Representantes de diversos sectores populares de Guatemala condenaron la actividad minera de metales a cielo abierto, practicada por transnacionales, que está causando hoy un grave daño al medio ambiente en la zona occidental del país.
En un foro celebrado en el municipio de Sipacapa, del departamento de San Marcos, pobladores de todo el territorio reafirmaron su rechazo a esta actividad extractiva, la cual se realiza a pesar de la negativa de las comunidades afectadas.
Mario Tema, dirigente local, recordó que el 18 de junio de 2005 se realizó en varias zonas una consulta popular durante la cual los habitantes dijeron no a la minería química de metales a cielo abierto.
A pesar de ello comenzó a funcionar la mina de oro Merlin, propiedad de la empresa Montana, una subsidiaria de la firma Glamys Gold radicada en Estados Unidos, cuya concesión abarca amplios terrenos de Sipacapa y el municipio de San Miguel Ixtahuacán.
La tecnología aplicada en la Merlin se basa en la perforación de los montes, que son prácticamente triturados, y luego las toneladas de material obtenido se bañan en una mezcla de agua con cianuro para separar la tierra del oro, explicó Tema a Prensa Latina.
El antropólogo chileno Sergio Padilla, del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Mineros, comentó que para realizar el proceso se utiliza un promedio de 200 mil litros de agua por hora con un grave daño para las reservas naturales del líquido.
En los alrededores de la instalación se observan ya promontorios de tierra procesada, los cuales contienen venenos como cianuro y arsénico que por efecto de las lluvias se filtran y dañan el manto freático y los terrenos circundantes, explicó Padilla.
Juventina López, representante de la Coordinadora Nacional Indígena Campesina, llamó a defender el medio ambiente porque forma parte de una herencia cultural milenaria y es un elemento vital del equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.
Además, señaló López, estas empresas extraen la riqueza de la tierra y no dejan nada a cambio a las comunidades, que seguirán habitando en pobreza extrema y en un territorio deforestado, contaminado e incapaz de contribuir a su sostenimiento.