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Entre las secuelas de una noche de terror y la ausencia de justicia
Por la Asociación Bufete Jurídico Popular de Rabinal - Rabinal, 22 de abril de 2016

abjp

CARTA ABIERTA AL PÚBLICO GUATEMALTECO Y A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL.

CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS CONOCE UNA VEZ MÁS HECHOS DE GENOCIDIO COMETIDO EN CONTRA DE LAS COMUNIDADES DE CHICHUPAC, XEABAJ Y CHIJOM, RABINAL, BAJA VERAPAZ, POR EL ESTADO DE GUATEMALA, DURANTE EL CONFLICTO ARMADO INTERNO.

Quien podría imaginar tan amargo trauma allá por la década de los sesenta, cuando nuestra comunidad Maya Achí asentada en la verde y profunda floresta de nuestra alta montaña, que hacia el sureste de Rabinal, Baja Verapaz conforma nuestra amada Sierra de Chuacús, disfrutábamos de pacífica convivencia. Qué tiempos aquellos, cuando nuestras comunidades de vocación progresista y forestal, si bien medio abandonadas por parte del Estado, sabíamos sólo de la entretenida faena del campo, de nuestras danzas ancestrales en los días de fiesta y del tejido multicolor de las mujeres que, en la tranquilidad de la montaña se recreaban con el sonido clamoroso de los manantiales, en armonía con el multiforme trinar de los pájaros que en el nacimiento de la aurora alegraba nuestros oídos.

Quien podría imaginar que en la mañana del 8 de enero de 1982, el cantar de los búhos presagiaban la tenebrosa oscuridad que se nos venía encima. Efectivamente, fue esa mañana cuando el ejército se presentó en nuestra comunidad con el engaño de que celebraría el año nuevo con nosotros y que habría marimba y juguetes de regalo para nuestros/as hijos/as y nietos/as. Allí terminó nuestra fiesta y allí comenzó nuestro amargo trauma. Al terminar de tocar la marimba, dijo el jefe de la tropa: “Que se pongan en fila las personas cuyos nombres aparezcan en la lista”. Inocentemente, las personas nombradas obedecieron con la conciencia tranquila de no tener ningún delito. Entre ellos había catequistas, promotores de salud y guías comunitarios. Inmediatamente los metieron en la clínica de la comunidad para torturarlos con una saña infernal. Eran las 5:00 de la tarde. Entre el dolor y el pánico nuestros oídos escucharon sus gritos de dolor. Ese día perdimos violentamente a 32 personas valiosas de nuestra comunidad.

Por si eso fuera poco, el Estado criminal de esa época a través del ejército de Guatemala y los judiciales, cual bestia diabólica siguió acechando nuestra comunidad. Al amanecer nos tomaban por sorpresa, torturando y asesinando comunitarios. Violando mujeres, a varias de ellas la tropa las violó sin respetar que hacía unos minutos habían dado a luz. Posteriormente, quemó nuestras casas y nuestras cosechas, destruyó nuestros sembrados y todos nuestros bienes. Las comunidades de Chichupac, Xeabaj El Tablón, Toloxcoc, Coyojá y Chijom fueron totalmente destruidas y su tejido social roto y desquebrajado. En medio de las balas, tuvimos que huir a la cima de las montañas donde muchos ancianos, mujeres y niños fallecieron por el hambre y la ausencia de medicinas. Fue triste constatar que el ejército quería destruirnos por completo. Después de asesinar a nuestros líderes y después secuestrar y asesinar a otros, nos arrinconó en la montaña para que allí nos extinguiéramos por completo. No satisfechos con esto, el ejército, junto a los judiciales y las Patrullas de Autodefensa Civil, envenenaron nuestras fuentes de agua, robaron nuestros símbolos ancestrales, y nos siguieron persiguiendo en la montaña, donde sobrevivientes que corríamos juntos fuimos alcanzados por las balas.

Tras el golpe de Estado en marzo de 1983 nuevamente fuimos engañados con la Ley de Amnistía. Algunos de los desplazados se acogieron a dicha ley presentándose al Ejército y ya no se supo de su paradero. En total, de las 200 personas que había en la comunidad desaparecieron alrededor de 175 personas entre mujeres, hombres, ancianos y niños, quedando solamente 25 sobrevivientes. Ah, “Qué sílabas tan pequeñas para un dolor tan grande”, como lo expresara nuestro compatriota en el exilio, Luis Cardoza y Aragón. Desde entonces ya no somos los mismos. Nuestras familias se dispersaron, empezamos a padecer de los nervios, de fuertes dolores de cabeza, de insomnio, junto a la tristeza y el duelo alterado de no saber de nuestros seres asesinados y desaparecidos por las tropas terroristas del Estado.

Con la esperanza de justicia y de ver realizada la reparación integral que restablezca el honor y la dignidad que nos asiste como personas humanas, denunciamos en 1993 la existencia de cementerios clandestinos en nuestra comunidad. Posteriormente se hizo una exhumación donde se encontraron 33 osamentas humanas con señales de violencia y de tortura. Entre 2005 y 2006 tuvimos asesoría legal por parte de la Asociación del Bufete Jurídico Popular de Rabinal y tiempo después, presentamos nuestras denuncias al Ministerio Público. Tristemente, hasta hoy, aquel Estado terrorista que azotó con furia nuestras comunidades, hoy nos muestra su cara de cobardía al no dar muestras de voluntad para perseguir, enjuiciar y castigar a los culpables. En vista de que, a más de tres décadas tan alevosos crímenes siguen en absoluta impunidad, nos vimos obligados a acudir al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, por la negación de Justicia en nuestro país. Por tal motivo, anunciamos la Audiencia Pública del juicio que se celebrará en la Corte Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José Costa Rica, el día 28 y 29 de abril del presente año. Pedimos la solidaridad y comunión en esta causa de todas y todos los guatemaltecos que trabajan diariamente en aras de concretar el sueño de nuestros abuelas y abuelos expresado en nuestro sagrado Popol Wuj: Que los pueblos tengan paz, mucha paz y que sean felices.

ASOCIACIÓN BUFETE JURIDICO POPULAR


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