A 10 años de la paz en Guatemala, una de las grandes deudas sigue siendo hoy el esclarecimiento de la verdad, la justicia y el resarcimiento a las miles de víctimas del conflicto armado interno.
Así lo declaró a Prensa Latina la directora ejecutiva del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH), Edda Gaviola, en el Tercer Encuentro sobre Racismo y Genocidio, efectuado en esta capital.
Durante los 36 años de guerra, más de 200 mil personas murieron, en su mayoría indígenas, como parte de la política de exterminio lanzada por el Estado, a través de sus órganos represores, y que incluyó masacres, tierra arrasada y desapariciones forzadas.
Aunque se ha intentado compensar económicamente a las víctimas, estas son heridas muy profundas que pasan fundamentalmente por el enjuiciamiento a los represores, declaró Gaviola.
Juan Francisco Soto, coordinador del área de Justicia y Reconciliación de CALDH, se refirió también a la persistencia de la impunidad.
Pese a la firma de la paz, continúan los allanamientos y las amenazas contra activistas humanitarios, sin que hasta el momento se haya hecho una investigación profunda de los casos, declaró Soto a Prensa Latina.
Según la directora de CALDH, en Guatemala se necesita un proceso de mirada interna, de reflexión profunda, para que la historia no se repita.
"Estoy convencida de que para el futuro del país es muy importante que la justicia empiece a caminar", concluyó.