Al cumplirse hoy un mes del asesinato en Guatemala de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano y su piloto, las autoridades carecen de evidencias sobre los móviles y los autores intelectuales del crimen.
Aunque cuatro investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) fueron detenidos acusados de la ejecución del múltiple asesinato, el caso se desvaneció cuando estos a su vez murieron baleados y degollados en una cárcel de máxima seguridad.
Un quinto implicado en el hecho, Marvin Contreras, se entregó a los tribunales y confirmó la participación en la masacre de los policías, los cuales dijeron buscar un cargamento de droga en el vehículo de los parlamentarios.
Gustavo D'Aubuisson, William Pichinte y José Ramón González, así como su chofer Gerardo Ramírez, fueron interceptados el 19 de febrero por los agentes a su llegada a esta capital, quienes los retuvieron por varias horas antes de darles muerte.
La ejecución edxtrajudicial de Luis Herrera, Korky López, Adolfo Gutiérrez y Marvin Escobar, todos de la Dirección de Investigaciones Criminales de la PNC, hace pensar en la presencia de poderes oscuros en los aparatos de seguridad.
El escándalo costó ya el puesto a dos altos funcionarios de la policía y la interpelación en el Congreso de la República del titular de Gobernación, Carlos Vielmann, aunque este proceso no ha arrojado luz sobre el caso.
De su lado, el presidente salvadoreño, Antonio Elías Saca, demandó la presencia de los fiscales para que informen a los familiares de las víctimas el resultado de sus investigaciones.
Asimismo en esta capital se entrevistarán el Arzobispo de Guatemala, el Rector de la Universidad de San Carlos y el Procurador de los Derechos Humanos con la directiva del Congreso para discutir un proyecto de depuración de la policía.
"Lo fundamental es que abandonen la policía elementos que no son deseables y que la población guatemalteca recupere la confianza en sus fuerzas de seguridad" aseguró el Cardenal Rodolfo Quesada Toruño al anunciar la reunión.