Organizaciones populares avalaron hoy la postura de grupos
similares de Centroamérica
opuestos a pactos comerciales promovidos por Estados Unidos
que afectarán la economía y el medio ambiente
de sus países.
El Frente Petenero contra las Represas (FPCR), agrupación
creada en el norteño departamento de Petén,
propuso unificar acciones contra los megaproyectos que amenazan
con hacer desaparecer las comunidades y la rica y extensa
biodiversidad en esa región fronteriza con México.
De acuerdo con Faustino Calmo, del FPCR, es urgente y necesaria
una coordinación a nivel mesoamericano para frenar
las iniciativas impulsadas por organismos como el Banco Mundial,
el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario
Internacional y, por extensión, Estados Unidos.
En ese sentido, fustigó proyectos como el Plan Puebla
Panamá (PPP), auspiciado con fuerza por el presidente
mexicano, Vicente Fox, y aceptado por los gobiernos de Centroamérica,
Belice y Panamá, y los Tratados de Libre Comercio
(TLC), que -dijo- buscan extraer y exportar los recursos
energéticos de la región.
Igualmente, criticó la esencia del Area de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), como mecanismo mediante
el cual la Casa Blanca pretende asimilar al resto del continente,
según denunciaron organizaciones populares.
"Ante la embestida global, por iniciativa de Washington,
la respuesta de los pueblos de Mesoamérica será de
gran magnitud, en resistencia y lucha", aseguró Calmo.
Recordó que representantes de varias comunidades
potencialmente perjudicadas con la construcción de
represas se reunieron a finales de julio pasado en El Salvador
y exigieron a los gobiernos la cancelación de proyectos
hidroeléctricos y privatizadores del agua.
En ese sentido, también demandaron la adopción
de programas y políticas generadoras de un desarrollo
más humano y real, que respondan a las necesidades
de las comunidades y no a intereses transnacionales.
El FPCR asegura estar a favor de lo que define como cambios
sin imposición, siempre que redunden en un "desarrollo
humano sostenible, constructivo, en el cual se respete la
vida y el pueblo se apodere de su propio beneficio".
Por otro lado, líderes de organizaciones del también
norteño departamento guatemalteco de Quiché manifestaron
su repudio al TLC entre Centroamérica y Estados Unidos,
además de acusar a la administración del presidente
Oscar Berger de parcializar sus informes respecto a ese pacto,
para favorecer al empresariado.
Lucas Argueta, de la Defensoría Indígena y
miembro del Comité de Justicia, expresó que
aunque los funcionarios gubernamentales lo niegan, el TLC
es parte del Plan Puebla Panamá, el cual contempla
toda la infraestructura para hacer más fácil
la movilización de mercancías del norte hacia
Centroamérica.
Isabel Can, de la Red de Organizaciones Mayas, calificó el
entendimiento comercial como un gran monstruo contra el que
el país no podrá competir, y dentro del cual
las transnacionales cometerán violaciones de los derechos
humanos, especialmente en las maquilas y las empresas mineras.