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Demandan nuevos compromisos entre firmantes de la paz
Por LAC/Ulises Canales L.- Guatemala, 27 de octubre de 2004

La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, instó hoy a los signatarios de los acuerdos que pusieron fin a 36 años de guerra en Guatemala a asumir nuevos compromisos para cumplir los asuntos del armisticio aún pendientes.

"Es necesaria una nueva agenda para identificar los problemas actuales y trazar metas de solución", indicó Menchú al intervenir en la inauguración del congreso internacional "Construyendo la paz: Guatemala desde un enfoque comparado".

La reunión abierta por el presidente de este país, Oscar Berger, es promovida por la Misión de Verificación de la ONU para Guatemala (MINUGUA) y sesionará tres días con la participación de expertos de unas 10 naciones, en su mayoría latinoamericanas.

La dirigente indígena guatemalteca sentenció que el diálogo y la negociación deberán ser requisitos para solucionar la desigualdad social, la discriminación contra los pueblos indígenas, mujeres y campesinos, y conseguir una paz firme y duradera "que todavía no llega a la meta".

Menchú coincidió con el jefe de la MINUGUA, el alemán Tom Koenigs, en que ocho años después de la firma de la paz entre el gobierno y la guerrilla guatemalteca (29 de diciembre de 1996), prevalece en esta nación un profundo debilitamiento de la institucionalidad democrática de dicho pacto.

Lamentó que el Congreso no haya aprobado aún las normas que harían sólida la institucionalidad de los acuerdos, además de que se carece de instrumentos efectivos para combatir a fondo la impunidad judicial y las violaciones de los derechos humanos.

Koenigs reconoció que el presidente Berger impregnó en menos de nueve meses gran dinamismo al arreglo pacificador, con la reducción drástica del ejército, el pedido de perdón a nombre del Estado por las atrocidades durante la guerra contra la población civil y la entrega de los primeros fondos para resarcirlas.

Sin embargo, mencionó como retos futuros inmediatos la consolidación del Estado de Derecho, la erradicación de la pobreza y el combate al racismo y la discriminación, pues uno de los temas más atrasados es el referido a la Identidad y Derechos de la mayoritaria población aborigen.

A ocho años los acuerdos de paz siguen vivos y relevantes, pero son deplorables los problemas de seguridad pública, justicia, la baja carga tributaria, "la más baja del mundo" (menos del 10 por ciento del Producto Interno Bruto), y los conflictos por la tierra, subrayó el diplomático.

Al respecto, recomendó a las autoridades y pobladores de Guatemala que para evitar el fracaso del proceso de reconciliación deben "saber a dónde desean ir, no olvidar la seguridad, y mantener el rumbo" para construir un compromiso a largo plazo, que debe ser revitalizado entre los protagonistas del proceso.

Por su lado, Berger agradeció el respaldo de la comunidad internacional al cumplimiento del entendimiento de 1996, y dijo ser conciente de que la construcción de la paz "requiere superar las causas que dieron origen al conflicto armado", pero admitió que la situación del país es preocupante y potencialmente convulsa.

"Mi gobierno está plenamente conciente de los grandes retrasos de los acuerdos de paz, básicamente el referido a los indígenas. Guatemala es una patria inconclusa", expresó el mandatario.

Fuente: www.prensalatina.com.mx


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