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Usan exámenes ADN para aclarar crímenes
Por Mica Rosenberg - Guatemala, 18 de diciembre de 2005

Cajas de huesos de fosas comunes cubren las paredes de un laboratorio al aire libre, donde los restos de hombres, mujeres y niños asesinados durante la guerra civil guatemalteca de 36 años de duración esperan a ser identificados.

Muchas de sus familias han esperado agónicamente durante décadas para poner los huesos a descansar.

Mientras pocos de los asesinos han sido procesados, los investigadores ahora esperan movilizar la justicia mediante el uso de avanzados exámenes de ADN para identificar los restos humanos a partir del próximo año en un primer esfuerzo a gran escala en Latinoamérica.

Los investigadores de la Fundación de Antropología forense de Guatemala esperan que los exámenes provean piezas claves de evidencia para castigar a aquellos responsables por las masacres durante los conflictos armados que se cobraron unas 200.000 vidas.

Tal tecnología ha sido usada para identificar a las víctimas de los ataques al World Trade Center el 11 de septiembre del 2001 y a las víctimas de la guerra en Bosnia.

Pero ahora por primera vez será usada a mayor escala para ayudar a resolver asesinatos y desapariciones ocurrieron durante las "guerras sucias" en América Latina.

El Comité de Apropiaciones del Senado de Estados Unidos destinó tres millones de dólares para análisis del ADN de esqueletos exhumados de terrenos usados como fosas clandestinas en Guatemala, Argentina y Perú. Se espera que las tareas comiencen a principios el año que viene.

Argentina probablemente recibirá cerca de 1,4 millones de dólares y los otros dos países 800.000 dólares cada uno.

"Es importante para las familias de aquellos asesinados o desaparecidos, al igual que para la causa de la justicia internacional", dice el senador Patrick Leahy, un demócrata de Vermont quien encabezó la propuesta de financiar los exámenes de ADN.

"Mediante la exposición de la verdad acerca de lo sucedido podemos ayudar a prevenir atrocidades en el futuro", agrega.

FOSAS COMUNES

Luego de las guerras en los Balcanes y los ataques del 11 de septiembre, laboratorios privados desarrollaron técnicas aceleradas de análisis de ADN y programas de computación para procesar miles de secuencias genéticas a la vez.

El grupo tecnológico Bode, una unidad de análisis en Virginia que es parte del gigante banco de datos ChoicePoint, llevó adelante 18.000 exámenes de restos descompuestos y contaminados para identificar a las víctimas del World Trade Center.

Si bien la evidencia basada en el ADN es a menudo reunida por la policía en los países desarrollados, ha habido pocos exámenes en Guatemala a causa de la falta de fondos.

Ello ha representado una dificultad para los antropólogos forenses en la identificación de las víctimas de crímenes de guerra, muchas de las cuales estaban apiladas en fosas comunes secretas.

Los investigadores tratan de juntar las declaraciones de testigos presenciales sobre más de 3.000 cuerpos exhumados desde 1992, con evidencias físicas como la ropa o los dientes, sin la ayuda de información genética.

En las oficinas de la fundación, parientes de mayas en vestimentas tradicionales observan mientras los antropólogos examinan cajas toráxicas de trece esqueletos recientemente extraídos de fosas comunes en Quiche y Chimaltenango, dos de las regiones más violentas durante la guerra civil.

Los huesos son lavados, analizados con rayos X, cuidadosamente identificados y catalogados. Después de ser identificados, son colocados en simples ataudes de madera para que los familiares finalmente puedan celebrar sus respectivos entierros.

Los nuevos fondos les permitirán a los antropólogos guatemaltecos enviar muestras óseas a los laboratorios Bode para exámenes de ADN.

Esa evidencia, junto a muestras de sangre de miembros de la familia con vida, puede aportar importantes evidencias para futuros procesos.

CRIMENES IRRESUELTOS

Muchos de los muertos fueron masacrados en aldeas de las altas tierras indígenas. La mayoría eran víctimas de las fuerzas del gobierno según el informe de la Comisión de la Verdad de la Nación, emitido después de que terminó la guerra con un acuerdo de paz agenciado por Naciones Unidas en 1996.

Pero muchos crímenes de guerra permanecen irresueltos.

En la ciudad de Comalapa en el sur de Guatemala, la fundación desenterró unos 210 cuerpos de los alrededores de una base militar, muchos muertos en los años '80 durante el gobierno de ex dictador Efrain Ríos Montt. Sólo una persona ha sido identificada hasta ahora.

"Las personas eran capturadas y sacadas de sus hogares", dice Fredy Peccerelli, el director de la fundación quien ha recibido amenazas de muerte por su trabajo. "Fueron enterrados en diferentes lugares a lo largo de un extenso período, de modo que identificarlos es muy complejo".

Peccerelli espera que la nueva iniciativa de exámenes genéticos pueda conducir a investigaciones más rigurosas de crímenes pasados y presentes, en una nación con uno de los más altos índices de muerte por asesinato en América Central.

"Sólo cerca del 5 por ciento de las investigaciones de homicidio en Guatemala se basan en evidencias científicas", dijo Peccerelli. "Espero que esto le empiece a mostrar a los fiscales y a los jueces que para atrapar a los responsables, contamos ahora con mejores herramientas".

Fuentes: http://ar.today.reuters.com


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