Sectores oficiales, indígenas
y académicos advirtieron hoy que la multiculturalidad
en Guatemala es imposible sin libertad, respeto y tolerancia
hacia los tres grupos raciales que conforman esta nación.
El pronunciamiento emanó de una exposición
interactiva sin precedentes aquí, denominada ¿Por
qué estamos como estamos?, inserta en una campaña
nacional de diálogo interétnico que promueve
el Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica
(CIRMA) bajo el título "Nuestra diversidad es
nuestra fuerza".
"La multiculturalidad no es posible sin libertad, la
cual es indispensable para conservar la identidad y compartir
los valores entre los guatemaltecos", subrayó el
académico Roberto Gutiérrez, uno de los testigos
de honor de la campaña junto a la Premio Nobel de
la Paz 1992, la indígena Rigoberta Menchú.
Menchú recomendó al gobierno y a la sociedad
en general utilizar como "una herramienta permanente" el
Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas,
parte del armisticio suscrito en 1996 para poner fin a 36
años de conflicto armado en Guatemala.
Al lamentar que ese acuerdo se ha incumplido casi en su
totalidad, denunció que muchos aborígenes se
ven obligados a dejar sus trajes típicos o a renunciar
a sus idiomas para poder conseguir empleos y mejores oportunidades
de vida en centros urbanos.
"Hoy debe pensarse en una nueva agenda, partiendo del
hecho de que nuestra diversidad es fuerza, orgullo e identidad",
agregó la dirigente indígena, para luego advertir
que "nada cambia si el proyecto (promovido por el CIRMA)
no se convierte en metodología".
En opinión de la también embajadora de buena
voluntad de los acuerdos de paz, la estrategia futura debe
ser de paz, pero ésta y la diversidad "pasan
por el respeto al otro" y en ese sentido, destacó la
necesidad de que el gobierno adopte acciones en materia de
educación y los medios dejen de "victimizar" a
los indígenas.
"Quitemos el folclor y los estereotipos, y tratemos
de crear nuevos paradigmas", demandó, al fustigar
la tendencia oficial a utilizar a ese mayoritario segmento
de la población como pura imagen para fomentar el
turismo.
Por su lado, el vicepresidente Eduardo Stein admitió que
este "es un país terrible, de desigualdades y
exclusiones, muy discriminatorio, donde se ve la idea tan
venenosa y perniciosa de que el atraso de Guatemala se debe
al lastre de los indígenas".
La exposición abierta al público desde hoy
hasta el 22 de septiembre lanza el desafío a los guatemaltecos
para comprender a cada miembro de la sociedad como sujeto
de una historia concreta y profunda, a veces trágica
y cruel, pero rica y diversa, explicó Tani Marilena
Adams, directora ejecutiva del CIRMA.
Tras indicar que un propósito es despertar la introspección
y la curiosidad entre los mayas, xincas, garífunas
y ladinos (o blancos) que habitan Guatemala, Adams invitó a
todos a "eliminar las cegueras que heredaron de cada
una de sus identidades, las frustraciones, 'culpabilización',
prepotencias e impotencias".