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Rehabilitan 'pabellón de la muerte' a la espera de futuras ejecuciones
Por la redacción de Terra España - Guatemala, 16 de febrero de 2008

El 'pabellón de la muerte', la sala ubicada dentro de la cárcel donde se ejecuta a los reos condenados a la pena máxima en Guatemala, ha empezado a ser rehabilitada, tras la decisión del Parlamento de volver a aplicarla.

Son los mismos reos de la Granja Penal de Rehabilitación Pavón, localizada a unos 26 kilómetros al sureste de la capital guatemalteca, en donde se encuentra el pabellón, los que trabajan en la remodelación.

Esa sala de ejecución fue construida en 1997, cuando la inyección letal sustituyó al fusilamiento en ejecución de la pena de muerte.

El portavoz del Sistema Penitenciario, Nery Morales, explicó a Efe que el pabellón, que se utilizó por última vez en junio de 2000, está siendo remozado para que esté en condiciones óptimas en el momento en que los Jueces de Ejecución Penal ordenen la ejecución de alguno de los 41 reos actualmente condenados a muerte.

El pasado martes el Parlamento de Guatemala le adjudicó al presidente la potestad de otorgar o no el indulto a los reos sentenciados a la pena capital, con lo que solventó un vacío legal surgido en 2000, cuando la Corte de Constitucionalidad (CC) declaró inconstitucional la ley que facultaba conceder la gracia a los condenados.

Mientras se aclaró el conflicto regulador de la conmutación de la pena de muerte, fue suspendida la aplicación de la sanción.

El presidente guatemalteco, Alvaro Colom, ha declarado que respetará la decisión de los tribunales y anunciado que no concederá el indulto a los reos que lo soliciten.

Efe constató como las tétricas y deterioradas paredes del 'pabellón de la muerte' se pintan ahora de color blanco y los barrotes, de negro.

El área cuenta con un dormitorio o 'capilla ardiente' en donde el reo que será ejecutado pasa sus últimas horas antes de morir, así como un servicio sanitario, una capellanía y la sala donde el condenado recibe el suero letal.

También hay una sala de autoridades, separada únicamente por un cristal, en donde, de acuerdo con la ley, el juez ejecutor, delegados de la Fiscalía, la familia del sentenciado, médicos, forenses y la prensa, presencian la ejecución.

El salvadoreño Walter Rivera, que cumple una sentencia de 50 años de prisión por secuestro, y que participa en los trabajos de rehabilitación del pabellón, sirvió de 'modelo' para probar las correas de cuero con las que los condenados son atados a la camilla en las que reciben el suero letal.

Rivera, que no está condenado a muerte, participó de forma voluntaria en los trabajos de limpieza.

El suero letal que se aplica a los condenados está compuesto de tiopenthal, bromuro de pancuronio, cloruro de potasio, dormicum ampolla y dextrosa, una mezcla de relajantes musculares, y anestésicos que paralizan el cuerpo diez minutos después de ser aplicada.

El método de ejecución contempla el suministro de un relajante muscular que duerme al reo unos 15 minutos antes de le sea aplicada la inyección letal.

Hasta ahora, el 'pabellón de la muerte' ha tenido tres ocupantes, desde que la inyección letal sustituyó al fusilamiento, considerado 'inhumano' por diversas organizaciones, entre ellas la Iglesia Católica, que se sigue oponiendo a la pena de muerte en Guatemala.

El primero en recibir la mortífera inyección fue el campesino Manuel Martínez, el 10 de febrero de 1998, hallado culpable en todas las instancias del asesinato a tiros de siete miembros de una familia, y a quien el entonces presidente, Alvaro Arzú, le negó el indulto.

Los últimos dos en pasar por el pabellón, el 29 de junio de 2000, fueron el comerciante Luis Amílcar Cetín Pérez y el agricultor Tomás Cerrate Hernández, por el secuestro y posterior asesinato de Isabel Bonifasi de Botrán.

El presidente de la época, Alfonso Portillo, también les negó la gracia.

Según Morales, de los 41 reos que en la actualidad han sido condenados a muerte, 19 estarían por solicitar el indulto al presidente Colom.

'Los reos que fueron condenados a muerte no son ningunos angelitos, cometieron crímenes horribles. Deben pasar a mejor vida', según el diputado opositor Pablo Duarte, cuyo Partido Unionista fue uno de los que aprobó la ley que faculta al presidente dar o no el indulto.

Fuente: www.terra.es - Ref.: EFE


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