por Prensa Latina, la analista laboral señaló que estas fábricas cerraron en Guatemala pero sin duda abrirán en otro país del istmo donde tengan mayores facilidades para aprovecharse de la mano de obra local.
El problema de las maquilas -explicó- se debe analizar más a nivel regional que nacional, porque lamentablemente hay una especie de competencia entre los países centroamericanos para ofrecer mayores libertades legales a este tipo de empresas.
La industria maquiladora trae sus propias máquinas y materias primas y saca del país el producto terminado, y el único beneficio que deja localmente es el empleo de mano de obra, contratada en condiciones muy precarias.
Generalmente disfrutan de muchas libertades legales, no cumplen el código laboral ni el de seguridad social y se les exonera de varios impuestos, recordó.
Enríquez dijo que esto provoca un detrimento progresivo de las condiciones de trabajo y convierte en letra muerta las leyes de protección al obrero.
Un ejemplo de ello -señaló- es que de unas 250 a 300 industrias maquiladoras que hay en Guatemala, sólo existen tres sindicatos en ese sector, toda vez que el despido es inmediato cuando se pretende iniciar algún tipo de organización gremial.
Agregó que entre los abusos denunciados están el no dar las prestaciones de ley, imponer turnos de trabajo excesivos sin pagar salarios extras, acoso sexual y la expulsión de sus puestos de las mujeres embarazadas.
El Instituto Sindical de América Central y el Caribe reconoce la necesidad del empleo y de trabajar en las maquilas, pero afirma que debe ser en condiciones dignas y decentes, bajo resguardo de las garantías legales.
Lamentablemente el creciente desempleo en Guatemala hace que las personas estén dispuestas a aceptar cualquier condición, lo cual es aprovechado por estos empresarios cuyos capitales generalmente son de origen taiwanés o sudcoreano, denunció Enríquez.
Por su parte los representantes de la industria maquiladora en Guatemala dijeron que el cierre de las 51 fábricas, que dejó sin trabajo a 38 mil personas el año pasado, se debió a la necesidad de "reestructurarse".
Para Enríquez, sin embargo, se trata de una estrategia en la cual las maquilas "cierran en Guatemala, abren en Nicaragua y si les va mal lo hacen en Honduras, buscando siempre mayores ventajas para incrementar sus ganancias".
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