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Más consumismo, alcohol libre y accidentes en Navidad guatemalteca
Por MSL/Ulises Canales L .- Guatemala, 24 de diciembre de 2004

Aunque para los guatemaltecos la Navidad tiene muchos rostros, aquellos con poder adquisitivo caen hoy en un desenfrenado consumismo que, amén del tradicional regalo, incluye más alcohol y, por extensión, más proclividad a los accidentes.

Desde los grandes almacenes, con ofertas de artículos que se antojan tentadoras, hasta el amplio sector de comerciantes de la economía informal, que intenta en diciembre "hacer su agosto", la voracidad del mercado hace rehén a muchos chapines.

Si bien la escena de calles, plazas, establecimientos y lugares de expendio de comida atestados de gente se repite por doquier, el hormiguero en que devino la capital de Guatemala dista mucho del ambiente de paz y meditación que enarbola la festividad religiosa.

En un recorrido por la céntrica zona uno capitalina, Prensa Latina constató la puja incesante entre comerciantes establecidos y pregoneros ambulantes que desafían el frío, la sed y el hambre, con tal de llevarse al bolsillo unos quetzales (moneda nacional).

Marcio Vélez, un niño de 12 años de edad, asegura que "la Navidad de los pobres es así", en su caso vendiendo artículos alegóricos durante más de 17 horas en el centro, con el modesto fin de "cenar al menos un pache (tamal de papa) y aguas (refrescos)".

Y ciertamente, el forastero que por estos días llegue a Guatemala queda atónito por los contrastes de la Navidad, con avenidas y edificios bien iluminados que opacan la realidad de zonas marginales con chozas sin agua potable ni servicio eléctrico.

Lo que muchos se preguntan -sin conseguir respuesta- es de dónde sale esa aparente capacidad de compra en un país donde las estadísticas indican que más del 80 por ciento de sus 11,2 millones de habitantes es pobre o paupérrimo.

Lo cierto es que el consumismo toca todo y a casi todos, al punto que con el argumento de no interrumpir las celebraciones navideñas en hoteles, discotecas y colonias, el gobierno modificó el reglamento de expendio de bebidas alcohólicas.

Esa normativa, conocida popularmente como Ley Seca, prohíbe vender licor entre la 01:00 y las 07:00 hora local (06:00 y 13:00 GMT), pero se pasará por alto durante Navidad y año nuevo.

El propio presidente Oscar Berger afirmó que la medida pretende que la gente pueda "tomarse unos traguitos" los días 24, 25 y 31 de diciembre, y el 1 de enero, sin que la policía capture a los bebedores ni multe a los establecimientos que venden licor.

Lo contrastante, según otras fuentes oficiales, es que el 80 por ciento de los percances viales ocurre en la noche y la madrugada, como norma causados por automovilistas ebrios.

Cuerpos de socorro aseguran que desde la primera semana de diciembre se reportan de 15 a 20 accidentes de tránsito, sólo en la ciudad capital, mientras en la morgue del Organismo Judicial ingresan cada siete días de 10 a 15 cadáveres por esas causas.

En medio del ir y venir de vendedores, compradores y curiosos, el cardenal Rodolfo Quezada recomendó calma, recogimiento y cero alcohol, pero para los chapines en Navidad la suerte ya está echada, aún con el alarmante clima de violencia que sacude al país.

Tomado de www.prensalatina.com.mx


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