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Multimillonario de Guatemala acusado de asesinar a mujer hispana de Los Ángeles en un viaje a Sudáfrica
Por Jorge Morales Almada - Guatemala, 2 de agosto de 2017

Hace dos años una exitosa empresaria hispana de Los Ángeles fue brutalmente asesinada cuando se encontraba de viaje en Sudáfrica. El hombre que la acompañaba es miembro de una acaudalada familia de Guatemala y el principal sospechoso del crimen. Esta es la historia de un asesinato que ha llevado a los padres de la víctima a hacer lo que sea posible para que se haga justicia.

Gabriela Kabrins Albán era una existosa empresaria hispana de Los Ángeles que la noche del martes 28 de julio de 2015 fue salvajemente asesinada.

El cuerpo de Gaby Albán, como era conocida, fue encontrado en el cuarto del hotel donde se hospedaba, en el paradisiaco y fastuoso balneario de Camps Bay, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Las huellas de violencia en el cadáver advertían una brutal golpiza que le destrozó la dentadura, ya que su rostro habría sido azotado contra el suelo y la pared. Una pinza para rizar el cabello y medio kilo de cocaína eran elementos que se incluían en la escena del crimen de esa habitación de hotel completamente desordenada.

El reporte del forense determinó que Gaby Albán murió por estrangulamiento, pero que además sufrió hemorragia cerebral por los golpes que recibió y que antes de fallecer había sido abusada sexualmente con la pinza para el cabello.

La Policía de Ciudad del Cabo consideró que el asesinato había sido tan cruel que “no era apto para el consumo público”, ya que la mujer había sido víctima de un horrible ataque sexual y que en su cuerpo semidesnudo tenía un mensaje –supuestamente satánico– que fue escrito con excremento.

El sospechoso del asesinato es Diego Carlos Estuardo Dougherty Novella, un hombre de 43 años de edad que en la parte izquierda del cuello luce un tatuaje en forma de escudo con el número 13.

Es miembro de una multimillonaria e influyente familia de Guatemala que es propietaria de Cementos Progreso (CEMPRO), una compañía fundada en 1899 y que está valorada en más de 1,000 millones de dólares.

La prensa guatemalteca se refiere a Diego Dougherty Novella como un junior que nunca ha tenido que trabajar, un playboy que se la pasaba de fiesta y viajando, la 'oveja negra' de la familia y un hombre que es mentalmente inestable.

Diego Dougherty Novella fue arrestado a la mañana siguiente del asesinato, al poco tiempo de que empleados del hotel descubrieron el cuerpo y él paseaba por la playa.

Un reporte del tribunal donde está siendo juzgado, contiene una declaración del acusado en la que asegura que la noche del asesinato tuvo alucinaciones, que estaba recibiendo mensajes en clave Morse mientras simulaba tocar la guitarra al caminar por la playa donde pensó que había visto al cantante David Bowie.

El alucinante viaje a Sudáfrica

Diego había invitado a Gaby a Sudáfrica para someterla a un tratamiento purificador luego de que ella fuera diagnosticada, primero con la enfermedad de Addison y luego con la enfermedad de Lyme.

Sin embargo, aparentemente el multimillonario guatemalteco estaba más interesado en una combinación de hierbas alucinógenas que solía consumir por aquellos lares.

El hecho de que Diego Dougherty Novella es adicto a ciertas drogas ha quedado asentado en el tribunal y es parte del argumento legal que prepara la defensa y con lo que se justificó la presencia de medio kilo de cocaína en el cuarto del hotel.

Además, indica el reporte, la noche del homicidio el propio inculpado reconoció haber tomado un coctel de sceletium, dronabinol y cannabis.

“Estas sustancias causaron un efecto desinhibidor sobre mí, haciéndome responder de manera anormal”, refiere la exposición que hizo Diego cuando se declaró no culpable al iniciar el juicio en su contra en mayo pasado.

La defensa legal ha pretendido durante el juicio, mediante la presentación de un panel médico, establecer que en el momento del asesinato Diego Dougherty Novella sufría de “responsabilidad disminuida” debido a la ingesta de drogas.

¿Quién era Gaby?

Gaby Albán tenía 39 años, era de ascendencia mexicana y nació en Los Ángeles, donde en 2002, a la edad de 23 años, fundó junto con su amigo Martín Llorens la agencia de relaciones públicas PR Conexión para dar inicio a una exitosa carrera empresarial que terminó esa noche de verano que la estrangularon.

En el medio de los publirelacionistas de Los Ángeles y entre sus, Gaby Albán era descrita como talentosa, profesional y perfeccionista.

Estudió en la Universidad de Pepperdine y en su cartera de clientes destacaban Aflac, Ford Motor Company, TJ Maxx, Bank of America y Payless Shoesource, para quienes manejaba campañas publicitarias dirigidas al mercado hispano y solía tener participaciones en el programa Despierta América de Univision.

Su carrera empresarial fue reconocida en 2009 por la Asociación Nacional de Mujeres Hispanas en los Negocios (NLBWA) al entregarle el premio Latina in Business Award.

Era hija de Doris Weitz y Howdy Kabrins, un empresario judío que en 1979 abrió el primer restaurante La Salsa que años después se convertiría en una cadena de establecimientos por varios estados del país.

En 1992 Kabrins vendió su compañía y estableció en Malibu una taquería que en 2014 decidió cerrar para emprender un nuevo negocio, el cual quedó truncado debido a la muerte de su hija.

Desde hace dos años, Weitz y Kabrins han tenido que estar yendo y viniendo a Sudáfrica para estar presentes en las audiencias judiciales, lo cual ha impacto en sus finanzas y por lo cual han recurrido a donaciones públicas para también poder pagar honorarios de tribunal que el sistema de justicia del país africano les impone, según refiere la página de internet JusticeForGaby.com donde recaban dinero.

Ante la situación finaciera por la que atraviesan, los padres de Gaby Albán presentaron la semana pasada una demanda civil en la Corte Superior de Los Ángeles en contra de Diego Dougherty Novella con la que buscan compensación no especifica por daños y perjuicios debido a la muerte de su hija.

La idea de lograr algún elemento de justicia para Gaby, refieren los padres, es una de las pocas fuentes de fe y esperanza que tienen en medio de la pesadilla que dicen estar viviendo y por lo cual están comprometidos a hacer lo que puedan para que el asesinato de su hija no quede impune.


Fuente: www.univision.com


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