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Cardenal de denuncia impunidad al ordenar nuevos obispos
Por LAC/Ulises Canales L. - Guatemala, 25 de septiembre de 2004

El cardenal de Guatemala, Rodolfo Quezada, denunció hoy el clima de impunidad que prevalece ante atentados cometidos contra miembros de la Iglesia Católica, durante una ceremonia de ordenación de nuevos obispos.

En presencia del presidente guatemalteco, Oscar Berger, Quezada mencionó los asesinatos de los religiosos Hermógenes López, en 1978, y de Juan José Gerardi, en 1998, y lamentó que "las promesas de las autoridades para esclarecer todos estos crímenes se han quedado en la más nefasta impunidad".

"A lo largo de toda la iglesia, la predicación del evangelio en materia de fe y de moral llevó a muchos obispos al exilio, en Guatemala también han comido su pan en el destierro expulsados por dictadores domésticos varios de mis antecesores", deploró, al ordenar como obispos a Gonzalo de Villa y Rodolfo Mendoza.

En ese sentido, citó los casos de los religiosos Bernardo Piñol de Aizinena y Ricardo Casanovas, en el siglo XIX, y del jesuita Luis Muñoz, en el XX, para pedir a las instituciones del gobierno que hagan un esfuerzo por esclarecer los crímenes recientes y evitar que se queden en la impunidad.

Quezada recordó que desde su ingreso a la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG), en 1972, conoció a obispos comprometidos en situaciones difíciles "como hacer que la gente golpeada por la dolencia hable, como el caso monseñor Gerardi", asesinado luego de publicar un documento en el que denunció la represión militar.

Aludió, además, al acompañamiento dado a las personas de las Comunidades de Población en Resistencia y a todos los que tuvieron que huir durante el conflicto armado (1960-1996) a México, así como a las que hoy son azotadas por la ola de criminalidad en el país.

En otra parte de la homilía, el presidente de la CEG hizo referencia implícita a una reciente fricción con el gobierno por declaraciones del presidente Berger en Nueva York sobre la postura crítica de la Iglesia en relación a las concesiones mineras que se pretenden hacer a empresas extranjeras.

Berger manifestó hace días en una reunión con empresarios norteamericanos que "los obispos (de su país) están un poco desactualizados. Están agarrando una bandera un poco populista, dicen no a las hidroeléctricas, pero no dicen por qué, no a la minería y están negando muchas oportunidades a Guatemala".

Reiterando su reacción pública a esas expresiones, Quezada destacó que los fieles exigen a los obispos que sean "pastores solícitos, presentes en los momentos difíciles y en los tristes" y acojan a los más necesitados.

"Esa es la interpretación genuina de la opción preferencial (de la Iglesia) por los pobres, que no es ningún populismo", recalcó el prelado, quien antes de ser interrumpido por una ovación aseguró que los obispos guatemaltecos "unidos, con el presidente que sea", forman una de las mejores conferencias episcopales del continente.

Tomado de www.prensalatina.com.mx


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